
«Nuestra vecina Francia detuvo en el 2016 en Marsella a otro de los terroristas en busca y captura»
Nuestra vecina Francia detuvo en el 2016 en Marsella a otro de los terroristas en busca y captura. Se trataba del etarra José Manuel Azkarate Ramos, que iba a trasladarse en breve a algún país de Sudamérica y al que la hemeroteca nos ha recordado que se encontraba en libertad gracias a la actual alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, que de juez le dejó en libertad. Y, por ello, recuerdo la imagen de la torre Eiffel iluminada con nuestros colores, colores que algunos queman o rompen ante la pasividad de los que tienen nuestro mandato para defender y hacer cumplir las leyes… no para pedir ni recomendar como la abuelita diciéndoles que incumpliendo no van a ninguna parte.

«Se arrogan la palabra democracia, diálogo y participación para demonizar las leyes, romper España y subyugar a la población»
Dejemos claro que para que haya diálogo y debate, constructivo claro es necesario: reconocer y distinguir lo que es real de lo imaginario, el respeto, para finalmente tratar de buscar una solución.
El grave problema que sufrimos es la imposibilidad de pasar del primer punto… ¿por qué?… pues sencillamente porque unos se arrogan la palabra democracia, diálogo y participación para demonizar las leyes, romper España y subyugar a la población mediante el control educativo, informativo y cultural.

«Se prostituye el lenguaje para definir, por ejemplo, el atentado como acto de justicia, al criminal como soldado, al genocidio como evacuación o limpieza»
Por otra parte, se transforma, o mejor se prostituye, el lenguaje para definir, por ejemplo, el atentado como acto de justicia, al criminal como soldado, al genocidio como evacuación o limpieza, a la persecución lingüística como inmersión, al control de los medios y censura como libertad de expresión, y a lo que es una dictadura corrupta como democracia.
Entonces es imposible alcanzar ningún acuerdo pues el lenguaje ha sido modificado de forma perversa para alcanzar una ensoñación en contra de las leyes que nos hemos dado y de la realidad que es España tratando de pasar por encima de todos nosotros y de los que antes que nosotros construyeron, viviendo y muriendo por y para edificar de forma voluntaria y conscientemente lo que es España y a la que, parece ser, más pronto que tarde tendremos que salir a rescatar de las sucias manos deslegitimadas por la inacción y el no ejercicio de sus cometidos.
