
«A ver si se quitan las anteojeras, aunque sea durante un rato, y ven más allá de su razón y singularidades que no son otra cosa que mezquindades»
Negociar con golpistas de 300 apellidos -con un pasado y presente franquista de relumbrón- la conciliación del orden constitucional es digno de una nación de pandereta, (se llama claudicar), financiar privilegios es lo democrático. Rodear un parlamento, Andalucía mediante, porque jode el resultado de unas elecciones democráticas es un canto a la libertad… Pero manifestarse para reclamar unas elecciones es rancio, de gentuza que busca el enfrentamiento, de seres que no aceptan las imposiciones de una minoría reaccionaria que se siente tocada por la luz de una verdad que se pierde más allá de Orión.
Coño, estoy seguro que será un imposible, pero a ver si se quitan las anteojeras, aunque sea durante un rato, y ven más allá de sus singularidades que no son otra cosa que mezquindades fruto de una prolongada inmersión.
