«Miles de jóvenes cantaban «Sweet Caroline», un himno oficioso sin duda pero un himno que los hacía libres y mejores personas».
Crónicas noctámbulas. Por Francisco Gómez Valencia

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«Miles de jóvenes cantaban «Sweet Caroline», un himno oficioso sin duda pero un himno que los hacía libres y mejores personas».

Yo, que soy un hombre valiente, de los del siglo XX, sigo abriendo la puerta a las mujeres, y sigo siendo un fiel practicante del piropo.

Se trata de una claudicación, cultural, anímica, ética y moral, absoluta. Buscan suprimir cualquier tipo de disidencia ideológica reduciendo a la población a la condición de rebaño sumiso

Los artistas grandes del mundo se encontraron con su padrino o mecenas, es justo decir que no de manera gratuita