
«Siendo una de las naciones donde nació y se desarrolló la universidad, padezca este lento pero inexorable descenso al abismo que refleja el abandono escolar»
Reflexiono sobre el tan terrible como evidente deterioro de la educación en España, y me descorazono al asumir el hecho de que somos uno de los tres o cuatro países donde se ha fraguado la cultura mundial. No puedo creer que siendo una de las naciones donde nació y se desarrolló la universidad, padezca este lento pero inexorable descenso al abismo que refleja el abandono escolar.
Dónde han quedado las enseñanzas impartidas durante siglos en universidades como las de Salamanca y Alcalá de Henares. Dónde la sabiduría depositada en los maravillosos monasterios a lo ancho de nuestra geografía. Dónde el legado de nuestros grandes escritores, filósofos, médicos, militares, artistas… Parece inconcebible que todo ese patrimonio esté depositado ahora en lugares llenos de polvo.
Es como si todo se hubiese esfumado gracias a unos políticos mediocres que no aspiran nada mas que a solucionar su efímera existencia terrenal. Nada les importa, solo llenar sus alforjas y su vanidad y olvidan, premeditadamente, los asuntos mas urgentes y vitales. Nos referimos a las educación. Tema que parece tabú, pero que entraña el porvenir de nuestra querida España.
«España es el país de la Unión Europea de mayor abandono escolar. Superamos a Malta»
Y no voy a caer en la vana tentación de comparar el actual estado de la educación con el anterior. No, solo voy a recordar un dato significativo: España es el país de la Unión Europea de mayor abandono escolar. Superamos a Malta. Nuestro triste porcentaje de «huida» es de un 17,9 %, mientras el que menos tiene es Croacia con un insignificante 3,3%.
Vergüenza máxima siento ante esos datos. Podría culpar a los socialistas que siempre buscan embrutecer a las masas para así dominar sus mentes. pero asumo que el PSOE no es el único culpable. Todas las fuerzas políticas han contribuido con mayor o menor responsabilidad, a este notorio y preocupante estado.
Olvidemos poner todo el esfuerzo en exhumar a personajes que, afortunadamente, casi nadie recuerda, y pongamos todo nuestro afán en solucionar todas estas cuestiones cruciales para poner, nuevamente, a España en el podio. Conformarse con ver a nuestros grandes deportistas alcanzar esas cimas no es suficiente.
