
«Las pistas que deja el cum fraude y su banda de bailongos del PSC, en su huida hacia la Moncloa, conducen a la traición de España»
Persigo las pistas del rastro de la traición en cada una de las declaraciones públicas del felón Sánchez al modo de los caza recompensas del viejo oeste que sabían, a la perfección, que nunca cobrarían su trabajo porque el sheriff es un corrupto y dispara con precisión a la voz de su amo en la viciosa cantina del poder. Y aunque las pistas que deja el cum fraude y su banda de bailongos del PSC, en su huida hacia la Moncloa, aparecen nítidas en cada uno de los grandes temas, los que a los españoles nos importan, me temo que ni los buscadores de oro ni los empresarios del ferrocarril las quieran ver.
Es más, descubro que cada día las ocultan y falsean con su poder mediático. Así, en el desierto de la corrupción institucional que el PSOE ha ejercido en Andalucía durante cuarenta años, las pistas están a punto de desaparecer por el esfuerzo de la propaganda electoral y temo que si el traidor del Falcon llega a la Moncloa desaparecerán para la historia. Y el, hasta ahora descarado, rastro de putas, cocaína, enchufes, nepotismo y voto cautivo quedará oculto bajo la trampa tendida por los poderos furtivos subvencionados. No olvidemos que los socialistas son unos expertos ladrones de las cajas fuertes de los historiadores que contienen la verdadera memoria histórica.
Pero hoy todos los rastros conducen a Cataluña. Y en ese peligroso bosque del golpe de estado catalán que en estos últimos días consume la esperanza de millones de españoles, las imágenes de la guerrilla urbana, las informaciones sobre la seguridad de los vecinos y las previsiones de las pérdidas económicas, que sufriremos todos, se desvanecen ante la opinión pública, con las mentiras plenas de palabras interesadas del, en funciones, presidente Sánchez, que en cada locución menciona la traición al estatuo catalán pero nunca cita la unidad de España, para no molestar a su correligionario, el presidente Torra y demás amiguitos de su banda, los bailongos del PSC, también conocida como la de los falsarios de la progresía socialista.
¿Se han dado cuenta por cierto que las consignas, formas y estética de los jóvenes violentos que queman Barcelona son las mismas que ya oímos en Madrid, Granada, Sevilla y otras capitales españolas? ¿Por qué de esta pista que conduce al tsunami democrático de los golpistas que tratan de imponer su ley no habla hoy nadie?
Y mientras, y para que corra el güisqui a go go en la cantina de la corrupción española, los vecinos debemos sufrir esta violencia amparada por Sánchez y su tolerante banda de bailongos del PSC, para así no reaccionar al golpe de estado que los bandoleros de la Pesoe han pertrechado.

Qué razón sr Artero. Ya nos vaciamos de palabras ante los hechos consumados
Pero resulta que al felón volverán a votarle, eso es lo más incomprensible de todo