Cuento de Navidad dedicado a todos los que se quieren y los benditos fantasmas de Charles Dickens

En la calle las luces ya no representan la Navidad, solo iluminaciones de diseño moderno
En la calle las luces ya no representan la Navidad, solo iluminaciones de diseño moderno

“Todos estos sentimientos quedaron recogidos en el reflejo de aquellas bolas relucientes de cristal de colores, guirnaldas y velas primero y luego lucecitas”

Charles Dickens, está siempre de rabiosa actualidad, por lo menos en esta obra acerca de la relación de los hombres con la Navidad. Voy a hacer mi propio cuento de Navidad, siguiendo sus fantasmas. El primero que se me aparece el fantasma de las Navidades pasadas. Este ser etéreo, que ahora aparece en la neblina suave de la infancia y juventud, solo refleja el brillo de la luz de los corazones ilusionados con la vida, con la fiesta, con el sentimiento de unidad de la familia y la alegría de los amigos. Todos estos sentimientos quedaron recogidos en el reflejo de aquellas bolas relucientes de cristal de colores, guirnaldas y velas primero y luego lucecitas en tiras. Las recuerdo con emoción a flor de piel, casi brilla, con los recuerdos que quedaron lejos.

“Recuerdo las visitas con mi abuelo a la plaza Mayor de Madrid a comprar objetos variados de navidad, con los que vestir la fiesta de la familia”

Las visitas con mi abuelo a la plaza Mayor de Madrid a comprar objetos variados de navidad, con los que vestir la fiesta de la familia; porque eso es la navidad. La que representan José, María y el Niño en el Portal de Belén. Las alegres calles sembradas de bombillas de colores que dibujaban en la negrura del cielo estrellas de un cielo brillante sin sol, Reyes Magos, Papá Noel, renos, camellos, regalos y miles de lucecitas parpadeantes en comercios y casas. Castañas asadas por castañeras, que olían a fiesta y calor humano. Ese fantasma parece que ya se fue, nos dejó huérfanos de calor y color, Huérfanos de profundos deseos de proximidad y cariño.

El segundo que viene a visitarme es el de las Navidades presentes. Éste ya no es tan luminoso como el de antaño. Por perder, hasta perdió personas que siempre estuvieron en nuestra casa. Mi hermana, mi padre, mi tata “La Tala” como la llamaba mi hermana, los abuelos maternos, la abuela paterna. Mi abuelo paterno ya había dejado a mi padre  muchos años antes. Ahora es otra la familia, mi madre, mis suegros, mi mujer, mi cuñado y mis hijos que ya son personas adultas y aunque son los que han recogido el testigo que alumbra esa noche y ese día, todavía tienen que llenar el espacio vacío con sus hijos, para recobrar el espíritu de la Navidad.

“En la calle las luces ya no representan la Navidad, solo iluminaciones de diseño moderno, de frialdad supina en azules y blancos, sin Nacimientos en la calle, con gente que no cabe entre las aceras”

En la calle las luces ya no representan la Navidad, solo iluminaciones de diseño moderno, de frialdad supina en azules y blancos, sin Nacimientos en la calle, con gente que no cabe entre las aceras. Personas que apretujadas en autobuses y metros,  y comercios, se afanan en conseguir los regalos, cientos de regalos, para dar con ellos el amor que no pueden dar de otra manera por falta de tiempo de familia. Y los niños que siguen con ilusión escribiendo la carta a Papá Noel o a los Reyes magos, ven pasar espermatozoides en la cabalgata de Reyes y también saltimbanquis que nada tienen que ver con la navidad.

A veces hay discrepancia de opiniones acerca de lo buena y bonita que es esa Navidad. Algunos dicen que es la peor época del año, cocinar, alojar a los abuelos y las demás cosas. Pero yo aún lo paso bien. Me gusta cocinar para la familia y que estemos unos días juntos. No podemos saber cuantas Navidades más pasaran los mayores con nosotros. Luego los echaremos de menos. Por último se me aparece el Fantasma de las navidades futuras.

Me encuentra sentado en el sofá de mi salón. Me cuesta moverme incluso para darle la mano y desearle felices fiestas. Me mira y no dice nada a través de sus ojos adivino a las personas queridas que partieron. Ahora se suma mi madre, mis suegros y quién sabe quién más. No es un fantasma alegre, no. Todavía permanece el árbol de Navidad y el belén, que a duras penas podemos poner mi mujer y yo mismo. Lo hacemos por los nietos, que devuelven el brillo y el color a la casa y a la fiesta. Ahora soy yo quién añora a sus padres y hermana, ahora soy yo el que ve unas bolas de árbol de Navidad plásticas y mal puestas.

Luego muy poco antes de la cena aparecen los hijos con los nietos. Parece como si el sol hubiera amanecido detrás del árbol, como si todos los pájaros y animales de nuestra imaginación hubieran despertado al ala alegría que los niños derraman. También el cuñado parece contento, aunque a veces ya no viene. Y por fin cuando el Fantasma se va, mi mujer y yo quedamos solos en una casa vacía de ruido y fiesta. Nos miramos, no decimos nada, ¿qué vamos a decir?, ya no hace falta decir nada. Antes había un mañana con obligaciones, ahora solo estamos los dos, la familia que fundamos se ha ido reduciendo. No sé si cogerle la mano a ella. Se la cojo, y viendo que está casi dormida la llevo a la cama, me acuesto a su lado, quién sabe si estaremos aquí el año que viene. Pero por el momento seguimos siendo una familia, una familia de dos. Felices días y fiestas a todos los que se quieren en Navidad.

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Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de la novela “El Bosque de Euxido” publicado en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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