«Recordamos al abyecto venezolano ZP, el de la ceja, cómo con su sonrisa diabólica presumía de su olfato político para aupar a Súper Bolaños».
Sánchez, ZP… Bolaños: Ya falta poco para San Martín. Por José Crespo

www.lapaseata.net

«Recordamos al abyecto venezolano ZP, el de la ceja, cómo con su sonrisa diabólica presumía de su olfato político para aupar a Súper Bolaños».

«El estado de derecho socialista se parece más a una cárcel bolivariana, que a un estado donde las leyes están para cumplirse».

«Recordemos el discurso victimista de este miembro de la «yakuza del Peugeot» en el último Congreso del PSOE que se celebró en Sevilla».

«El presimiente de las primeras veces sigue dándonos certezas de que su capacidad de mentir raya con lo infinito».

«Este ya estaba enfermo de egolatría mucho antes de meterse en política. El poder sólo su mal ha exacerbado».

«Yolanda Díaz, la trabalenguas, la eminente oradora increpó en su día a Rajoy en el Congreso con estas palabras sobre la corrupción».

Editorial desde el andamio: ¿El Estado pidiendo perdón y no ha ardido ni un solo contenedor? Somos un país de ‘mierdasecas’.

«De trileros a trileros y tiro porque me toca: el negocio del PolitiQueo sigue abierto… y el pueblo sigue pagando la cuenta».

«El Tribunal Constitucional determina que la Constitución jamás ha prohibido cualquier antojo que a don Narciso se le pasara por sus lindos cojones».

«La crisis política que carcome a nuestro país continúa acaparando las principales mesas de debate nacionales e internacionales».

«Trump ha dicho con razón que España es un problema, y hasta aquí puedo leer y veremos qué resulta de la convención de la OTAN en La Haya».

«Ali Jamenei, férvido siervo de Alá, luego del pepinazo que le dedicara Trump todavía no ha dicho ná de ná».

«El robo más grande que un hijo de puta puede cometer en su asquerosa carrera, es robar la vida, y el futuro de miles de españoles»

«¡El melonero, ha llegado el melonero, dulces como el arrope, pura ambrosía, canela en rama, seda marinera, pa’mear y no echar gota!»