Valija diplomática para el felón desde la Plaza de Colón. Por Francisco Gómez Valencia

Valija diplomática para el felón desde la Plaza de Colón
Valija diplomática para el felón desde la Plaza de Colón

«Campan a sus anchas pero aquí estamos en la Plaza de Colón, manifestándonos todos contra el FELÓN…»

Dijo ayer nuestro “presidente resiliente”, desde hace unos días “el magnánimo” y también rebautizado desde hace tiempo como “el Gran Felón del Reino de los Taifas inclusivos”; refiriéndose a lo que sus asesores le habían dejado como última cuestión…

La concentración que va a haber, una más, en una madrileña plaza que es la Plaza de Colón (sonrisa)…, hacer una reflexión -no-, yo creo que -tht-, la discordia -no, no- no construye patria”.

Da igual quien convoque. Es lo mismo quien mueva el avispero. Es lo de menos si se llaman Unión 78 o son los vecinos del albergue de Villatempujo y Tentetieso. Me es indiferente si son viejas glorias del pasado político español o destacadas personalidades consideradas intelectuales -o intelectualoides- fracasados todos en sus correspondientes saraos. Paso completamente sobre si fueron “politicuchos o politicastros” de medio pelo más preocupados hoy por vender artículos en los principales abrevaderos mediáticos, mezclados pero no agitados con cinco minutos de gloriosa radio, de la que los han despedido por aburrimiento. Me la pela si resulta que van a aprovechar el “tinglao” para promocionar sus aburridos libros de política y filosofía mezcla y consecuencia de la retrograda socialdemocracia tiznada de la -posmoderna y trasnochada- “basura liberal en lo social” del siglo XX, fruto del “ascazo” resultante del felipismo para anormales que sufrimos y del cual bebieron hasta reventar. Y ni les cuento lo que me interesa que asistan ellos… Los líderes políticos ¿De qué y de quién? Si se mueven por espasmos más que por convicciones; si les cuesta sacudirse los complejos. Si están de rodillas voluntariamente en muchas ocasiones, pero en fin; hoy no toca meterse con las criaturitas, que hoy están aquí en algún caso a la fuerza y de tapadillo para no aglutinar el protagonismo, dicen…

Y que no sirva de precedente pero si, efectivamente coincido con el felón en que: “la discordia no construye patria”. Por eso y solo eso y una vez soltada la recomendable dosis de bilis, conservadora de los denominados rancios, reconozco haberme venido arriba por culpa de los años, el aburrimiento y la incapacidad de tantos y tantos responsables políticos o de la sociedad civil -acordarse de Borrell y no llorar-. Y aquí me encuentro mientras a lo mejor usted está leyendo esta dosis recomendada para cinco minutillos a cualquier hora. Y mire: hoy para contárselo desde primera línea, he movido mi culo y me he desplazado hasta la Plaza de Colón para cagarme -retóricamente- en la madre que pario al felón y toda su ralea que nos está llevando por la calle de la amargura, arruinando nuestro futuro y el de nuestros hijos, matando de asco a nuestros mayores y desmembrando nuestro país en manos de cuatro hijos de la grandísima puta, a los que deberían meter en la cárcel de por vida.

No esperen hoy de mí análisis político, bastante hago toda la semana por la radio y escribiendo artículos aquí y allá sacando tiempo de donde no lo tengo por amor al arte hasta que un día me canse. Hoy toca lucir marca España, la buena, la verdadera que provoca beneficio social y no basura mental. Hoy corresponde sentirse orgullosos de estar cerca de otros que por lo que sea están a mi lado en este mismo momento dejándose la garganta, con rabia y cierta ira por lo que nos están haciendo y pretenden hacer ¿Cómo que hay que indultarlos, pero estamos locos o qué? Hay que tener la misma compasión que sienten ellos por los españoles que viven en Cataluña, País Vasco, Comunidad Valenciana o Baleares. Hay que sentir lo que está pasando aquí y ahora, para que a los que no les dejan respirar los nacionalistas, secesionistas y golpistas, les llegue un halo de esperanza y fuerza nueva. Ni un paso atrás con esa basura. Son libertarios al amparo de sus estatutos. Estamos rindiendo el Estado ante cuatro mangantes de poca monta pretéritos -que ya se lo llevaron-, y otros -los actuales- que se lo están haciendo delante de todos y cada uno de los que aquí representamos a tantos otros millones de españoles, absolutamente encabronados al comprobar que dependemos de cuatro jueces a los que había que haber sustituido hace tiempo y que además, estarán deseando quitarse del medio para jubilarse y vivir, lo cual no niego que hasta se merezcan.

