
«Por la rabia y odio con que está escrito, me atrevo a pensar que ese es el motivo principal de este sectario artículo»
Leo consternado el artículo en la sección de Opinión de El País de ayer Viernes 22 de Marzo del 2019, titulado «Los delitos de la dictadura, 50 años después» y firmado por Jordi Gracia en el que el autor vierte toda clase de argumentos negativos y dirigidos, faltaba más, contra el régimen franquista,unos comentarios que destilan venganza.
En todas las lineas se advierte un rencor y un odio que pone los pelos de punta a todos los que deseamos con ahínco no remover los errores y atrocidades de uno y otro bando durante aquellos tiempos. Solo me pregunto que hubiese pasado si la Guerra Incivil la hubiese ganado el Frente Popular, un imposible porque como casi todo el mundo sabe fueron vencidos por el llamado Bando Nacional. No voy a hacer comparaciones que siempre son odiosas, pero lo ocurrido antes de la contienda no ofrece una visión muy optimista de la posible represalia de los del puño en alto.
Me parece contraproducente remover un pasado doloroso para todos y, creo que no ayuda en absoluto a evitar la división en que se encuentra en la actualidad la sociedad española, más bien parece dirigido a acrecentarla. Por la rabia y odio con que está escrito, me atrevo a pensar que ese es el motivo principal de este sectario artículo. Para este ensayista, de todo lo que pasó en ese año de 1969, solo hay que reseñar los incidentes en la Universidad. Ignoro si el señor Gracia estuvo presente o cercano a esos desagradables incidentes. Yo si estaba y podría contar sucedidos de signo contrario, como el de un estudiante que se escondió dentro de la nevera de la cafetería Peñalver, hoy desaparecida y ubicada en la calle Princesa, de la que los grises, nos hicieron desalojarla para así poder desatrancar esa cámara frigorífica y sacar al joven de una segura muerte. Y no nos detuvieron a ninguno de los mas de 50 que estábamos en el establecimiento.
Que hubo incidentes serios, nadie lo duda, pero lo que me molesta es que 50 años después vengan con una matraca que no beneficia nada más que a los profesionales de la agitación permanente. Por mi parte, os otorgo la victoria final en la Guerra Incivil, si con eso dejáis de darnos la brasa.
