El problema Sánchez es Sánchez y la Visa clientelar de sus acólitos. Por Manuel Artero

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Os gobernaré a todos cabrones. El problema de Sánchez es Sánchez. Por LInda Gamor

«El problema Sánchez se llama Sánchez porque todo ese pan que se come para digerir el jamón ibérico no representa nada más que el hambre que vamos a pasar todos»

Antes del verano le dije a un pijo de izquierdas, un verdadero cromo vestido de Chanel y con visa clientelar de partido para gastos de representación, feliz porque su amiga viceministra salía sin arrugas en las fotos y los sondeos electorales le daban ganador, que el pecado del PSOE es el problema Sánchez  porque todo ese pan que se come para digerir el jamón ibérico no representa nada más que el hambre que vamos a pasar todos los que detrás arreamos en España.

Le espeté además que la situación me comenzaba a doler en lo más profundo de mi yo político: Y es que, así de simple, España necesita un Partido Socialista fuerte, ético, moderno, nacional.. y Sánchez se lo ha cargado por su enfermiza pasión por el poder. El problema Sánchez.

Han pasado tres meses y mi comentario de salón, lo reconozco, comienza a campear en  tertulias radiofónicas de derechas, en los «petit-comités» de izquierdas y un montón de bares en los que casi todos nos cortamos ya en pedir la segunda caña. Y por eso me duele doblemente. No tan solo al yo político aludido que asoma de vez en cuando, sino también a ese otro, digamos intelectual. Y es que, lo reconozco, es casi de mal gusto, por lo vulgar ya que todo el mundo lo hace, hablar mal del Presidente de España, aunque esté en funciones. Hasta Iñaki Gabilondo lo hizo hace ya unos diez años: «El problema de Zapatero es Zapatero».

Y  es que todo lo que parecía imposible hace tan solo unos meses, en la actualidad se nos convierte a los españoles en muro infranqueable de terrible realidad con esa huida hacia adelante del problema Sánchez y su ansia por gobernar: la subida de impuestos, el drama del paro, las libertades de expresión, el gasto público, la unidad de España, el espíritu de la transición y otros mil venenos políticos, y para la convivencia, con los que el problema Sánchez nos zarandea cada día.

Pero en ese necesario consenso de los grandes temas muchos tanto en la barra del bar como en los desayunos de lujo en los grandes hoteles, todavía muchos olvidan el origen del mal y que no es otro que  el sectarismo y las ganas de enfrentamiento que este hombre ha inyectado en la sociedad española. Otro socialista, Javier Solana, lo expreso con precisión : «Aquí parece que hay que empezar casi desde cero a partir de cada cambio de situación política. Me gustaría que eso no ocurriera. Los grandes países aprovechan lo que ha hecho el otro, aunque el otro no sea de tu forma de pensar. Hay que tener la responsabilidad de quitar crispación a las situaciones sociales. Creo que es posible

Hace ya algunos años tuve la oportunidad, por mi viejo oficio de investigar las sectas destructivas que operan en España. En aquel trabajo descubrí algunos de los resortes y procesos psicológicos por los que los líderes consiguen la obediencia ciega de sus sectarios: Esos pobrecitos que hoy dicen blanco y mañana negro, si su jefe así lo indica. Y mis conocimientos me espantan por la realidad de la situación política actual.

Y que conste que al pijo sectario, de profesión abogado y empleo en la empresa pública ya no le hablo. Sí, al de Chanel coordinado de bufanda y corbata en rojo, al que no cae en la cuenta que  la Carmen Calvo, su amiga, debería lucir, en sus apariciones públicas, arrugas y hasta patas de gallo, dada la situación económica y conflicto social que padeceremos por sus mentiras. Pero hoy, al recordarle, me da un poco de pena: Todas las tardes oía pontificar, y seguro que lo seguirá haciendo, a Iñaki Gabilondo para así aprender qué decir en sociedad -recibir doctrina- con una visión progresista del mundo y la sociedad española. De izquierda vamos, pero hoy, estoy seguro, al salir de un restaurante cinco estrellas, donde habrá pagado con su visa oficial, ya intuye que le queda poco, que tras el gobierno empeñado por el problema Sánchez, y que no durará mucho tiempo, se le habrá acabado y para siempre el chollo de su sectarismo ideólogico. De su visa oro clientelar.

