Soneto de las promesas podemitas y los tafanarios rotos

PabLenin y su Cascanueces se están haciendo inseparables... Soneto de las promesas. iLustración de Linda Galmor
PabLenin y su Cascanueces se están haciendo inseparables… Soneto de las promesas. iLustración de Linda Galmor

Promesas …

Prometo y cuando prometo, prometo

jurar, que ya juré, que habré jurado

por mi honor, cien por ciento asegurado,

que mi palabra es muda por completo.

 

Y te agradezco mucho, en secreto,

el impagable apoyo que me has dado,

tu agudeza al mirar para otro lado,

tu fe, tu admiración y tu respeto.

 

Por supuesto que en algo habré mentido,

la perfección no existe en este mundo

tu voto no forcé, fue voluntario…

 

Por lo tanto, apresta el tafanario:

te voy a hundir mi escaño, tan profundo,

que nunca volverás a andar erguido.

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Pelanpe

Pelanpe

Nacido en 1923 en Villasordos de Oreja (provincia de Suecia), muy pronto demostró dotes para la ingesta de alimentos con grasas poliinsaturadas. No obstante su pasión por las kottbüllar con alioli, se trasladó a Madrid en borrico. Pasó frío y penurias hasta que fue adoptado por una manada de porteras, que le enseñaron a jugar al mus y el uso del gin-tónic en la cría de forúnculos. De color verde, nunca tuvo muchos amigos. Se hospedó varias décadas en las prisiones de Franco por escupir a un colibrí sin licencia, y fue allí donde descubrió su vocación por el canturreo, la pintura de inodoro y la poesía satírica mal acabada. En los dos miles, coincidió con unos viajeros del conocimiento (y, sin embargo, amigos) en varios blogs; a ellos debe el haber ahondado en su falta de estilo y cultura hasta llegar a convertirse en lo que es hoy: nada.

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