Francisco Gómez Valencia. Politologo y colaborador de La Paseata
Francisco Gómez Valencia. Politologo y colaborador de La Paseata

Muchos incrédulos -unos abuelos cebolletas o cerca de serlo y otros directamente imbéciles- piensan que exageramos cuando explicamos la situación e incluso la comparan con otras épocas vividas -en su recuerdos atrofiados los primeros o mal aprendidos fruto del adoctrinamiento socialista los segundos- y dicen que todo forma parte de un bucle perfectamente controlado desde la UE y además y afortunadamente sin asesinatos. Obtusos anormales que no ven en el actual ejecutivo tintes totalitarios desconocidos hasta ahora, seguramente por la mínima conciencia que tienen de sí mismos intelectualmente. No ven que ser o intentar comportarse de forma totalitaria, es la manera más necesaria para tratar con las alimañas con las que han negociado trocear España.

En fin, gran día para el “facherío” español: dirán que somos cuatro gatos, pero yo atisbo al menos un millón. Nos llamarán “terraplanistas”; a lo mejor lo somos, pero por la gracia de Dios. Nos acusarán de irresponsables por el tema del covid e igual tienen razón, pero… ¿Dónde dice que la bandera de España no protege del virus chino? Digo yo que protegerá del mismo modo que lo hace la basura republicana asesina y preconstitucional, o la señera falsa e ilegal catalana -como su republiqueta-, o la ikurriña manchada de sangre -como motivo de alegría terrorista e independencia-, o la de los cansinos y minoritarios orgullosos, o la de las locas, sucias y sectarias “feminazis”, o la de Palestina, o la de los que rinden las fronteras con abrazos y magreos en vez de con soldados, o la de los expertos en mariscadas, “langostineros todos además de ladrones del dinero de los parados para sus cursos en Andalucía” y por supuesto y para finalizar, la de los responsables de todo esto y que además nos suben el recibo de la luz, el gas oíl, los impuestos en general, los refrescos, el butano, aprueban la eutanasia, desarrollan más aun el aborto, crean más leyes educativas para deformar la realidad y el futuro de nuestros hijos, la Ley Trans -que vaya tela-, y la de la Memoria Democrática gracias a la cual terminaremos en la cárcel media España acompañando a los antiabortistas y así todos tendremos por fin televisión gratis, no como en los hospitales públicos.

Decían en la radio la otra mañana que un país que es capaz de encontrar a una niña asesinada por un salvaje arrojada a una fosa de 1.000 metros de profundidad en el mar, cuarenta y tantos días después de haber desaparecido, o un país en donde se es capaz de excavar una montaña en tiempo récord para sacar el cuerpo de un niño, que desafortunadamente se cayó en un pozo, no se merece esto. Vaya usted y se lo cuenta a la familia del obrero desaparecido en el basurero de Zaldibar -con la negativa del Gobierno de Urkullu (PNV y PSOE) + Bildu aplaudiendo que el Ejercito de España, no ayudara en las labores de búsqueda de un vasco español enterrado en toneladas de mierda -además hasta las trancas de amianto ocultando el riesgo a la población del pueblo- sin que haya ido nadie del gobierno vasco a la cárcel.

Campan a sus anchas pero aquí estamos en la Plaza de Colón, manifestándonos todos contra el FELÓN…

Francisco G. Valencia

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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