Joaquín L. Ramírez para La Paseata: Andalucía 18 2D. Es la guerra

Joaquín L. Ramírez para La Paseata
Joaquín L. Ramírez para La Paseata: “En Andalucía no podemos conformarnos, no podemos ser para siempre los últimos en llegar, los reprendidos en estudios y estadísticas por el Estado y hasta por la Unión Europea; hay que cambiar”

 

“El próximo 2D, el 2 de diciembre de este año, toca zafarrancho de combate. El combate democrático impecable y rebelde de los que ya han agotado su paciencia”

Con savoir faire, con exquisito respeto al sistema, a las normas, al adversario y a la democracia, el próximo 2 de diciembre –el día de las Elecciones Andaluzas- es un día de “guerra”. Ya no se puede esperar, cuarenta años de PSOE es demasiado hasta para nosotros los andaluces, pueblo sabio, paciente y amable dónde lo haya, pero capaz y consciente de que aplazar para siempre el desarrollo es imposible de tolerar. Hablamos de desarrollo al unísono con nuestro entorno. Hemos progresado, vivimos en nuestro tiempo y, a veces, casi podemos tocar con los dedos decisiones, infraestructuras y crecimientos, que nos harían competitivos y llegar lejos, pero todo se queda en un casi.

Es verdad que en muchas ocasiones mucho opinante destemplado confunde a nuestros gobernantes o sus planes con nosotros mismos. Demasiadas veces gurús como Jordi Pujol –“el andaluz es un hombre destruido”- han teorizado sobre nuestra situación y realidad laboral, industrial y hasta sociológica, explicando que somos realmente inferiores. Demasiadas veces nos defendemos de afirmaciones de este tenor sin que nos preguntemos a qué se debe tanto desprecio y tantas veces. ¿Somos realmente indolentes? ¿Nos conformamos con la mediocridad? ¿nos vale una paguita para colmar nuestra ambición?… Son muchas las preguntas que podríamos hacernos, las tenemos todos en la cabeza, y también la respuesta. La respuesta a todas estas preguntas es clara: NO.

Aunque realmente no se puede describir con justeza una forma de ser, ni siquiera una forma de hablar –hay en Andalucía cientos de variedades de formas de hablar, o decenas de formas-, bien puede decirse de nuestra supuesta amabilidad, de nuestro supuesto sentido del humor –no todos, no siempre y no tanto-, de nuestra afición a romerías o a la auténtica explosión de los sentidos, religiosidad y color, de la Semana Santa… Por no hablar de ciertas tradiciones, como las ferias; todas las capitales y muchos municipios tienen ferias importantes, algunas de ellas inmensamente famosas (desde la de abril de Sevilla a todas las demás). Quizá es un tipo de celebraciones o características que, aparte de su importancia, belleza y atractivo, fácilmente nos hacen presa de que haya muchos que, al vernos, puedan caer en la tentación de tildarnos de ser más alegres y banales que los habitantes de otras tierras y lugares. Ese “juicio” frecuente aliado o en combinación con los datos sociales o económicos andaluces, con ser la última comunidad autónoma de las españolas o incluso de las que suelen estar a la cola de la UE, acaba por arrojar de Andalucía un repetitivo “veredicto” que para nada nos favorece y hasta llega a resultar ofensivo. Por ello, cambiar esta dinámica suele ser algo en lo que hay absoluto consenso, algo que sin duda han intentado producir la inmensa mayoría de políticos y gobernantes de antes y de ahora. Pero claro, a la vista está que no lo han conseguido. Y eso que sí se ha logrado en algunas capitales y en algunos otros municipios importantes, pero no en el vasto territorio andaluz, ni en la mayor parte de él.

¿Han titubeado nuestros gobernantes con el crecimiento y desarrollo económico de Andalucía? ¿han aplazado la puesta en marcha de políticas de desarrollo por no perder puntada de la tan rentable “cultura popular”? o ¿sencillamente se han equivocado durante 40 años con las medidas que había que tomar para que Andalucía pudiese despegar?

No podemos conformarnos, no podemos ser para siempre los últimos en llegar, los reprendidos en estudios y estadísticas por el Estado y hasta por la Unión Europea; hay que cambiar. Después de casi medio siglo de autonomía, probemos otro sistema. Con todo respeto, el PSOE no acierta, nosotros no acertamos con el PSOE y Susana Díaz es más de lo mismo, la gran heredera de un gigantesco bancal de votos, de una descomunal confianza que no ha encontrado nunca el eco que merecía. Ella es estupenda, seguro, pero tampoco sirve.

Ya saben, estamos en pleno proceso de marear la perdiz, de especular, debatir y decir algunas mentiras gordas sobre lo “bien” que vamos y lo “bien” que vamos a ir. Cambiemos. El próximo 2D, el 2 de diciembre de este año, toca zafarrancho de combate. El combate democrático impecable y rebelde de los que ya han agotado su paciencia. Esta vez vamos con los POPULARES para variar; se puede. Y si Galicia va como un tiro o lo hace Castilla y León, nosotros también podemos lograrlo. Aprovechemos la oportunidad y apostemos por quien nos puede hacer ganar. Como dijo Dhirubhai Ambani, “si no construyes tu sueño, alguien va a contratarte para que le ayudes a construir el suyo”.

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Joaquin L. Ramirez

Joaquin L. Ramirez

Senador, portavoz de Constitucional del Grupo Popular y ex presidente de la Comisión de Justicia del Senado. Veterano político, aficionado a la literatura y a la historia. Abogado. Observador, analista, profundamente demócrata, patriota y firmemente convencido de los valores de Libertad y bienestar de Occidente.

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