La actualidad de Gibraltar: Dos cosmovisiones abocadas al reencuentro de la descolonización

Aeropuerto de Gibraltar
Aeropuerto de Gibraltar

 

 

 

Si no fuera por lo lamentable del caso me resulta de risa que yo conserve un trozo de la roca que fue extraído de sus túneles, con un trozo de barrote comido por el salitre, sacado a escondidas, como en la gran evasión, mientras toneladas y toneladas de roca y arena han entrado en Gibraltar para agrandar un espacio que no pueden agrandar al amparo de ninguna ley.

 

 

“Gibraltar no produce nada con lo que si la dependencia es de los españoles de la zona hacia la roca es que las cosas se vienen haciendo muy pero que muy mal”

 

 

 

¿Hasta cuándo?, sería lamentable que después de la tormenta se volviera a la situación anterior y se permitiera de nuevo la entrada de arena, escombro y roca.

 

 
Gibraltar no produce nada con lo que si la dependencia es de los españoles de la zona hacia la roca es que las cosas se vienen haciendo muy pero que muy mal.

 

 

 

Leí una noticia publicada en el pasquín de la roca, Gibraltar Chronicle, firmada por la dirección del mismo y un tal Tommy Norton, en el que se afirmaba que según nuestro rey emérito Juan Carlos: “La recuperación del Peñón no estaba en los planes de España”, poniendo en los labios del rey esas supuestas declaraciones hechas según afirma en los años 80 al funcionario de mayor rango de Margaret Thatcher sobre el desinterés de España en la soberanía del Peñón.

 

 

aguas de Gibraltar
aguas de Gibraltar

 

 

 

Sinceramente, aparte de no poder creer esa falsedad de quien hasta hace poco era el primer soldado de España pues le convertiría en un traidor, no entiendo cómo no se toman medidas de inmediato como respuesta a ese ataque a la propia Corona, pues el alcalde de la roca sabe que el entonces rey aparte de ser el primer español es el primer soldado, como lo es ahora su hijo, como capitán general de las Fuerzas Armadas y sería el primero, en dar la vida por España y su integridad territorial. Ese fanfarrón seguirá diciendo mentiras mientras no se le ponga en su sitio.

 

 

 

¿Alguien se puede creer que nuestro rey emérito o su hijo el rey Felipe no son los más sensibles de todos los españoles a esta usurpación colonial de parte de nuestro territorio nacional, siendo además que los gibraltareños expulsados lo fueron en fidelidad a su antepasado Felipe V y padre de la dinastía?… ¡pues claro que no!, el Cronicle miente para además hacer la comparación, en boca del rey, de la situación de Gibraltar con Ceuta y Melilla.

 

 

 

Este diario publica las supuestas declaraciones del Rey de España junto con unos documentos en los que se recogen las amenazas del rey de Marruecos por recuperar Ceuta y Melilla.

 

 
Además pone en boca del que fue asesor de política exterior de Margaret Thatcher, Anthony Parsons: “…Y en segundo lugar, cómo ya le había dicho el rey, no estaba en los intereses de España recuperar pronto Gibraltar puesto que el rey de Marruecos había informado de que si España entraba en trámites de recuperar el Peñón, Marruecos haría inmediatamente una oferta por Ceuta y Melilla, lo que sería muy grave”.

 

 

 

Otra falsedad pues de lo que no se puede dudar de nuestro rey es de su conocimiento de la Historia de España, él mismo es nuestra historia viva, y sabe mejor que nadie que entre Ceuta y Melilla no cabe la mínima comparación con Gibraltar y por otra parte poner en su boca que no está en los intereses de España recuperar Gibraltar es renunciar de forma unilateral al apoyo de las dos resoluciones de las Naciones Unidas que instan a la descolonización, y eso tampoco es creíble desde ningún punto de vista.

 

 

 

Las dos ciudades citadas y Canarias forman parte de España y son dos ciudades, además de territorios europeos, antes de la existencia del propio reino de Marruecos, no son ninguna colonia como lo es Gibraltar, y el alcalde de la roca se moverá todo lo que pueda para crear confusión entre los ignorantes, y nuestro rey por supuesto de eso no tiene nada, y no hay derecho a que se pongan en su boca declaraciones que jamás hizo ni haría. Lo cierto es que esas diferencias esenciales entre los territorios españoles extra peninsulares y la colonia de Gibraltar deben ser explicadas y detalladas una y otra vez por todos nuestros representantes en el exterior para que no haya ninguna duda sobre la españolidad y europeidad de Ceuta y Melilla.

