Los niñatos del odio y el rechazo nunca oyeron el Himno a la Alegría. Por Rodolfo Arévalo

Ana Psator durante una entrevista a Inés Arrimadas. Los niñatos del odio y el rechazo nunca oyeron el Himno a la Alegría.
Ana Psator durante una entrevista a Inés Arrimadas. Los niñatos del odio y el rechazo nunca oyeron el Himno a la Alegría.

“Fuera el odio por las cosas infames de la política y la religión, ha llegado la hora en que el Himno a la Alegría impere, con el respeto hacia los demás”

Fuera el odio por las cosas infames de la política y la religión, ha llegado la hora en que el Himno a la Alegría impere, con el respeto hacia los demás. ¿Qué queda de aquella sociedad salida de no hace tanto con ilusión de democracia y estrenada Constitución? ¿Qué queda de aquellos que éramos jóvenes incipientes entonces? Poco, queda ya muy poco. De que sirvió que tantos políticos que no se podían mezclar ni en ensalada, bajaran las armas y se dieran la mano. Lo hicieron por los que venían detrás como savia nueva. Dejaron atrás el pasado para poder construir el futuro. ¿De qué sirvió, tanta renuncia y tanto comerse las entrañas y enterrar los odios?

Parece que ahora cuarenta años después, de nada. Y ¿por qué de nada preguntarán algunos? Y la respuesta no puede ser más difusa y desdibujada, por quienes vivimos la etapa anterior y ahora vemos una nueva que, de la esperanza pasó al odio y a la separación, basada en nuevo odio creado por los profesionales de la mala leche, que siempre ha habido y habrá. Pero odio ¿de quién? La mayor parte de la gente que entonces eran niños, personas de menos de cuarenta y cinco años, personas consentidas hasta la saciedad por la sociedad y por sus padres que sí las pasaron canutas, no como sus abuelos, no, pero si peor que sus actuales hijos y nietos, los actuales niñatos. ¿De qué coño pueden quejarse, qué coño pueden odiar? ¿De haber vivido la mejor época de la historia de España en dos siglos? ¿De no haber pasado hambre y frío? 

“Quizás sea esa panda de niñatos que no quiere vivir peor, aunque muchísimo mejor que sus padres, que no quiere esforzarse nada de nada”

No sé, quizás sea esa panda de niñatos que no quiere vivir peor, aunque muchísimo mejor que sus padres, que no quiere esforzarse nada de nada, que no quiere tener que dejar su provincia o país para trabajar como hicimos muchos que tenemos más de sesenta. ¿Qué mierda queréis niñatos? ¿Más móviles para que algunos aprovechados os sigan drogando e idiotizando? ¿Más mundo virtual para no caer en el real y vivir por primera vez como adultos? No tenéis muchos hijos y se dice “es que no podemos”. Antes la gente cuando empezaba su andadura vital, tampoco tenía mucho, y se arriesgaban, sabían que harían lo que fuera por sacar adelante a su familia. Vivía en casitas de dos habitaciones y pequeñas, a lo peor sin ni siquiera una radio, pero lo hacían.

Es cierto que hace falta dinero y que el trabajo es malo y escaso, ¿qué esperáis para buscaros las castañas fuera de España? El maná no va a caer del cielo, y sin formación, “oído colegios y abandonantes de estudio por trabajar precozmente” solo podréis optar a trabajos de peón que a mucho pesar nuestro acabará siendo  totalmente robótico en menos de diez o veinte años. Despabilad, poned intención y esfuerzo, estudiad, nadie regala nada a nadie por su cara bonita, ni por su musculatura. Los influenciadores o “influencers” que queda más molón de internet son pocos, porque no muchos pueden vivir de lo mismo. Las modelos y azafatas de programas y marcas, también tienen sus límites, los que viven de vender motos tienen cualidades que no todos tenemos, o sea que ojo con querer ser esos vendedores ¿Qué queréis quedar tirados por el camino de la vida sin vida y sin vivir?

“Leed mucho se aprende lo que no te enseña la experiencia, porque lo que se lee es la experiencia de otros, la colectiva”

Vivir no es ir a remolque de moda y modelos, vivir es romper esos moldes creando moldes nuevos. Dejarse la piel en el camino, y las ilusiones, y los deseos, vivir como decía Lennon es lo que ocurre mientras nosotros estamos empeñados en hacer otras cosa. Y la vida, creedme pasa en un instante, un día miras hacia atrás y lamentas todo lo que no hiciste cuando podías y ves que el futuro que te queda es mucho menor que el pasado vivido. No dejéis que esta obviedad sea evidente, domad la vida, moved la fuerza que se supone tiene que tener la juventud. No para ir de botellón, no para dormir y vegetar, sino para hacer cosas que valgan la pena y prepararse, no en el odio y rechazo, sino en el estudio la lectura, la creación de todo tipo y sobre todo en la compresión de los demás seres humanos. Leed mucho se aprende lo que no te enseña la experiencia, porque lo que se lee es la experiencia de otros, la colectiva. Tampoco os dejéis engañar con la venta de la moto futbolera, uno no puede ser un eterno adolescente. Los juegos, juegos son y no todos pueden hacer de ellos su modo de vida. Esto incluye también los videojuegos y actividades por el estilo.

Se abre ante vosotros una civilización que necesita conocimiento, mucho conocimiento de bioingeniería, genética, medicina regenerativa de la senectud, comunicaciones, actividades humanas como, escritores, pintores, videoartistas, músicos bien formados no bandas de garaje y todo esto solo requiere una cosa, creer en la democracia, no en los partidos políticos que son otra cosa, sobre todo en los extremos, que se odian y solo siembran odio, creer en el saber, creer en la obediencia a las leyes de la Constitución, creer en tus semejantes y por encima de todo en la creencia del Himno a la alegría de un mundo en el que todos volvamos a ser hermanos. No por igualdad o desigualdad, si no por el mero hecho de ser los seres humanos, Homo Sapiens, esos animales que por suerte pudieron controlar su medio para poder regirlo. Y por último dejad de “chatear” el mejor chateo es el del vino con los amigos y hablarse viendo sus caras, El móvil usadlo solo cuando haga realmente falta. La peor condena de los seres humanos es tener consciencia de sí mismos y de sus circunstancias pero también la mayor grandeza y gloria del universo.

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Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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