En defensa del honor, la justicia y la verdad. Carta abierta a los jueces de España y administradores de la secta destructiva que se hace llamar La llanura de Palmaria

 

Carta abierta a los administradores de la secta que en Facebook se llama La Llanura de Palmaria
Carta abierta a los administradores de la secta que en Facebook se llama La Llanura de Palmaria

 

 

“Habéis perdido una buena ocasión de restaurar el honor que, quizás, algún día abanderó esa Llanura de Palmaria, convertida, hoy, en un club de falsos amigos, infestado de Egolatría, Arrogancia, Soberbia, Mentiras y Censura”

 

 

 

He dado un margen de tiempo suficiente para que los ánimos se templen, y, sobre todo, para que vosotros, administradores de la Llanura de Palmaria, hayáis podido hacer algún acopio de arrojo y dignidad con los que asumir responsabilidades. Pongamos las cartas boca arriba y que cada palo aguante su vela. ¡Ya es hora!

Dado que habéis intentado manchar mi buen nombre con sucias insidias, ni mi sentido de la verdad y del honor me permiten esperar un día más lo que, a estas alturas, ya veo que no se va a dar por vuestra parte: una pizca de honradez.

Habéis perdido una buena ocasión de restaurar el honor que, quizás, algún día abanderó esa Llanura, convertida, hoy, en un club de falsos amigos, infestado de Egolatría, Arrogancia, Soberbia, Mentiras y Censura compulsiva, en donde todo os vale con tal de tapar lo que no os va a favor. En definitiva, un clan endogámico, contaminado de seguidismo y de opinión única; o conmigo o contra mí.

“Habéis urdido la más pobre y ruin de las artimañas con que difamar y restar credibilidad a quienes no somos cómodos en vuestro nido de egolatría”

Y también veo que no tenéis ni la sombra de esa grandeza que tan engoladamente vendéis. Por el contrario, habéis urdido la más pobre y ruin de las artimañas con que difamar y restar credibilidad a quienes no somos cómodos en vuestro nido de egolatría. Habéis sobrepasado, con mucho, mi capacidad de asombro. De la decepción, ni hablamos.

Os habéis equivocado de enemigo; el verdadero enemigo de la Llanura de Palmaria, convertida en secta destructiva, sois vosotros mismos. A mí me podéis difamar, pero nunca callarme ante una ofensa a mi honor.

Cuando alguien se ve obligado a cerrar filas con la difamación se convierte en lo peor del ser humano: bajeza moral en estado puro. A los que no hayáis visto la magnífica película de William Wyler, “La Calumnia”, os la recomiendo. Os veréis reflejados. Y os recuerdo que la calumnia se suele pagar muy cara.

Ahora he entendido, mi muy querido pianista, tu obsesión por hacer callar a buenos palmaris que osaron pedir algo de información. Qué gran disgusto me he llevado contigo, “amigo”. Te han dado el papel de sicario mafioso, y tú lo has aceptado.

Debo deciros que habéis sido vosotros mismos los que, con vuestro súbito e inexplicable cierre de filas alrededor de semejante mentira, me habéis descubierto, con absoluta claridad, que uno de esos “incuestionables amigos” en quien tenéis depositada una fe ciega, os ha vendido la misma mercancía averiada que también me intentó vender a mí, pero que, obviamente, no le compré. Hay mercancías que mi sentido común se niega a aceptar.

¡Noooo, claro que no soy más lista que vosotros, Dios me libre de semejante osadía!. Simplemente, es que nunca fui seguidora de gurú alguno. Y tampoco tengo alma de rehén.

¡Veamos, vayamos un ratito al “rincón de pensar”!:

Curro de Utrilla, fundador de Palmaria, niega la realidad a sus acólitos
Curro de Utrilla, fundador de Palmaria, niega la realidad a sus acólitos

¿Cabe en alguna cabeza sana que un hombre, cuya esposa ha sido violentada por otro hombre, en su presencia, poco tiempo después acepte venir a Madrid para asistir como invitado a una comida organizada por aquel mismo hombre?

¿Os cabe, también, que el mismo ofendido marido, tras la comida de la Paseata, le pareciera una excelente idea recibir en Valencia, su ciudad, al que ha intentado ligar con su mujer para ser socios en un restaurante de paellas?

Y, ¿también os cabe que una esposa decente le permita a su marido aceptar esa invitación? Sinceramente, no veo yo a su esposa, de la que tengo excelentes referencias, permitiendo semejante humillación.

Contestaos vosotros mismos.

“El malo, para serlo, líderes de la secta destructiva que escondéis bajo el epígrafe de llanura de Palmaria, ha de ser listo, si no, no sólo no es malo, es tonto”

El malo, para serlo, ha de ser listo, si no, no sólo no es malo, es tonto.

Quien es capaz de urdir esta torpe mentira, sobra decir que nada se le oscurece a la hora de poner el foco de las sospechas sobre un inocente, a sabiendas. Siempre que cuente con una conjura de necios, claro. ¿Tanto os da el pobre trono de administrador palmari?

