
“El islam es el enemigo eterno de los occidentales”
(San Luis, Rey de Francia, 1226-1270)
El islam es, en tanto en cuanto se la trata como tal, una religión de conquista, aunque otros tratadistas la consideran simplemente una ideología con el objetivo de alcanzar el control absoluto de la persona y de la sociedad entera.
El Corán la define así y la historia lo confirma. La expansión del Islam, desde los lejanos días de la Hégira, se ha llevado a cabo casi exclusivamente a punta de cimitarra.

Actualmente el islam es la única civilización, o bloque cultural-religioso, en conflicto abierto y sangriento con todas las demás civilizaciones o bloques culturales y religiosos del orbe: contra el Occidente católico y protestante en nuestra Europa inmediata, contra la cristiandad ortodoxa (Serbia, Macedonia en los Balcanes, Rusia, Georgia y Armenia en el Caúcaso, Chipre en el Mediterráneo), contra el judaísmo en Israel/Palestina, contra el hinduísmo en el conflicto de Cachemira y las persecuciones en Bangla Desh, contra el budismo mayoritario en Tailandia y otros países del sudeste asiático, contra la China oficialmente marxista pero culturalmente confucianista o budista, en la región de Sinkiang-Uighur, contra la católica Filipinas, con las acciones, muchas recientes, del Frente Moro del archipiélago, contra los cristianos en Nigeria o en Sudán, contra los animistas en varias regiones de África…
Sin contar los conflictos entre musulmanes: turcos contra kurdos, afganos de todas las etnias en perpetuo enfrentamiento, las degollinas de Argelia, la opresión de los saharauis a manos de Marruecos, sunitas contra chiítas en Iraq y en Paquistán…
No es ni más ni menos que la guerra mundial del islam, las “fronteras sangrientas del islam” descritas por Samuel Huntington en su “Choque de civilizaciones“.

La invasión pacífica o civil del Islam en Europa, en los tiempos presentes se debe única y exclusivamente a la total ausencia en Europa, hasta hoy, de resistencia organizada y efectiva ante el invasor islámico. Resistencia que ya han mostrado valientemente Polonia, Hungría y Chequia frente al gobierno funcionarial europeo que está por la labor de hacernos tragar con aquello de la «religión de paz».
Todavía estamos esperando la movilización de los musulmanes «moderados», caso de que existan, frente a sus intolerante hermanos terroristas.
«La expansión del Islam en Europa tiene lugar sin necesidad de una acción previa de conquista militar, debido a que no existe oposición alguna a esta avalancha demográfica que anega el continente y puede asfixiarlo en breve»
La colonización musulmana de Europa tiene lugar sin necesidad de una acción previa de conquista militar, debido a que no existe oposición alguna a esta avalancha demográfica que anega el continente y puede asfixiarlo en breve. Las autoridades europeas fingen ignorar la amenaza para no tener que tomar medidas para neutralizarla, y así se ignora la agresión para evitar el esfuerzo de enfrentarse a ella.
Estamos frente a una actitud europea, a caballo entre la pusilanimidad y la pereza, que marca la decadencia y la miseria moral de un mundo que ha renunciado a su propia existencia y que sólo parece aspirar a apagarse sin dolor ni sobresaltos, ignorando que ese es precisamente el futuro que dejamos en herencia a nuestros hijos y nietos si no reaccionamos de una vez por todas.

Trabajar, luchar, esforzarse, son verbos en desuso dentro de la filosofía de vida y de construcción.
Desgraciadamente muchos europeos no piensan más allá de tener algo que gastar el próximo puente, el próximo verano, los resultados de las ligas de fútbol o tener la última tablet o móvil en una sociedad sin Valores, puerilizada, en el peor de los sentidos, y perdida, sin ideales ni destino cierto, que traga con lo que sea con tal que no haya que pensar ni que traiga ningún quebradero de cabeza.
Cabe preguntarse: ¿Cómo se puede exigir un esfuerzo a un cuerpo enfermo y a una mente vencida?
Lo que hacemos es actuar como si no pasara nada, para no vernos enfrentados a la imperativa necesidad de hacer algo, y seguimos ocupándonos de naderías y atiborrándonos de aire y paja mientras crujen los primeros truenos de la formidable tormenta que se avecina. El dontancredismo es la actual ideología de supervivencia de los políticos europeos y ejemplos los tenemos en España sin ir más lejos.
El islam es enemigo declarado de nuestros sistemas de vida occidentales en libertad e igualdad, y dado que su fin es acabar con ese sistema democrático europeo nuestro objetivo debe ser combatirlo no en la puerta de nuestras casas, sino allá donde quiera que sea que se produzca un ataque a la libertad, la igualdad y la democracia.
Es falso el aserto de que todo se puede plantear si se hace sin violencia, es el procedimiento tramposo que abren los que de manera «pacífica» pretenden acabar con el sistema, ya sean islamistas o separatistas, que tratan de que una ley pretendidamente religiosa, la sharia, se convierta en ley del estado, o que un principio sagrado como es la soberanía nacional se fracciones en cuantas partes se desee.

¡Magnífico artículo José Creso ! Todo es poco decir ante una religión y cultura que amenaza a la vieja Europa y que está bien instalada ya en ella . Muy bien escrito y documentada. Gracias una vez más .
Gracias María. Seguimos mañana.
periodismo? o terrorismo? la invasion europea de immigrantes es forzado cuando levantamos guerra en esos paises y se tienen que desplazar millones de SERESHUMANOS, no vienen a matarnos! cada vez que vayamos esos paises es bajo circunstancias muy sospechosas (armas de destruccion masiva alguien? 9/11?) vamos despiertate
Magnífica exposición del problema, José Crespo. Pero para si quienes tienen poder de decisión quisieran escuchar la voz de quienes les advierten de los riesgos, basados en hechos históricos incontestables.
Una vez más, José Crespo, yendo al núcleo mismo del problema, la ceguera pertinaz y consentida de Occidente.
Magnífico escrito.
Lamentablemente, los gobernantes Europeos acomplejados y con el temor de ser llamados fascistas y perder votos, no reaccionan. Ya lo dije hace poco yo en otra paseata, prefiren poner la sangre inocente de sus vecinos e hijos a defenderse de la amenaza. Y no hablamos de racismo ni xenofobia, hablamos de defensa propia.