
«A pesar de las continuas encuestas llevadas a cabo por los diferentes partidos, y en las cuales todos salen ganadores, el resultado de los futuros comicios no me parece que esté nada claro»
Por suerte o por desgracia, todavía falta mucho para las próximas elecciones. Sí, mucho, porque la política es como un partido de baloncesto donde 5 minutos pueden ser una eternidad, e incluso en el último minuto el resultado puede cambiar drásticamente. A pesar de las continuas encuestas llevadas a cabo por los diferentes partidos, y en las cuales, curiosamente, todos salen ganadores dependiendo de quien la lleve a cabo, el resultado de los futuros comicios no me parece que esté nada claro.
Hemos tenido ejemplos anteriores en los que se daba por ganador a un partido cuando de repente, un suceso inesperado ha provocado un vuelco completo en el resultado de las elecciones. De manera que, personalmente, prefiero no prestar atención a la fiebre demoscópica que invade a determinados partidos. Especialmente uno de ellos, que aprovecha la coyuntura para variar su postura sobre determinadas cuestiones. Cuestiones sobre las que, en mi opinión, se debería tener una postura firme e invariable. A favor o en contra, pero en consecuencia con tus principios y no dependiendo de que la opinión pública se incline hacia un lado u otro.
Pongamos como ejemplo la prisión permanente revisable. Aunque hay muchos ejemplos más. El caso es que, como digo, aún falta mucho tiempo, por lo que personalmente he decidido no calentarme demasiado la cabeza, pues a estas alturas, sinceramente, no tengo ni idea de a quién votar. No soy incondicional de ningún partido y a la hora de meter la papeleta en el sobre no me guía el corazón, ni la costumbre, pero sí procuro no perder la memoria.
Y después de todo, cabe la posibilidad, aunque remota, de que el día de las elecciones se produzca un ataque colectivo de sensatez, y decidamos mandarle a los políticos un mensaje claro sobre lo que pensamos de ellos, en forma de papeleta en blanco. O incluso mejor aún, que ese día nos dé a todos por pasarlo en la playa, en el campo, con la familia o en cualquier otro lugar, pero alejados lo más posible de los colegios electorales.
