
«Yo era una de ustedes, sin pasión. Me educaron como a ustedes y así obedecí hasta que me ahogué»
Yo era una de ustedes, sin pasión. Me educaron como a ustedes y así obedecí hasta que me ahogué… Así me iba apagando en esa vida ordenada y rutinaria hasta que, un día cualquiera recordé un olor.., una fragancia… Había dejado atrás vivencias por las que, tiempo después.., ¡Hubiera matado! Y, ¡mírame ahora! Automatizada.., gris, resignada…
Así que revolví en el cajón de los sueños, y los reviví mentalmente hasta divisar el arco iris… Y allá con pasión me dirijo.., hacia los humanos de colores, y las nubes de algodón. Donde los besos son moneda y olvidas las horas el reloj…
Donde los ojos son palabras, los hombros suaves almohadas, y la única luz una pasión. Allí donde quise ir un día, el estado al que jamás renunciaré, porque, yo, yo no envejezco señores… Yo maduro, y me reinvento.., no soy lo que veis. Porque peino canas, tengo arrugas, hasta en el alma.., pero hoy, aún soy joven, y algo más que mañana.

