A pesar de las continuas encuestas, el resultado de los futuros comicios no me parece que esté nada claro

el resultado de los futuros comicios no me parece que esté nada claro. Ilustración de Nachete
el resultado de los futuros comicios no me parece que esté nada claro. Ilustración de Nachete

“A pesar de las continuas encuestas llevadas a cabo por los diferentes partidos, y en las cuales todos salen ganadores, el resultado de los futuros comicios no me parece que esté nada claro”

Por suerte o por desgracia, todavía falta mucho para las próximas elecciones. Sí, mucho, porque la política es como un partido de baloncesto donde 5 minutos pueden ser una eternidad, e incluso en el último minuto el resultado puede cambiar drásticamente. A pesar de las continuas encuestas llevadas a cabo por los diferentes partidos, y en las cuales, curiosamente, todos salen ganadores dependiendo de quien la lleve a cabo, el resultado de los futuros comicios no me parece que esté nada claro.

Hemos tenido ejemplos anteriores en los que se daba por ganador a un partido cuando de repente, un suceso inesperado ha provocado un vuelco completo en el resultado de las elecciones. De manera que, personalmente, prefiero no prestar atención a la fiebre demoscópica que invade a determinados partidos. Especialmente uno de ellos, que aprovecha la coyuntura para variar su postura sobre determinadas cuestiones. Cuestiones sobre las que, en mi opinión, se debería tener una postura firme e invariable. A favor o en contra, pero en consecuencia con tus principios y no dependiendo de que la opinión pública se incline hacia un lado u otro.

Pongamos como ejemplo la prisión permanente revisable. Aunque hay muchos ejemplos más. El caso es que, como digo, aún falta mucho tiempo, por lo que personalmente he decidido no calentarme demasiado la cabeza, pues a estas alturas, sinceramente, no tengo ni idea de a quién votar. No soy incondicional de ningún partido y a la hora de meter la papeleta en el sobre no me guía el corazón, ni la costumbre, pero sí procuro no perder la memoria.

Y después de todo, cabe la posibilidad, aunque remota, de que el día de las elecciones se produzca un ataque colectivo de sensatez, y decidamos mandarle a los políticos un mensaje claro sobre lo que pensamos de ellos, en forma de papeleta en blanco. O incluso mejor aún, que ese día nos dé a todos por pasarlo en la playa, en el campo, con la familia o en cualquier otro lugar, pero alejados lo más posible de los colegios electorales.

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Jorge R. Rueda

Jorge R. Rueda

Nací al principio de mi vida, pero no me di cuenta de ello hasta que cumplí los treinta. Entonces descubrí que el mundo es un lugar hostil y que a través de la literatura tenía la oportunidad de rediseñarlo a mi manera, aunque no sirviera realmente para nada. De lector me convertí en escritor. Soy autor de cuatro libros; El don de olvidar y otras historias, La conciencia dormida, Diario de un presunto suicida y Gente corriente y ahora me estoy replanteando volver a ser lector, lo que se me da mucho mejor. Me encanta Nueva York, aunque vivo en Murcia por razones prácticas. Antes crecí y viví en Granada. Suscribo la frase de que uno no es de donde nace, sino de donde pace. Me gusta Mahler, el vino tinto, la cerveza y las bandas sonoras. Los cómics de Batman y la gente corriente. Vivo y dejo vivir.

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