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Ahorrar: Qué lo haga su abuela, si es que puede, porque la mayoría no Podemos

Cuando mis padres tenían aproximadamente treinta años menos de los que yo tengo ahora se permitían ahorrar para el futuro, no fácilmente, pero sí en cantidades que a la larga podían servir para algo. Y eso que tenemos que agradecer los que estamos entre la cincuentena y la sesentena. Porque si ellos consiguieron ahorrar para una ayuda postrera, al final se lo llevará hacienda con impuestos sucesorios confiscatorios en muchas comunidades.

Resulta imprescindible recordar hoy la denuncia de Astrid Lindgrem sobre los impuestos socialdemócratas para el bienestar del estado

Astrid Lindgren
Astrid Lindgrem

 

Resulta hoy imprescindible recordar a la escritora sueca Astrid Lindgrem en esta nueva campaña de la Renta, de nuevo envuelta de informaciones, polémicas y propuestas políticas de todo tipo sobre el estado del bienestar.

Con 68 años y ya famosa por sus libros, la señora Lindgrem escribió en el año 1976 un cuento para la prensa sueca en el que describió la injusta fiscalidad de su país que a ella misma, autora por cuenta propia, le obligaba a pagar un 102 por ciento de sus ganancias anuales. Su opinión se convirtió en noticia de primera plana y condujo no sólo a una enmienda de la ley fiscal, sino también, al final, a la caída del Gobierno socialdemócrata, que había estado en el poder durante 44 años.

Y mientras aquí,  olvidamos la denuncia de la escritora sueca,  y todavía, sufridores españolitos,  tendremos que oír un millón de veces mas, a comunistas y socialdemócratas de todo plumaje, pontificar por el funcionariado, el trabajo público  y el manipulado énfasis por la fiscalidad para los ricos, sin asumir, claro está, que los ricos improductivos son ellos.

Pipi Calzaslargas
Pipi Calzaslargas

Unas polémicas sociales y políticas, cuando menos surrealistas, en esta España nuestra, en la que la mayoría estamos ahogados por lo impuestos que sirven para que nuestro onanista estado siga derrochando a manos llenas para autosatisfacerse en su rica y lujosa condición política además de pagar a los traidores catalanes su golpe de estado a plazos.

Y si me permiten además el inciso histórico, al igual que no deberíamos olvidar la denuncia de  Astrid Lindgrem, tampoco deberíamos echar en saco roto, el pequeño monto de dinero público que el fichaje estrella de los populistas de Podemos desvió a los bolsillos de los terroristas que habían secuestrado el Alakrana, me imagino con la cobarde aquiescencia ética del pacifismo tan bastardo como cobarde, y esa otra frase ya para la historia que salió del gobierno del contador de nubes: El dinero público no es de nadie.

 

El personaje mas popular de la Lindgren fue Pipi Calzaslargas, una niña de nueve años que vive libre y feliz solamente acompañada de su caballo y su mono. Imaginativa valiente, incorruptible y leal, Pipi gana todas las batallas a la los ladrones, los injustos y sobrevive a los malos. Y estoy seguro que de visita en España, hoy en día, Pipi Calzaslargas tiraría de las orejas a muchos de nuestros responsables políticos que irresponsablemente olvidan de apretarse ellos mismos el cinturón y han transformado al estado del bienestar en el bienestar de su estado.