En una noche en blanco y de eterno duelo: Carta al Padre

 

Rodolfo Arévalo en el estudio de grabación
Rodolfo Arévalo en el estudio de grabación interpretando la canción “No hay fronteras”… Sobre todo en una noche en blanco y de duelo en honor del padre.

 

 

Hoy le escribo a mi padre porque me gustaría contar con su consejo y por otra parte, me siento culpable en una noche en blanco y de eterno duelo. El tenía una Novela impresionante “Artajerjes“que nunca acabó y aunque así hubiera sido no se hubiera atrevido a publicar, no era tan irresponsable como yo. Voy a ello:

 

 

“Quizás si te escribiera una carta esta noche en blanco de fría nieve del alma, duelo de dolores cálidos de un verano que ya no existe, sería menos grande tu ausencia”

 

 

Quizás si te escribiera una carta esta noche en blanco de fría nieve del alma, duelo de dolores cálidos de un verano que ya no existe, que no acaba nunca de pasar, sería menos grande tu ausencia. Quiero recordarte el veinte de Julio pero sólo te podré regalar un lágrima cansada en la mejilla. Tus cumpleaños ya no son velas. Sólo son lágrimas de ausencia. No sé si las penas pasan llorando, pero ahora sí te comprendo cuando tus ojos lagrimeaban en Navidad por tu padre. Te dejó cuando tenías veintiséis años y a esa edad todavía se es huérfano, te lo digo yo que te perdí psíquicamente muchos años antes de tu muerte. A los treinta también se es huérfano.

 

 

Después de mucho saltar, correr y comerse el mundo se vuelve padre, con el alma serena, el animal se ha domado y ahora cuando usa la razón y empieza a ver el declive, deja de ser agresivo y por tanto gregario, vuelves sólo por tus seres queridos. Las metas se hacen clavos al rojo vivo de los que asirse para no ver que el camino termina pronto. Más tarde o más temprano seguiré tu camino hacia la nada. ¿Sabré hacerlo con la misma dignidad con que tú lo hiciste?

 

 

¡Y amanece la luna en la esquina del horizonte!, tu nieto pregunta señalando al cielo, ¿es desde allí donde nos ve el abuelo? ¡Y sí, se vislumbra un nuevo y eterno día! y la niña, tu nieta, salta y canta delante por el camino. Coge alguna “perra” pero no es por ti era muy pequeña, casi no te recuerda. Solo en mi memoria están los momentos contigo y hieren con la inexplicable blandura de lo perdido. Me hubiera gustado ayudar a mamá a vestirte con tu mortaja color crema para el viaje. Tu traslado a ningún sitio, hacia ese tiempo de la eternidad de las mentes que quedan vivas, en donde todo es polvo añorado, como dijo el poeta “polvo enamorado“. Te fuiste sereno, comprendiendo la muerte como un tramo más de la vida.

 

 

La noche del duelo, tan húmedo y caliente estaba el aire, que me trajo acunado en tus brazos, el olor de las rosas que te envolvían. La noche se hizo clara, la luz volvió a mi cerebro apagado. Un frescor suave de madrugada me hizo recordar aquellos días de infancia en El Havre cuando me leías cuentos. No sé si fuiste tú en espíritu, si te quedaba un último regalo para mi pero confieso que por unos momentos me sentí feliz y te lo agradecí rezando por ti, como tú querías, ¡Por si acaso¡.

 

 

 

La muerte siempre es un castigo peor para el que vive. Y hoy, todo resurge salvo el lugar de encuentro contigo. Tantas cosas están en la memoria y aún se me antojan pocas. Se unen al miedo de perder un día los rasgos de tu cara en mi recuerdo. Tantas cosas apartadas, tantas cosas sin valor que ahora lo adquieren, tan lejanas, tan olvidadas, tan pocas cosas y tan queridas. Si en esto consistía la vida, habría que haberlo aprendido antes así no me hubiera cohibido tanto el beso que un día te di. La suerte que tuve de poder decirte te quiero antes de tu muerte. Padre mío que estas en ninguna parte, hoy quiero guardarte en mi recuerdo aunque sea viejo y esté roto. Quiero lamer tus heridas solitarias cual perro rescatado del abandono y darte un beso virtual en forma de lágrima. Padre, si estoy despierto y solo esta noche es porque es la única manera en que sé estar de duelo

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Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilado muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de la novela “El Bosque de Euxido” publicado en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

Un comentario sobre “En una noche en blanco y de eterno duelo: Carta al Padre

  • Maria Belén
    el 31 mayo 2017 a las 16:45
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    Maravilla de carta a tu padre. Y mira que es difícil describir los sentimientos que ahogan.

    Respuesta

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