La séptima extinción, la del ser humano, no vendrá por la contaminación. Por Rodolfo Arévalo

Everest
Ya son cinco los muertos en el Everest en solo tres días de atascos en la cumbre: La séptima extinción, la del ser humano, no vendrá por la contaminación.

«La sexta extinción de especies ya hace tiempo que comenzó, no se sabe si apareció debido a la acción de los humanos o no»

La sexta extinción de especies ya hace tiempo que comenzó, no se sabe si apareció debido a la acción de los humanos o no, pero desde luego hay signos a favor bastante claros. Los Mamuts, desaparecieron en gran parte por la intensidad de la caza, y por el final de la última glaciación. Es bastante probable también que otras especies humanas, entre ellas el hombre de Neanderthal. Está claro que la mayor contaminación en el planeta no la producen los gases invernadero, ni el cambio climático ni ninguna otra causa, aunque podrían ayudar, pero sí la están empezando a producir los seres humanos con sus residuos, muchos altamente peligrosos, para el entorno hábitat que nos mantiene vivos.

Somos demasiados millones y eso que antes corregía la naturaleza eliminando al más débil, ahora no se cumple y casi todo ser humano sobrevive, sea apto para la vida autónoma o no. Eso es muy loable y habla de que los seres humanos, a pesar de todo lo agresivos, territoriales y jerárquicos que sean, albergan un sentimiento de nobleza y empatía con el resto de humanos. Hasta aquí todo esto es perfecto, pero empieza a dejar de serlo, cuando para mantener a los millones de humanos que habitamos el planeta, necesitamos invadir terrenos selváticos, con la destrucción que ello significa además de la producción de oxígeno que deja de generar.

También la invasión de recursos marinos y su contaminación. Así campo tras campo, pesticidas para poder alimentar a mucha gente etc, etc… nos llevan de cabeza a la insostenibilidad del planeta. Decir ser humano y superpoblación es decir destrucción y contaminación del medio ambiente. Ya se que es difícil oírlo, pero es la realidad, no hay más responsables de la degradación planetaria que los seres humanos. Y cada día hay más. La mayor parte contaminamos sin darnos cuenta y por muchos planes, realmente de intereses comerciales como recogida de plásticos que no nos pagan y cosas similares, también lo hacemos por el gas metano que expelemos, ochenta litros por habitante y año. Sumado esto al producido por el resto de seres vivos, véanse, vacas cuatrocientos litros anuales, ni les digo un elefante y animales de más calibre que un humano, ustedes me dirán.

«Podemos ver estos problemas, no todos, reflejados en los demás, pero dudo que la reflexión nos la apliquemos a nosotros mismos y es lógico, el mal siempre son los otros»

Podemos ver estos problemas, no todos, reflejados en los demás, pero dudo que la reflexión nos la apliquemos a nosotros mismos y es lógico, el mal siempre son los otros. Terminado este pequeño avance prosigo con algo más próximo. He intentado educar a mis hijos todo lo bien que he podido y me siento complacido de que ellos hayan hecho honor a ello, solo por esa razón y aunque contaminen también como otro humano cualquiera, son conscientes de ello, buen punto de partida y no serán los que contribuyan más al fin de este ahora inestable mundo.

Las extinciones de seres vivos se producen mas tarde o mas temprano y a nuestra especie, también le ocurrirá. Y la nuestra, como todas, también lo hará. Pero la pena es que esta extinción vaya a producirse por producirse por la pérdida precisamente de lo que nos hizo humanos, el poder de pensar , de imaginar, de sentir, los símbolos y con ello la cultura y el sentido en cierta manera de lo que afecta a la sensibilidad que permite la convivencia social.