 

 

 

El único y debilísimo argumento que Marruecos podría argumentar es el de la continuidad territorial, pero con ese criterio endeble España podría reivindicar Portugal, lo cual sería un sinsentido además de una bobada.

 

 

 

Marruecos está atento a todos nuestros pasos, el rifirrafe de Perejil no fue más que una triquiñuela de Marruecos para reivindicar Ceuta, Melilla y los demás espacios de soberanía española en el norte de África,…¿incluidas las Canarias?…, islas que hemos visto en mapas marroquíes. Puestos así, España podría reclamar Puerto Rico, Guam, las Marianas del Norte o las Marquesas.

 

 

Gibraltar sigue creciendo
Gibraltar sigue creciendo

 

 

“No podemos consentir los intentos de desviar la atención pues lo realmente cierto es que sobre Gibraltar recaen dos resoluciones de descolonización de las Naciones Unidas, la nº 2231 y nº 2353 de 1960”

 

 
No podemos consentir los intentos de desviar la atención pues lo realmente cierto es que sobre Gibraltar recaen dos resoluciones de descolonización de las Naciones Unidas, la nº 2231 y nº 2353 de 1960, en las que se instó a su descolonización y la exigencia de su cumplimiento por parte de las autoridades españolas debe ser como las olas que rompen contra en acantilado, continuas y permanentes hasta que el objetivo sea logrado, que no es otro que la reintegración de esa tierra española usurpada desde 1704.

 

 

 

Que se dejen de soberanías compartidas, no cabe otra salida que la restitución territorial al legítimo propietario en aplicación de la legalidad acabando con ese anacronismo colonial dentro de una Europa común en la que España y Reino Unidos son aliados.

 

 

 

Cualquier medida adoptada sólo debe ir orientada al interés nacional que no es otro que la recuperación de la soberanía sobre el Peñón, dejémonos de “intereses” y hablemos sólo del interés nacional, pues cada vez que se habla de “intereses” aparecen los camiones con toneladas de tierra y piedras que entran en la colonia, el juego, el oportunismo fiscal, las empresas fantasmas, el contrabando, el tráfico de estupefacientes, el tráfico de combustible y de tabaco, y en este último tema, si no es así dudo que cada uno de los 30.000 gibraltareños se fume 14 cajetillas diarias.

 

 

 

Me cuentan que hace quince años en La Línea de la Concepción había quince estancos y hoy hay sólo dos, no soy fumador pero respeto al que lo hace y al que lo vende y aquí nadie ha defendido ni defiende el interés honrado de nuestros empresarios empezando por los que tienen una expendeduría de tabaco. Y digo interés honrado para no confundirlo con los que en un todo por la pasta trafican con lo que sea aunque el interés de España y la dignidad de todos sean pisoteados.

 

 
No sé si se acordarán de cuando leíamos en la prensa, hace unos años, sobre el tal ministro principal de entonces, Caruana, que “desafía a Londres convocando un referéndum”, ¿es que alguien se puede creer que en la roca se puede hacer algo en contra del gobierno británico?, hay que ser muy pardillo para ello, lo que hay que tener claro como cierto y cristalino es la larga tradición inglesa de no querer descolonizar la roca y su negativa a cumplir los compromisos adquiridos al arrebatarnos a los españoles ese territorio.

 

 

apropiacón de terrenos colindantes con Gibraltar
apropiacón de terrenos colindantes con Gibraltar

 

 

Una cosa hay que reconocer y es que la diplomacia inglesa siempre ha tenido un mismo rumbo encaminado, aunando a toda su clase política, a anular el Tratado de Utrech y las resoluciones de la ONU, recordemos que ya antes los ingleses trataron de descolonizar Gibraltar mediante unas elecciones y hasta le dieron una constitución que la ONU no reconoció.

 

 

 

Gibraltar, al igual que otros territorios que fueron españoles y apropiados indebidamente y me refiero a las Malvinas que hoy deberían ser argentinas, como colonia que es, no tiene otra salida que la descolonización reparando la injusticia que originó la situación colonial. Es eso lo único que nos debe de preocupar pues el resto será una falsa descolonización, los referéndum-amenaza, dejarles el control militar de la base, médula del Peñón, la soberanía compartida, todo eso sería un negocio ruinoso, o se dan pasos con sumo cuidado o como nos descuidemos nos darán gato por liebre.

