
«Muchos olvidan hoy la política populista de los nuevos gestores del Reino de Valencia con la reapertura de la Televisión Pública Valenciana. No es de locos, es de pringaos con pinganillo con sonido directo al cerebelo»
Muchos olvidan hoy la política populista de los nuevos gestores del Reino de Valencia con la reapertura de la Televisión Pública Valenciana, arguyendo falsedades sobre el hecho diferencial del valenciano, y que ilumina la injusticia, merced a esa coartada ideológica de lengua propia de la Comunidad que quedaba minusvalorada, indefensa y rendida por la medida de cierre de la cadena pública.
Es la falsa polémica de la importancia cultural de las televisiones autonómicas en las comunidades con «identidad lingüística» cuando en la realidad existen en cientos de pueblos un amplio rosario de televisiones municipales, locales y hasta privadas que se expresan, alegal, ilegal o empresarialmente, en las diferentes lenguas españolas. Además del hecho de que emite en abierto y en valenciano la empresa pública estatal TVE mediante su Centro Territorial, una empresa pública, por cierto, que ya ha sufrido dos ERES se supone que en busca de, un por ahora, imposible equilibrio presupuestario.
Tratan así los pringaos ideológicos, los sindicatos corresponsables del desaguisado incluidos, de ganar la batalla de las ideas después de perder la de la razón, y en su discurso mezclan la injusticia política y el penoso servilismo profesional con los demagógicos conceptos de identidad, cultura patria, o «derecho a decidir» para en esencia, desenfocar el problema de la desaparición de lo que supuso un medio de comunicación, una mala noticia para la democracia y un vital y angustioso mazazo para las mas de mil setecientas personas que se quedaron sin trabajo. Ahora los enchufados políticos tendrán la suerte de apartarse del las lista del paro.
En el Senado del Reino de España se encuentran algunas de las claves de este problema que engorda la deuda de la administración española de manera infame y hasta grosera. Y me refiero al hecho, con partida presupuesta de 350.000 euros anuales asignada, de los pinganillos para que los senadores electos puedan recitar sus discursos en la lengua propia que les plazca.
¿Acaso alguien duda de que si en vez de pringaos y politicastros existieran estadistas con vocación de futuro, ese pequeño presupuesto para pinganillos dejaría de sumar en el debe a crédito del costoso estado español? Un estado que además subvenciona la televisión pública catalana principal arma de los golpistas catalanes y que el gobierno ha decidido no incluir en la puesta en marcha del artículo 155 de la Constitución.
No es de locos, es de pringaos con pinganillo con sonido directo al cerebelo.


Efectivamente, esde locos. Parece surrealista de verdad.