
Todos los analistas políticos ponen de manifiesto que el follón de los socialistas en la sede de Ferraz de Madrid, ha sido un esperpento, un aquelarre o en el mejor de los casos, un Sálvame de luxe televisivo. Opino todo lo contrario, al margen de que fue chusco, principalmente por la actuación de los seguidores del que paradójicamente fue secretario general del partido histórico al poner urnas no pedidas ni homologadas, y con poco valor democrático.
«Ha sido la lucha de dos formas socialistas de ver el futuro de España. Unos, los de Sánchez, apostando por una Nación dividida y el fascismo totalitario de su vuelta al comunismo»

Lo que ha sido es una auténtica confrontación de contenidos y de ideas, necesarias para el futuro de España. En suma, ha sido la lucha de dos formas socialistas de ver el futuro de España. Unos, los de Sánchez, apostando por una Nación dividida, semi separatista y caótica frente a los mal llamados críticos que han defendido con coraje la unión de todos los españoles, en coherencia con su ideología constitucionalista.
Un valiente grupo que con su esfuerzo han salvado a España del desastre a los que nos lleva el tal Sánchez y sus adláteres psicópatas que insisten en la España divisible y nación de naciones. De momento ha vencido el sector que apoya la unión y alternancia en el poder con el centro derecha, por otra parte, ganador con holgura de la pasadas elecciones generales, al estilo del italiano Matteo Renzi, y ha perdido, de momento, los que apostaron por una política tipo Corbyn inglés o el Melenchón francés.
Ahora hay que trabajar en la vía del centro democrático, aun inexplorada por los socialistas españoles. Lo que ha quedado claro de esta trifulca con mas trileros que demócratas, es que Sánchez ha dejado desollado a su partido, el Psoe.