Abanderáis el estandarte de la amistad, pero a los amigos no se les exige una malsana complicidad ni un incondicional amén; algo no habéis entendido sobre la Amistad. Me recordáis a los ratones que seguían al flautista de Hamelin.

A estas alturas, incluso algunos despistados administradores, esos a los que yo generosamente di un margen de duda, ya os habréis dado cuenta de que administráis bajo una gran mentira de guante blanco. En donde sólo unos pocos deciden y el resto aplaudís. No hay proyecto que resista tanta carga de soberbia al mando.

Hasta dudo de vuestro cacareado espíritu religioso. Sabéis muy bien que Dios castiga la difamación y la calumnia. Algún día no lejano, os van a faltar golpes de pecho para daros, implorando el perdón de Dios. No os ha importado llevaros a una o dos familias por delante. ¿¿Cristianos?? ¿¿Vosotros decís ser cristianos??

Y, a propósito de lo anterior, señora “manostijeras”: no se pide perdón por eliminar, y mandar eliminar, comentarios de varios palmaris, y de otros administradores, contraviniendo las reglas que vosotros mismos os habéis dado, para que pocas horas más tarde vuelvas a las andadas. Pedir perdón viene seguido de un propósito de la enmienda. Mucho golpe de pecho pero no os sabéis, aún, los Mandamientos de la Ley de Dios.

Pues bien, se dice que LO QUE NO SE SABE NO HA OCURRIDO……y aquí ha ocurrido mucho:

Diploma entregado a Maria Castellano en la primera dedición de los premios La Pasesata
Diploma entregado a Maria Castellano en la primera dedición de los premios La Pasesata

Se produjo un enconado desacuerdo sobre un controvertido post de Nacho Díaz Tejeda sobre el juez Llarena. Javier Gotor Llovera y Nacho Díaz entraron en una fuerte disputa por una acusaciòn de plagio de Gotor a Nacho, y se cruzaron insultos. Los insultos salpicaron a La Paseata, y Manuel Artero decidió abandonar Palmaria, por sentirse traicionado. Y Nacho Díaz se fue, o lo echaron.

Hice varias preguntas a los administradores, pero nadie me aclaraba nada. 

Visto lo visto, y con el fin de intentar reconducir la situación de una forma amable para todos, escribí en Palmaria “Solo en mi nombre…..”, en el que pido a Manuel Artero Rueda que reconsidere su postura y que vuelva a Palmaria. Pero de inmediato percibí que a muchos administradores no les hizo ninguna gracia mi modesta iniciativa.

¿Qué me he perdido yo aquí?, me pregunté. Resultaba obvio que existe un chat paralelo; el cenáculo secreto desde donde se dirige la secta, y los demás estábamos para dar ambiente.

Por otro lado, no era difícil ver que La Paseata ya tenía demasiada presencia y que gozaba de gran popularidad en Palmaria, para disgusto de alguno que, quizás, temió perder brillo e influencias en su propia casa.

La impensable salida de La Paseata de Palmaria provocó muchas preguntas de los extrañados palmaris. Y ésto molestaba a la incansable hormiguita “manostijeras” que, bisturí en ristre, atacó de nuevo y hasta los posts de Mercedes Ibañez Huete y Rodolfo Antonio Arévalo, en los que explicaban los motivos de sus respectivas bajas de Palmaria, fueron censurados.

Reiteré mi incómoda protesta por este afán censor, y…… aquí empezó el vertiginoso declive de mi “estrella” en Palmaria. A los dos días de esta inadmisible censura, me di de baja en Palmaria, tras sufrir un linchamiento delirante. Y, con el propósito de desviar la atención sobre el motivo real de mi baja, pasé a ser etiquetada como defensora de “acosadores”.

Nacho Rodríguez Márquez toma la palabra ante el Jurado de los primeros premios de La Paseata.
Nacho Rodríguez Márquez toma la palabra ante el Jurado de los primeros premios de La Paseata.

“El desprestigio personal es la primera entrega del precio a pagar en lo regímenes totalitarios, como el que administráis en la Llanura de Palmaria, por la insumisión”

El desprestigio personal es la primera entrega del precio a pagar en lo regímenes totalitarios, por la insumisión.

¿CÓMO Y POR QUÉ SE GENERÓ ESTA DESMEDIDA TORMENTA EN LA LLANURA DE PALMARIA?

De una comida organizada por Manuel Artero Rueda, con motivo de la entrega de premios, “La Paseata”, a la que fuimos invitados un reducido número de palmaris colaboradores de su revista, y algunos pocos amigos del anfitrión, saltó el rumor de que una invitada fue molestada groseramente por otros invitados, y especialmente de uno de ellos, a través de mensajes o correos subidos de tono. El rumor pasó a ser certeza en muy poco tiempo.

