El bigobierno del cambio que han montado ‘los Juanmas’ no acierta. Por Manuel Vicente

Juan Marín y Juanma Moreno
El bigobierno del cambio que han montado ‘los Juanmas’, Juan Marín y Juanma Moreno

“Los primeros pasos que está dando el bigobierno del cambio que han montado ‘los Juanmas’ son muy desalentadores”

Que no se puede desmontar un régimen de 40 años en dos meses, vale. Que cualquier gobierno merece 100 días de gracia y más en estas circunstancias, vale también. Que los obstáculos van a ser mucho mayores que las ayudas, por supuesto. Y que cada cual va a ir preguntando por lo suyo, se da por descontado. Pero nada de eso debe esconder que los primeros pasos que está dando el bigobierno del cambio que han montado ‘los Juanmas’ son muy desalentadores, tanto por el número y contenido de sus escasas decisiones como por el perfil de los altos cargos designados.

Los malos presagios que desprendía la distribución de las competencias entre las consejerías -con la construcción de la Consejería de Turismo, Regeneración Democrática, Justicia y Administración Local+violencia de género como monumento al disparate- se han visto confirmados con las decisiones adoptadas en las primeras reuniones del Consejo de Gobierno, en las que se pone de manifiesto que el “cambio radical” demandado por la sociedad andaluza va a quedar en “ligera modificación”. De hecho, ‘los Juanmas’ han decidido incluso desdecirse a sí mismos, de manera que lo que en su pacto de gobierno figura como “una auditoría integral de todos los gastos de la Junta de Andalucía” se ha reconvertido en un simple mandato a la Intervención General para que estudie las duplicidades de competencias que puedan existir entre distintas agencias.

Esta reconversión de postulados se realizó sin apenas mención tras la primera reunión del Consejo de Gobierno, quizá sabedores del reproche social que podría acarrearles por defraudar las expectativas de un electorado que les eligió precisamente para conocer y depurar el estado de las cuentas públicas. Lo que, sin embargo, no se ha podido ocultar es el mantenimiento de uno de los privilegios de los altos cargos de la Junta contra el que ambos partidos, PP y Ciudadanos, han expuesto duras críticas en reiteradas ocasiones. Sólo han sido precisas dos reuniones del ‘Gobierno del cambio’ para comprobar que lo que no se va a cambiar es que los altos cargos de la Junta que tengan que trasladar su residencia a Sevilla cobren un sobresueldo para el alquiler de sus viviendas. Sólo dos consejos de gobierno y ya van dos rectificaciones.

“No parece que ésta sea la reducción de la administración que el 2-D reclamaron en las urnas los electores andaluces, a quienes se está defraudando de forma considerable”

Además, podríamos añadir una tercera que, aunque no reconocida, sí parece bastante evidente. De los 65 delegados provinciales que tenía la Junta de Andalucía del régimen socialista hemos pasado a 57, lo que ha sido ‘vendido’ por el ‘Gobierno del cambio’ como una reducción del 12%. Claro que también podemos apreciar que se trata de un total de ocho altos cargos menos, es decir, que sólo se ha suprimido un cargo en cada provincia. No parece que ésta sea la reducción de la administración que el 2-D reclamaron en las urnas los electores andaluces, a quienes se está defraudando de forma considerable también en términos cualitativos en el nombramiento de altos cargos, cuyos perfiles dejan mucho que desear en su inmensa mayoría.

En el análisis del nuevo bigobierno hay que acostumbrarse a hacer observaciones distintas según corresponda a las áreas dirigidas por el PP o bien por Ciudadanos, ya que sus diferentes estilos se han evidenciado también en las elecciones de las personas que han de regir las responsabilidades ejecutivas. El presidente Juanma Moreno ha recurrido en la mayoría de las ocasiones a parlamentarios que después de decenios haciendo de oposición han conseguido, por fin, “tocar pelo”, aunque en sus dilatadas trayectorias políticas apenas haya experiencia de gestión, lo cual no ofrece señales esperanzadoras a la sociedad. En ese cometido, tampoco el vicepresidente ‘Juanma-rín’ desprende aroma de regeneración por mucho que sus elegidos sean personas carentes de trayectoria política, puesto que, del mismo modo, son inexpertos en la gestión tanto de presupuestos de millonarias cuantías como de recursos humanos de miles de personas.

Presentar iniciativas parlamentarias de corto recorrido, cambiar de organismo público a cada legislatura, afanarse en mantener un sueldo político sin que importe ‘para hacer qué’, no son experiencias vitales que ofrezcan el mínimo bagaje que se requiere para afrontar la gestión de los asuntos públicos y menos aún cuando tan altas son las expectativas. Cierto es que de este perfil ‘pepero’ se ha esforzado en alejarse Ciudadanos, como exponía su líder todopoderoso Albert Rivera, nada más conformarse el Gobierno andaluz.

Sin embargo, ni una trayectoria política de toda la vida es aval para ostentar un puesto de responsabilidad ejecutiva ni sustituirla por una acumulada experiencia universitaria garantiza disponer de la frescura de ideas que se precisa para afrontar con éxito el entierro del régimen. Pese a todo, siempre es preferible el perfil del viceconsejero Manuel Alejandro Cardenete que el de Antonio Sanz Cabello, aunque no parezca muy oportuno que una persona con acreditado prestigio en el mundo económico y financiero comparezca en un departamento de marcado carácter político con competencias en las relaciones con los ayuntamientos, en la interlocución con el estamento judicial o en la lucha contra la violencia de género.

Cuando no se yerra el perfil, se equivoca la ubicación; el caso es que es por unos motivos u otros se encadenan ya numerosos nombramientos que dejan entrever poco cambio, sin hablar de las ratificaciones en sus cargos -que también se han producido- de afines al régimen socialista, lo cual está generando una creciente decepción entre el funcionariado.

Tan evidente como que el régimen de 40 años no se va a desmontar en dos meses es que, para afrontar dicha tarea, hay que afinar en la toma de decisiones desde el primer día. Y a estas alturas, la sociedad andaluza aún está esperando una decisión correcta de envergadura similar a las expectativas generadas y a la confianza depositada.

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Manuel Vicente

Manuel Vicente

Cosecha sevillana del 64. Una treintena de años de ejercicio periodístico (El Correo de Andalucía y RNE, entre otros, y actualmente en Canal Sur Radio) al lado de la clase política me han permitido comprobar la degradación en las capacidades de aquellos a quienes los ciudadanos otorgamos la responsabilidad de resolver nuestros problemas. Analizar en ocasiones lo que se cuenta y lo que no, es una ejercicio generalmente gratificante. Huelga decir que mis opiniones y pensamientos son sólo míos y que sólo yo soy responsable de lo que escribo. Como siempre.

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