De las batallas pedidas y las lapidaciones en directo en prime time que se nos avecinan. Por Vicky Bautista Vidal

Arcadi Espada y las batallas perdidas
Arcadi Espada y las batallas perdidas

“El otro día, tuve la ocasión de ser testigo del polémico programa donde Risto Mejide se dio el lujo de expulsar al periodista Arcadi Espada”

¡Oiga!… Si, usted, el que tiene a bien mirar este escrito… ¿Usted se arroga?… Palabra del verbo arrogar que quiere decir: “Atribuirse “la facultad o cosa que se expresa de forma despótica o con desprecio hacia los demás. “Arrogarse atribuciones excesivas” según el diccionario.

El otro día, tuve la ocasión de ser testigo del polémico programa donde Risto Mejide se dio el lujo de expulsar a un periodista: “Arcadi Espada”, un poco después de que Espada se auto expulsase el mismo del vergonzoso programa donde la imparcialidad brilla por su ausencia.

Siempre critico y criticaré al profesional que se erige en juez, a la carta, según ideología y necesidades de pantalla, que lleva a sus víctimas como el que lleva a un reo al paredón o a la cámara de gas. Juzgados de antemano con más acuerdo o menos según partido y según calidad. Batallas perdidas. Detestables juicios de diseño para caza de brujas.

La altanería insoportable del entrevistador, aprovechando de antemano la frase desafortunada que precisaba una explicación del personaje y que probablemente era lo que un profesional habría esperado. Pero el “Sálvame” es la plantilla que ha adoptado Mediaset para todas sus cadenas. Emerge aquí disfrazado de intelectualismo sin olvidar jamás el juicio y la víscera. 

“La técnica es siempre la misma: Se elige la pieza y se la echa a los leones. No importa mucho lo que tenga que decir el de turno por que el quid o nudo gordiano”

La técnica es siempre la misma: Se elige la pieza y se la echa a los leones. No importa mucho lo que tenga que decir el de turno por que el quid o nudo gordiano, se encuentra en el juicio por parte del “interrogador” para lucimiento personal.
En este programa en concreto, se prepara algún personaje que suelte una disquisición sobre el tema. Se calla al interviuvado, aunque sea a gritos y ya está el programa hecho.

El personaje no importa, no se le lleva para que se explique o para que discuta, se le ha puesto allí ya con la intención de ser el reclamo para lucimiento del histrión. Porque los tiempos en que el entrevistador solo entrevistaba han pasado. Ahora es la estrella él/ella y el personaje parece estar solo para el lucimiento de este. Entonces el arte consiste en no dejarlo que se exprese.

En este caso se sacó una frase fuera del contexto del articulo de Espada, y se “cocinó” un plato agridulce aliñando la entrevista con la sensible intervención de un padre con un pequeño con síndrome de Down, para, una vez rebozado el entrevistado en harina y huevo, la estrella estrellada del programa pudiera darle la puntilla friéndole en tópicos, malentendidos y peor educación a propósito de la intención de cierto párrafo en un escrito del invitado.

Risto Mejide y Arcadi Espada
Risto Mejide y Arcadi Espada

“En ningún momento el periodista nombró ni especificó: “Síndrome de Down”, que no es precisamente una malformación que impida la vida de una persona”

Ciertamente la frase un poco desafortunada del escritor podía usarse precisamente para eso, pero en realidad al leer el artículo de hace seis años (2013) se entiende una opinión más bien literaria acerca de un mal existente y no un dogma de una persona sin corazón. El error estaba solo, en una frase, la de que “los padres de nonatos que fueran diagnosticadas con “graves” problemas antes de nacer, tendrían que ser denunciadas por estos hijos y pagar todos los gastos de la criatura que naciera así por voluntad de unos padres”. 

Sí, duras palabras, aunque se sobrentiende la metáfora. Pero en ningún momento el periodista nombró ni especificó: “Síndrome de Down”, que no es precisamente una malformación que impida la vida de una persona, como sí lo harían algunas de esas supuestas disfunciones a las que creo se refería.

Que fue duro en tal artículo, pues sí. Pero… ¡Es su opinión! En ningún momento se refiere en el articulo a la clase de discapacidad y por ningún lado se especifica nada ni da nombres. Sobre todo, no parece normal que se monte una parafernalia semejante por algo escrito hace tiempo, con la intención de fabricar un espectáculo innecesario.

Por supuesto que las criaturas con Síndrome de Down son personas como otra cualquiera; incluso mejores y que resultan personitas maravillosas que llenan el corazón de sus padres de amor y alegría. Pero no creo que el periodista se refiriese a ese tipo de diferencias sino a otras, durísimas, que no es seguro que sea tan estupendo afrontar y con las que tomar la decisión de traer una criatura al mundo para que sufra es mucho más trascendental.

En estos tiempos en los que ya se pueden manejar los cromosomas y muy pronto “corregir” el ADN para evitar que un error de la naturaleza condene a un ser humano a una vida vegetativa, por ejemplo, proporciona una esperanza que es lo que políticos y Ciencia deberían estar estudiando con prisa y sin pausa. Mientras tanto, la elección en un caso cruento es de la familia sin que nadie deba pedirle, solo Dios, cuentas sobre la acción de dejar nacer.

Por otro lado, la llegada de una criatura con tremendos problemas vitales no es ni castigo de Dios, ni Karma, ni destino. Se basa en la actual ignorancia de la ciencia para prevenir y en su caso curar, esas discapacidades. Por primera vez en esta humanidad presente, se da una esperanza para que no hagan falta drásticas medidas ni interrupciones desesperadas. Y para que sobren los debates y los falsos buenismos.

“Estuvo tan clara la trampa urdida que se entiende perfectamente que el escritor abandonara el dichoso sofá ante una encerrona evidente y bastante sucia”

Hay que tomar a la realidad como a un toro: por los cuernos. Enfrentarla y cambiarla si se puede. Mientras tanto: Es nuestra obligación proteger, amar y cuidar a esas almas preciosas encerradas en tristes cárceles de carne. Pero volviendo al caso Mejide, Arcadi, estuvo tan clara la trampa urdida que se entiende perfectamente que el escritor abandonara el dichoso sofá ante una encerrona evidente y bastante sucia.

Yo no se si con el tiempo se entregarán piedras al público asistente para que se las tiren al personaje de turno. No quisiera dar ideas, pero, es lo único que falta. ¡Ah! y si lo van a hacer, hagan el favor de abonarme los royalties por la idea genial. Ahí es nada, lapidaciones en directo. ¡Total, total

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Vicky Bautista Vidal

Vicky Bautista Vidal

Nací en Madrid. Y como a casi todos los madrileños, todo el mundo me parece cercano y de casa: es el carácter de la ciudad. Esto me ha ayudado después para congeniar con toda clase de personas en los diferentes sitios donde viví. Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales. Soy la primera sorprendida por que observo como últimamente me meto en berenjenales de opinión acerca de asuntos políticos, cuando en realidad, la Política, me importó un bledo toda la vida. Puede ser sentido común herido o un amor recién descubierto por España y su unidad. No milite, milito o militare en nada. Pero estoy de parte de la razón y el sentido común. Defenderé a cualquier gobierno que me facilite la vida y reprochare sin pausa a quienes me la incomoden. La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir.

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