Lo cierto es que, poco después, -y sin tener nada que ver con lo sucedido en aquella comida, y no como algunos dejaron maliciosamente entrever-, se desató la discusión entre Manuel Artero, Javier Gotor y Nacho Díaz, que he relatado más arriba. Y nada de esto habría pasado si, una mente tan aficionada a la conspiranoia, y con muy mala fe, no hubiera relacionado aquella discusión entre legítimos discrepantes con los dichosos “acosos sexuales”.

Pero, entonces, el ávido palmari de insaciable ego, vio, en este rio revuelto, una oportunidad de oro para sembrar la sospecha de que el autor de aquellos ofensivos correos era el propio anfitrión de la comida famosa, el director de la Paseata, cuando, para entonces, ya casi todos estábamos al tanto de la identidad del verdadero impresentable, al que bloquearon en Palmaria, ipso facto, junto a otro presunto “casanova”.

Entonces, me pregunté: ¿Y a qué viene tanta prisa por bloquearlo si, a lo mejor, cuando vea la que se ha montado, tiene un arranque de nobleza y honor y asume su culpa? ¡Qué ilusa yo! Eso era precisamente lo que no queríais; que terminara la cacería de vuestra señalada pieza a abatir, que no la del verdadero culpable.

Mientras, los “honorables” miembros del comando “P&G” (Punto G, como algunos les llaman por ahí) se han desvivido por alimentar la infamia con su programa de corta y pega. ¡¡Buen trabajo chicos!! Habríais sido contratados por Al Capone de haber coincidido en el tiempo.

Y, por cierto, ¡¡¡enhorabuena!! a uno de los miembros de este comando que, sin haber estado presente en aquella comida, y a unos 360kms de Madrid, parece ser que vio todo lo que ninguno de los que sí estuvimos presentes no pudimos ver; sencillamente, porque no pasó. ¡¡Ya es tener poderío visual e imaginación!!

Otra clamorosa muestra de cobardía ha sido la de alguna administradora, también conocedora de la verdadera identidad del culpable desde el primer minuto, pero que, aún, no ha tenido la decencia de destapar esta grave calumnia, y la sucia manipulación del comando “P&G”. Para seguir en la secta hay que tragarse a ciegas la píldora que os da el Comprador de Voluntades.

La discreta y falsa víctima del perverso anfitrión que calla
La discreta y falsa víctima del perverso anfitrión que calla

“Se hizo necesario liberar públicamente al inocente de esa carga de sospechas. Quizás te sentiste a salvo de esos cuchicheos de taberna. Pero no”

De estos personajes tampoco podemos esperar que pidan disculpas a la invitada ofendida, que ha estado injustamente en la mente de todos, y en la boca de algunos, como la “discreta víctima del perverso anfitrión”. Otro daño colateral del amiguismo, que no de la Amistad.

Me dirijo ahora a ti, mi querida amiga, groseramente ofendida por un indeseable. Siento mucho que, con tu indudable sentido de la discreción, hayas pasado por alto la perversa intención de los linchadores, ya que estuvo clara desde el comienzo. Pero como también sé de tu gran calidad personal, me tienes que conceder el decirte que, en esta ocasión, has llevado demasiado lejos tu sentido de la prudencia por un infame cobarde que no lo ha merecido. No bastaba con que, entonces, lo supieras tú y algunos más, también se hizo necesario liberar públicamente al inocente de esa carga de sospechas. Quizás te sentiste a salvo de esos cuchicheos de taberna. Pero no.

Sin embargo, sí te confieso que me ha dolido el que no hayas caído en la cuenta de que mi buen nombre se ha visto unido a esta infamia. Ya sé que no es fácil asimilar tanta maldad, y nos situamos al borde de la incredulidad. Pero ya sabes eso de que…….difama, que algo queda.

Y, ya ves, este grupo de falsos abanderados de la justicia y el honor y…bla-bla-bla, -¡que ya tiene miga!-, han utilizado tu generoso silencio para engordar su vileza. Sinceramente, lo siento, amiga.

Termino diciendo que, como bien se ve, ningún proyecto está por encima de las personas, como algunos bobaliconamente decís; es, simplemente, lo que de él hacen las personas que lo dirigen.

 

Share on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on Google+0Pin on Pinterest0Email this to someone
Belén López Delgado

Belén López Delgado

Soy una apasionada de la aviación y de la escritura. Quise ser piloto pero me faltaron medios económicos, y me tuve que conformar con ser azafata. Poco después descubrí que es mucho mas divertido y gratificante estar en una cabina de pasajeros que aburridos frente a un montón de relojitos. Encontré ante mí un mundo deslumbrante para aprender de otras gentes y otros países, que me absorbieron toda la dedicación a ese libro en ciernes que me habría encantado escribir. Valoro y defiendo, hasta donde me es posible, la Coherencia. Tengo para mí que es una de las cosas más difíciles de mantener en nuestra esencia y existencia humana. Y Max, ese personaje, que suele acompañar casi todos mis escritos, lo visualizo como un diminuto demonillo, de color rojo; un ser travieso, descarado y adorable que forma parte de mi otro yo; ese yo que, libre de pudor y diplomacia, se atreve a decir abiertamente lo que estoy pensando.

Deja un comentario