 

 
Allí deberá de volver a ondear la bandera española en solitario pues lo contrario será una tomadura de pelo, y esto es una carrera de fondo que no se debe de plantear electoralmente de cara a liquidar este viejísimo litigio deprisa y corriendo antes de unas elecciones, debe ser paso a paso y sin retroceder ni ceder un ápice.

 

 
Antes decía lo de la bandera española en solitario pues la soberanía compartida es contradictoria y es la salida del débil cuando dos países se enfrentan por un territorio, así que mantengamos las orejas levantadas ante posibles tesis de soberanía compartida para las tierras españolas situadas en África. Únicamente sería aceptable la cosoberanía como fórmula de retrocesión, sin vuelta atrás, durante un corto período de tiempo, de brevedad preciso como para el relevo y traspaso en paz, sin que sea posible eternizar las situaciones como ocurrió en Utrech.

 

 

“Queda claro que Gibraltar es una colonia pero desde otro punto de vista tiene un hondo significado más profundo”

 

 

Queda claro que Gibraltar es una colonia pero desde otro punto de vista tiene un hondo significado más profundo. Históricamente las imperios y sus cosmovisiones se van sucediendo, no significa que unos son mejores que otros, pues se hacen buenos o malos en función de los espíritus de las gentes que los sustentan, además de que todo imperio se agota de una u otra forma y es reemplazado por otro.

 

 

 

Quiero llegar con estas líneas al choque histórico de las dos cosmovisiones europeas que el mundo ha conocido en los últimos quinientos años. Por un lado la hispánica, latina, católica y euromeridional, y por el otro la anglosajona, germánica, protestante y euroseptentrional.

 

 
De ellas la primera fue la inspiración y la que dirigió la principal proyección europea en el mundo desde el amanecer de la Edad Moderna, en la que se incluye el descubrimiento de América, que pasa de ser extremo oriental de Asia a extremo occidental de Europa, así como la primera globalización hispánica hasta la muerte de esta concepción política universalista del mundo. Podemos fijar como momento decisivo la Paz de Westfalia[1] en 1648, pues con ella nace el sistema internacional de estados[2], de los equilibrios de poder interestatales[3] que quedó sancionado por los tratados que allí se firmaron.

 

 

 

La otra concepción, la anglosajona, será la hegemónica a partir de la segunda etapa de la Edad Moderna y la práctica totalidad de la Edad Contemporánea. Todo ello sin ser tajantes pues han existido a caballo de esos períodos otras concepciones, híbridas o puras con su propia personalidad, como la francesa, la alemana o la rusa.

 

A cada salida de tono del alcalde de la colonia lo lamentable es que no haya una contundente respuesta
A cada salida de tono del alcalde de la colonia lo lamentable es que no haya una contundente respuesta. En este asunto no puede haber silencios, recreos ni vacaciones para nadie pues se llega a hechos consumados y como dice el refrán quien calla otorga. Mantener la dignidad de España es y debe ser un trabajo de veinticuatro horas al día.

 

 
Pero sigamos con las dos cosmovisiones que tratamos en estas líneas. La hispana se caracteriza por el marcado utopismo, espiritualista, basado en el humanismo cristiano que surge del Medioevo peninsular y creadora de una civilización específica representada por la comunidad iberoamericana. Por el contrario al concepción enfrentada y llamada a sustituir a la hispana, la anglosajona, se caracteriza por el realismo y el mercantilismo en búsqueda del beneficio económico. Sin aspirar a unificar ni con vocación sincrética para crear algo nuevo, trasplanta los modelos británicos y tiende con ello a ejercer el control mediante la ingeniería política y económica.

 

 

 

Justamente en el período de relevo entre esas dos visiones, entre la asunción por parte de España en 1648 del nuevo sistema de equilibrios y el ascenso a la hegemonía mundial por Inglaterra un siglo después de la guerra intercontinental de los Siete Años[4], es cuando esa nueva potencia embebida en la lucha por los despojos del Imperio Español aprovechando la Guerra de Sucesión[5] que suponía de alguna manera la lucha por la integridad de la propia Monarquía Hispánica, y en apoyo a uno de los contendientes captura para el pretendiente Habsburgo esa plataforma rocosa, llave entre el Mediterráneo y el Atlántico que es Gibraltar, quedando en sus manos sin ser nunca devuelta a sus legítimos dueños, por su significado estratégico y militar.