Manuel Artero Rueda

Manuel Artero Rueda ha dedicado toda su vida profesional a la televisión en la empresa pública RTVE donde, en los últimos veinte años, y después de haber trabajado como ayudante de producción y realización. ha realizado su oficio de periodista como reportero en el programa Informe Semanal, para el que ha realizado mas de trescientos reportajes. Licenciado por la Universidad Complutense, es autor del libro "El reportaje para televisión un guiño a la noticia" , un práctico temario con el que ha impartido clases tanto en el Instituto Oficial de RTVE como en el máster de periodismo de la Universidad Rey Juan Carlos. Desde el ERE inventado por Zapatero para TVE, dedica su esfuerzo y trabajo esta "La Paseata" un sencillo blog personal que con el paso de los últimos años, se ha convertido en una modesta revista electrónica en la que colaboran un grupo de amigos a los que une el amor a España.

3 comentarios sobre “El problema Sánchez es Sánchez y la Visa clientelar de sus acólitos. Por Manuel Artero

  • el 1 octubre 2009 a las 13:20
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    Es verdad, ya va siendo difícil no meterse con Zapatero. Puede incluso que exageremos, que nos falte perspectiva y nos estorben árboles para ver el bosque de la socialdemocracia. Y no es solo Zapatero, es la izquierda del «salón de la buena conciencia», que tiene también el patrimonio de la estética. Otro día hablaremos de la derecha, que tiene lo suyo y huele a antiguo, pero hoy toca la izquierda. Está la izquierda pija personificada en tu amigo, pero hay otra izquierda, con el disco duro inamovible, que encarna nuestro común amigo Macaón. ¡Ah, él nunca criticará a ZP por miedo a rendir servicio a la derechona!

    P.D. Yo no creo que a Iñaqui Gabilondo nadie le obligue a decir nada. No está en edad ni en condición. Creo más sencillamente, y quizá más tristemente, que se lo impone él mismo. Es su penitencia.

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  • el 1 octubre 2009 a las 18:51
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    Veo que no soy el único en meter el dedo en el ojo zapateril…

    Seamos honestos. No todo en los cinco años de Zapatero ha sido malo. Decir lo contrario sería mentir. Pero es cierto que el crédito que se había ganado, lo ha dilapidado en poco más de un año, después de haber ganado las últimas elecciones.

    No comparto en absoluto los argumentos que habitualmente esgrimen los talibanes de la derecha. Esos que culpan a Zapatero de cualquier cosa, incluída la crisis que está terminando con él. Lo que me preocupa es que alguna izquierda se talibanice también, y miren para otro lado cuando es más que evidente que el PSOE ha perdido absolutamente el compás, brújula, sectante y todo lo que queráis. No saben lo que hacen ni a donde van.

    Al igual que me jode, porque me jode de verdad, que el partido con el que, sólo sobre el papel, debería simpatizar más, me da auténtica vergüenza ajena. Y, como dice Artero, es que ya jode el propio intelecto, lo hace trizas, escuchar a un pretendido socialdemócrata defender que la subida de un impuesto indirecto es «defender a la clase media y trabajadora». No suelo hacerlo, pero ese día os juro que me cagué en su familia. Tamaña sandez no puede, no debe, salir de la boca de una persona con un mínimo de raciocinio. Y si encima es el presidente de un gobierno de izquierdas, es para mear y no echar ni gota.

    Total, que he llegado a la conclusión de que lo que Zapatero ha hecho bien (cada uno le reconocerá méritos distintos), bien está y ahí queda. Pero que desde luego, en el imaginario colectivo de esta generación de ciudadanos, él ya ha quedado marcado como el claro ejemplo de un mediocre con poder. Y nada más.

    Saludos, Artero.

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  • el 2 octubre 2009 a las 9:40
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    El problema es que el presidente Zapatero no pertenece ni por asomo a la clase social que le suministra de votos, tiene un concepto de la clase obrera que pertenece al siglo XIX, su trayectoria política ha sido tan fácil que su formación es precaria, simplista, básica, por si esto fuera poco el poder le ha transformado en un iluminado incapaz de admitir un error y rodeado de personas obedientes y que han sido elegidas por un factor clave, no le hacen sombra y están dispuestas a comerse cuantos marrones surjan por el bien del presidente. Esta crisis le viene grande, está desbordado por completo y ha empezado una huida hacia adelante, es cierto que la euforia del desgobierno de Aznar dejó a España al borde del precipicio, pero es evidente que en este borde Zapatero ha decidido dar un paso al frente…

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