
«¿Recuerdan ustedes la elección del Papa Francisco I? En apenas 14 horas desde aquella última fumata blanca tuve la desgracia de leer y hasta escuchar un montón de barbaridades sobre el nuevo Papa»
¿Recuerdan ustedes la elección del Papa Francisco I? En apenas 14 horas desde aquella última fumata blanca tuve la desgracia de leer y hasta escuchar un montón de barbaridades sobre el nuevo Papa, el jesuita y argentino Jorge Bergoglio, Su Santidad Francisco I.
De las mas gordas, no lo olviden, la del impresentable Nicolás Maduro, el tirano de Venezuela, que en discurso propagandístico dijo: que Chávez habló con Cristo para que el nuevo Papa fuera sudamericano.
Es lo que pasa con las grandes noticias que nos atrapan unas horas y luego olvidamos, pero, que en esencia, y al menos durante su esplendor, a nadie deja indiferente y se reproducen con el eco de la subjetividad y en proporción geométrica en todas las casas y diferentes ambientes, hasta convertirse en auténticos monstruos como el que nos llega desde Venezuela de la boca y falta de educación del colombiano sindicalista de la amarga revolución bolivariana.
Así por ejemplo y a una escala histórica mucho menor que la trascendencia internacional que tiene la elección del nuevo Papa, leo y oigo hoy las referencias y comentarios sobre la rueda de prensa que ha realizado el vicesecretario para Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Fernando Giménez Barriocanal, en la que ha admitido que no está «contento ni satisfecho con los datos» que le muestran que el número de declaraciones de la renta a favor de la Iglesia católica ha descendidoen España por primera vez desde 2007, cuando se estableció este sistema de financiación a través del IRPF.

«Una tarea consolidada a lo largo de los siglos que al parecer hoy se pone al lado de los comunistas rancios, trasnochados y asesinos»
Y casualmente las justificaciones que llegan desde los ideologizados sindicatos y publicistas de la izquierda tranochada me trasladan otra vez a la pesadilla de lo monstruos y el vudú propagandístico.
!Cuánta falta de auténticos maestros, de profesores auténticos, en España!. Como esos jesuitas pioneros cultivadores de la educación, profesores de categoría, con el adn propio de la enseñanza en sus venas. Una tarea consolidada a lo largo de los siglos que al parecer hoy se pone al lado de los comunistas rancios, trasnochados y asesinos.

Ya no caben ni mas tontos ni mas gente con afán de protagonismo en este triste mundo que nos estamos construyendo. La falta de respeto está a la orden del día. Triste, que triste se queda el cuerpo con lo que se puede llegar a oír y leer. Totalmente de acuerdo con usted. Cuanta falta de tanto.
Un saludo
Abiai