Hoy de nuevo ha amanecido con la importancia insolente de los desatinos políticos y recuerdo el mito de Sísifo. Miro al trasluz los titulares obús de la prensa y profundizo en sus contenidos de los últimos días. Y me sorprende el infinito agujero negro lleno de matices de significado en esos duros conceptos que nos acompañan a diario como el de basura y corrupción. Además acompañan las imágenes, como la de la tele en la que Luis Bárcenas, bien comido y aseado, en perfecto estado de revista, a la hora de salir de su casa se dirige a los periodistas que hacen guardia en su portal. Elegante, altivo, prenda, dialogante… Y eso que el debe asumir que la sombra de sus andares representa una auténtica bomba de relojería para su partido político. El Roto, genial como siempre, nos ilumina hoy el olor que desprende en mezcla con el Varon Dandy después del rasurado. «parece mentira que de la pestilencia de la corrupción salga el perfume del dinero».
Y mientras la Soraya del Gobierno comienza a hablar sobre la corrupción con algunos partidos políticos, me imagino para ver como les ocurre seguir tapándose sin que se note mucho, su tocaya, la Soraya socialista define a la perfección para «el diccionario de los términos ocultos del español para medrar» el porqué los sénecas andaluces definen a su partido como «la pesoe»: «Además de legal, es moral contratar a los tuyos».
Al final de la huelga de la basura en Granada descubrimos que el convenio laboral de los huelguistas contiene privilegios de casta trabajadora y otros sindicalistas, los catalanes de la Nissan, echan a la basura mil empleos directos y cerca de otros tres mil indirectos, por ya nos dirán por qué. El Gobierno del iluminado mesías Artur Mas pretende mediar con la multinacional pero está muy ocupado en el gran día que se les presenta hoy en su parlamento autonómico. Cuando se vayan las últimas luces del sol sabremos que han votado los socialistas que hoy están centrados en la trama de la Gurtel pepera, haciéndonos creer que ellos representan el paraíso socialista en el que las cosas cuestan igual que lo que valen. Y por eso pagan tres mil euros por cuartilla redactada por un negro de los suyos.

