
«Está visto que al consistorio Podemita le da igual ocho que ochenta. Ellos van a lo suyo, a sus complejos y carencias. Alea Jacta Est»
Está visto que al consistorio Podemita le da igual ocho que ochenta. Ellos van a lo suyo, a sus complejos y carencias. Alea Jacta Est. Lo que son los niños, la ilusión de los Reyes Magos, la noche del cinco al seis de Enero, les traen absolutamente sin cuidado. Por ellos, como si a los infantes se los lleva un marciano en un platillo volador, pero eso sí, un platillo volador LGTBI, si no, tampoco vale, ja te tú que no es transversal ni nadad de nada… No son los niños desnutridos y pobrísimos que vendían para llegar al poder del ayuntamiento. Que no consiguieron, si no con la ayuda del PSOE… ¿Por qué no los sacas de ahí Causapie? ¿que promesas tienes de ellos que nosotros no sepamos? No, no son esos niños, porque esos no existen, puede haber uno, dos o tres que seguro están ya convenientemente atendidos por los servicios sociales del Estado de Derecho. No, estos niños, los que pululan por su imaginación enfermiza, son niños de derechas, políticamente incorrectos a las ordenes de padres Asquerosamente ricos, muy pero que muy fascistas, que no aceptan que se cambien los postulados tradicionales de las fiestas en pro de mamarrachadas tecnicolor y plurisexuales.
Vamos que los Reyes Magos de Oriente, que eran Astrólogos que estudiaban el firmamento por aquel entonces, no eran hombres tú, que eran mujeres disfrazadas de hombre porque en aquella época eran todos los humanos unos machistas de tomo y lomo y si hubieran sido Reinas Magas, no hubiesen hecho carrera de ellas. Por eso, hay que remarcar que los romanos, unos hijos de puta imperialistas que subyugaban a las poblaciones sin darles nada a cambio ( Véase la vida de Brian “Que nos han dado los Romanos”), no podían soportar la idea de que unas “putas” reinas Magas vinieran a enmendarle la plana a Herodes con lo del Rey de los Judíos y claro, por eso a las magas, que eran por cierto bisexuales y se lo montaban en plan orgía viernes si y viernes también, hasta el inicio del Sabat las travistió en Reyes Magos, vamos para disimular y que quedara todo más acorde con la estética de la época.
Hay que hacer notar también que el Niño Jesús fue un varón, no porque no lo hubieran querido los partidarios de que la religión católica tuviera una diosa en lugar de un Dios, si no que no había manera de justificar un infanticidio solo de niños a manos de Herodes y no de niñas, lo que hubiera resultado francamente discriminatorio para las hembras de la época. Pero así fue, pues no era un cabrón machista ni nada el Herodes. “Matad a todos los niños de menos de dos años” dijo solemne “que ningún niñato consentido va a quitarme a mi el puesto de Rey de Judea”. “ Y con las niñas que hacemos” dijo un soldado. “Nada ¿para qué?”, “¿Qué para qué?, pues para que no se metan contigo los de la paridad sexual tronco”. Bueno el caso es que después de mucho discutir sesudamente por el tema llegaron a la conclusión de que el asunto quedaba fuera de lugar y que no había sido admitido en el orden del día por los diputados Sumerios que no querían trabajar más que lo necesario. Entonces se procedió a la escabechina discriminatoria, cosa que agradecieron las niñas vivamente. No así la mayoría de los niños que se cagaron en Herodes y en sus antepasados.

Por otra parte sabemos que en Belén o en Judea en general en aquella época había cabras, ovejas, camellos, dromedarios conejos y ocas… Mirad bien lo que digo, OCAS. Pero por el bien del pueblo, que estaba un poco rellenito, los soldados las quitaron del medio, para llevarlas a la casa de los Sumerios convenientemente adobadas y engordadas, para solaz de aquel inestable y a veces paranoico personal gobernante. Un poco como ahora pero más rústico y pastoril. En la actualidad al haberse enterado los nuevos concejales de Madrid de aquel evento tan egoísta y tan desagradable, han querido correr un velo sobre ello y han sustituido las ocas y diversos animales, (pobrecitos lo que sufren en el desfile), por unos lustrosos espermatozoides blancos que son más de andar por la calle.
También por saltimbanquis, de algo tienen que vivir, y de zancudos con extraños ropajes, tal vez sean los extraterrestres del platillo nombrado anteriormente. Los caramelos, no se sabe muy bien por qué se siguen manteniendo en el desfile, en aquella época de la Natividad del año uno no existían como tales, de hecho al niño Jesús le regalaron Oro, incienso y Mirra, pero como decía Gila “vaya”. El caso es que yo no voy a preocuparme por nada de todo esto, ya no tengo edad de sorprenderme cándidamente ante la historia sagrada en la que creen algunos y menos en los esfuerzos mágicos de nuestros ediles. Alucinan, de verdad… Mis niños ya pasaron a la vida de adultos y afortunadamente no tengo que hacerles pasar por ese calvario de abarrotamiento, pisotones y a veces hasta malas maneras de unos y otros llamados. Así que no nos importa que sean pocos los elegidos por el caramelo volante. Ahora es el turno de otros padres, quizás más escorados a la historia de Roma tan democrática ella y a los “Alea Jacta Est”.

Es una perversidad lo que intentan provocar en los màs pequeños. Quitarles o destruir la irresistible magia del de Reyes, deberìa estar penado por la ley.
No te lo perdonaré jamás, carmena, no te lo perdonaré jamás.