
«La nueva gilipollez, democrática dirán algunos, que nos hace más esclavos de lo que somos, es sin duda la nueva Ley de Bienestar animal»
La nueva gilipollez, democrática dirán algunos, que nos hace más esclavos de lo que somos, es sin duda la nueva ley sobre tenencia de perros y animales de compañía. Desde luego no es lo mismo tener un animal de compañía en un piso para que te acompañe en tu soledad que tener un perro atado y casi abandonado en un patio de cualquier casita de campo o chalet, aunque sea con caseta para que el animal pueda resguardarse cuando llueve o hace demasiado sol. Estos conceptos y conductas de responsabilidad no se adquieren por educación, ni a latigazos y multas, estos conceptos se aprenden elevando el nivel de sensibilidad de los habitantes del país, claro del que lo necesite, porque no irán ustedes legisladores a decir que todos los que no son ustedes son monstruos insensibles.
Yo pondría en tela de juicio su propia sensibilidad, la de ustedes voceros de la política corrección. Ya sé que hay personas carentes de toda sensibilidad y de maneras refinadas e intelectuales y entre estos los debe de haber entre los sugerentes de esta ley tan absurda como inútil. La sensibilidad un pueblo no la adquiere este por Real decreto, ni por orden de las Repúblicas por muy apreciadas que puedan ser para algunos, y cuya razón no es otra que alguno de los suyos pueda poder optar a presidente de dicha institución, ya que reyes no pueden ser.
Esto resulta evidente, el Rey, cualquier rey nace, no se hace, o sea igual que los pulpos, que tanto añoran ser algunos para robar a tentáculos llenos. Que no “majetes” que no, que tenéis que tomar todavía mucha sopa, para robar estilo bancario, con comisiones por todo, hasta para sacar tu propio dinero o para ser unos multimillonarios cualquiera con millones ganados por trabajo y buenas inversiones.
Invertir en cara dura puede dar resultado, pero es arriesgado, porque te pueden pillar con el culo al aire, como pillaron a algunos después de la caída del telón de acero. Esos, aunque pillados ya eran propietarios de empresas, eran los tiranos, los oligarcas e incluso asesinos que no tenían reparo en mandar a criar malvas a cualquiera que pudiera hacerles sombra.
Yo he llagado a tener claro lo que debería tener claro todo el mundo, hay individuos que tienen la capacidad y la pericia necesaria para ganar dinero a espuertas, saben hacerlo y cualquiera debe de bendecirles esa capacidad, porque, de rebote, contribuyen a la economía de las sociedades democráticas, pagando con impuestos por sus bienes y creando empresas que dan de comer al resto de sus conciudadanos.
Imaginen un mundo sin empresarios, ni nadie que moviera la economía. Probablemente ese mundo sería una cueva de sádicos, asesinos y ladrones, que no tendrían otro motivo para vivir que la delincuencia ya que su sociedad estaría basada en un ”sálvese quién pueda” y por cualquier medio. De ahí a los secuestros, torturas, como en nuestra guerra civil, para conseguir la firma del desgraciado atormentado pudiente, en el que regalara todo su patrimonio y fortuna al hijo de puta de turno.
No, esto no debe ser así, si somos demasiados a repartir, que se eviten embarazos, tras un tope anual de ellos, hay mil maneras, pero casi siempre abocadas al fracaso estrepitoso, porque la aleatoriedad de los sucesos es la única garantía de que el azar ponga el orden que las sociedades necesitan y en ellas, eliminando del juego a quién no puede seguirlo. Es así de fácil y así de crudo. Si no queremos que un día ciertos humanos sin escrúpulos hagan delo que digo una realidad, los actuales políticos deberían dejar aparte, salvo las normas de convivencia, muchos otros temas tan estúpidos como muchos de los que se esgrimen. Que sí que todos queremos destacar, pero esto no es patrimonio universal, destaca el puede y los demás van a la zaga, ¿hay algo más digno y más humano para nuestra especie?
Se pide a la generalidad que cuide bien de sus animales de cuatro patas, bien subscribo, pero también deberíamos exigir que se nos trate bien a los humanos de dos patas y ese parece ser un asunto que es imposible de resolver, porque algunos quieren imponer, la economía, los comportamientos y todo lo demás. Eso se llama dictadura, no sé si del proletariado o de cualquier otro estúpido, pero dictadura al fin y al cabo. Juzgad a cada persona por sus actos, no a todos globalmente, porque cuando los políticos actúan así empiezan las revoluciones y los desmadres.
La nueva gilipollez, democrática dirán algunos, que nos hace más esclavos de lo que somos, es sin duda la nueva ley sobre tenencia de perros. Desde luego no es lo mismo tener un animal de compañía en un piso para que te acompañe en tu soledad que tener un perro atado y casi abandonado en un patio de cualquier casita de campo o chalet, aunque sea con caseta para que el animal pueda resguardarse cuando llueve o hace demasiado sol. Estos conceptos y conductas de responsabilidad no se adquieren por educación, ni a latigazos y multas, estos conceptos se aprenden elevando el nivel de sensibilidad de los habitantes del país, claro que elevar el nivel de quienes han torturado a personas hace menos de cien años debe ser harto difícil.
