El grave problema que se presenta en nuestra sociedad es la cultura de la “sustitución” del amor paternal o maternal de un hijo por el que se presta a las mascotas.
Las mascotas no son hijos. Por Jorge H. Mollar

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El grave problema que se presenta en nuestra sociedad es la cultura de la “sustitución” del amor paternal o maternal de un hijo por el que se presta a las mascotas.

La nueva gilipollez, democrática dirán algunos, que nos hace más esclavos de lo que somos, es sin duda la nueva Ley de Bienestar animal.

Cuando se abre la boca, más si se es político, hay que pensar qué va a salir de ella. Porque tal vez se considere en caso contrario política de aficionados.

Hemos llegado a un punto en el que todo peligra en el Mundo Rural. Ahora hay que luchar por seguir oyendo el canto de un gallo al amanecer

«La hipocresía política, sin rubor y muy poca vergüenza que el gran mentiroso monclovita propaga equivale a la corrección política» Para empezar, perdón por la reiteración …

Esta Ley de Bienestar Animal no busca el buen trato, sino una especie de equiparación de los derechos de las personas con los animalistas.