
«Mientras las leyes y las normas no sean de obligado cumplimiento para todos no habrá democracia ni seremos libres ni iguales. ¿Quién no representa a quién?»
Está claro que estos ilegítimos diputados de la sopa boba, y la tan ilegítima como enchufada presidenta del Congreso que les permitió el churro de toma de posesión, no tienen claro que cada uno de ellos representa a cada uno de todos nosotros en particular y a la totalidad de la sociedad española en general. Así debería ser pero lamentablemente no lo es.
Unos diputados, conjurados contra España, a los que se permite acceder al cargo mediante una chufla que nada tiene que ver con un juramento o promesa de lealtad a la Carta Magna gracias al cual pasan a ser representantes de la Soberanía Nacional, realmente quedan enmerdados por la ilegitimidad y envalentonados dicen por boca del descargador rufián de Rufián que el Rey no les representa.
Esos 48 sacamantecas no nos representan por ilegítimos, «¡qué poco le queda a España!» exclamaba el rufián Rufián y sus compinches al montar un escrache a la monarquía y al Rey con el permiso de Batet, y de los doctores Sánchez e Iglesias, dos tíos que fuera de la política no sabrían ganarse el pan.
Esta gentuza que cobra de nosotros, racistas, terroristas, segregadores y perseguidores lingüísticos, que deberían estar fuera de la ley, son los directores de la política nacional. La ley está por encima de la política y no al revés, pues en caso contrario, sin ley no hay democracia, no hay nada, la política se convierte en un recochineo de una cuadrilla de sinvergüenzas que quieren vivir al margen y por encima de la ley.
Mientras las leyes y las normas no sean de obligado cumplimiento para todos no habrá democracia ni seremos libres ni iguales. ¿Quién no representa a quién?