Todo eso tiene un nombre, es la cultura transmitida de generación en generación, apoyada en la existencia de la familia, el grupo social y las normas de comportamiento en sociedad, así como el respeto a la libertad de los individuos que la forman. Hace bastante tiempo que mi padre que murió, en el 2004. Antes de esta fecha ya decía, » esta sociedad ya no es mi mundo, cae en picado en el pasotismo, la incultura, el mal hablar y en la pérdida de respeto a lo que lo merece » y mi padre no era precisamente de derechas, tampoco de izquierdas, era una persona integra, con cultura, que se había esforzado en sacar a su familia adelante, partiendo únicamente de sus estudios y decisión para hacerse un hombre. Sus últimos años, los pasó ciego, despotricaba contra la radio, que era ya su único entretenimiento cuando yo o mi hermana no podíamos leerle los libros que habían sido su vida. Decía que los locutores y periodistas no sabían utilizar el lenguaje, y mira por donde tenía toda la razón.

Menos mal que no ha llegado a ver lo que hay hoy por esos medios de comunicación, se habría muerto de asco. Mucho peor que del infarto indoloro que le produjo su buena muerte. Si hay una cosa importante en la sociedad, es la palabra, el sentimiento y el mensaje, si vacías las palabras de contenido, no hay mensaje y eso desconcierta y destruye la sociedad.

«La esencia del mensaje está entre quién lo produce, persona, no medio y el que lo recibe, persona, no medio de transmisión»

Cuando en la actualidad se dice que el medio es el mensaje, se está vaciando a este de contenido y no debe confundirse el fondo con la forma, estética o técnica que se use para difundirlo. El mensaje siempre será algo etéreo que pasa de cerebro a cerebro, e interpretable, puede ser de cualquier tipo, pero nunca algo que se pueda manipular entre emisor y receptor. La esencia del mensaje está entre quién lo produce, persona, no medio y el que lo recibe, persona, no medio de transmisión. Por eso la lectura en el invento de Gutemberg en el año 1440 es insustituible.

El libro es el tesoro más grande que nos han legado nuestros antepasados. Las ideas escritas por muy loables que sean, si no obedecen a la realidad y a la esencia del ser humano, están condenadas a fracasar, porque todo lo que se impone por la fuerza acaba sumiendo a la sociedad en la desesperación y la pobreza, física y mental. Se ha abusado mucho de la tergiversación de la realidad y aquí hemos llegado. Tardará todavía y espero que los seres humanos, escarmentados, reaccionen a tiempo, pero si no es así, a la humanidad tal como la conocemos le quedan muy pocos telediarios antes de sucumbir ante la destrucción moral e intelectual, basada en haber vaciado de contenido las mentes del rigor de las palabras y del sentido común.

Estamos cerca de la extinción humana, no tanto del animal humano como tal, si no del ser humano racional y sentimental puede que genéticamente continúe, no sé. Puede que se busque una forma de sustento físico y tecnológico al pensamiento, pero es igual, si las palabras dejan de tener significado, cuando son la base de construcción de la sociedad y que parte del núcleo familiar, la extinción de lo humano se producirá, por la falta de los valores que nos trajeron hasta aquí.

«Puede que toda especie natural esté condenada a la extinción irremediablemente, pero siempre pensé que sería de una manera mas sutil, culta y refinada»

Puede que toda especie natural esté condenada a la extinción irremediablemente, pero siempre pensé que sería de una manera mas sutil, culta y refinada, dejando un legado de conocimiento, que aunque no le valiera a nadie, por lo menos dejara en el universo ese poso inútil de la capacidad de reflexionar sobre lo que aparentemente existe según la matemática, la física y la ciencia en general, lo que somos y por supuesto mucho tiempo después del que todos los pensadores predicen como imparable, si no cambiamos la dirección de la idiotez y vaciedad de los hombres, hacia ese futuro caótico y egoísta. Y lo peor de todo es que el lugar que habitamos, el universo, carece de creador, no tenemos ninguna salvación, porque Dios solo es nuestra propia creación, para apartar el miedo a lo desconocido. Una vez hecho el transito a la nada de los seres pensantes, ya nada importará a nadie, no existirá al menos por ahora nadie que intente comprender lo que le rodea. Esa es la grandeza y la miseria de lo humano.

Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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