 

 

 

Después de la II GM, de la descolonización del imperio británico, y del ingreso de España en los mismos foros y sistemas políticos, económicos y defensivos en los que también se integra el Reino Unido, las motivaciones existentes en otro tiempo carecen actualmente de sentido.Realmente lo que significa y lo que pretender mantener vivo losa británicos, es simplemente una banderilla de fuego, usando un símbolo taurino, clavada en el lomo del toro español, con la única intención de recordar permanentemente a España quién venció en la lucha de esas dos concepciones de modernidad.

 

 

 

El mantenimiento de Gibraltar tuvo motivaciones estratégicas pero también las tiene de carácter simbólico en relación con el honor nacional británico, aunque hoy los pueblos de ambas naciones al contrario de sus mandatarios, en general, se miran cada vez con menos recelo y prueba de ello son los miles de británicos que viven permanentemente desde Cádiz, a Málaga y Granada pasando por sus bellas serranías de pueblos blancos, hasta llegar a Alicante, y en general por toda España.

 

 
Hoy día cuando Gran Bretaña ya ha superado su fase imperial, y con las dos naciones, España y Reino Unido, se encuentran de nuevo en la casa común europea, dentro de un mismo proyecto, el mantenimiento de esa colonia-base militar carece ya de sentido tanto material como simbólico.

 

 

“Es la hora de la solución definitiva y el acercamiento de ambas cosmovisiones, y apelando al realismo anglosajón, no cabe otra solución que el definitivo y pacífico reencuentro de ambas posturas”

 

 

Es la hora de la solución definitiva y el acercamiento de ambas cosmovisiones, y apelando al realismo anglosajón, no cabe otra solución que el definitivo y pacífico reencuentro de ambas cosmovisiones que suponga la devolución de la base-colonia de Gibraltar.

 

 
Al margen de la situación de los actuales pobladores de Gibraltar que pasarían a tener los mismos derechos que el resto de los españoles pasando a integrase en una de las provincias más hermosas de España, lo que se debe tener como objetivo permanente es la reclamación de la soberanía real y formal sobre ese territorio español que se encuentra en manos extranjeras.

 

 

 

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[1] El término de Paz de Westfalia se refiere a los dos tratados de paz de Osnabrück y Münster, firmados el 15 de mayo y 24 de octubre de 1648, respectivamente, por los cuales finalizó la Guerra de los Treinta Años en Alemania y la Guerra de los Ochenta Años entre España y los Países Bajos. En estos tratados participaron el emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico, Fernando III de Habsburgo, los Reinos de España, Francia y Suecia, las Provincias Unidas y sus respectivos aliados entre los príncipes del Sacro Imperio Romano-Germánico.

 

 
[2] La Paz de Westfalia dio lugar al primer congreso diplomático moderno e inició un nuevo orden en Europa central basado en el concepto de soberanía nacional. Se le asigna una importancia capital a este acto, pues en Westfalia se estableció el principio de que la integridad territorial es el fundamento de la existencia de los Estados, frente a la concepción feudal de que territorios y pueblos constituían un patrimonio hereditario. Por esta razón, marcó el nacimiento del Estado nación.

 

 
[3] La Paz de Westfalia supuso modificaciones en las bases del Derecho Internacional, con cambios importantes encaminados a lograr un equilibrio europeo que impidiera a unos Estados imponerse a otros. Los efectos de la Paz de Westfalia se mantuvieron hasta las guerras y revoluciones nacionalistas del siglo XIX.

 

 
[4] Se denomina Guerra de los Siete Años o Guerra Carlina a la serie de conflictos internacionales desarrollados entre 1756 y 1763, para establecer el control sobre Silesia y por la supremacía colonial en América del Norte e India. Tomaron parte, por un lado, Prusia, Hannover y Gran Bretaña junto a sus colonias americanas y su aliado Portugal tiempo más tarde; y por la otra parte Sajonia, Austria, Francia, Rusia, Suecia, y España, esta última a partir de 1761. Se produjo un cambio de coaliciones con respecto a la Guerra de Sucesión Austriaca, si bien el conflicto de Silesia y la pugna francobritánica siguen siendo las claves.

 

 
[5] La Guerra de Sucesión Española fue conocida en Norteamérica como La Guerra de la reina Ana, (1702–1713) que fue la segunda de una serie de cuatro guerras que enfrentaron a Francia y el Reino Unido en Norteamérica por el control del continente, y que fue como decimos fue la contrapartida a la Guerra de Sucesión Española que tuvo lugar en Europa.

 

 

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José Crespo

José Crespo

José Crespo. Si Vis Pacem Para Bellum, enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Soldado en la reserva, colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por".

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