O se controla el descontrol o los ríos de sangre serán moneda de cambio en nuestras calles. Por Rodolfo Arévalo

Ciudadanos británicos desean implantar la sharia como ley del estado. Es cuestión de tiempo y de cobardía. O se controla el descontrol...
Ciudadanos británicos desean implantar la sharia como ley del estado. Es cuestión de tiempo y de cobardía. O se controla el descontrol…

 «Lo que en mi mundo, desde joven siempre ha sido lo lógico, en estos momentos parece fuera de la lógica y del sentido común»

Debo de ser raro de narices, porque lo que en mi mundo, desde joven siempre ha sido lo lógico, en estos momentos parece fuera de la lógica y del sentido común. Y no será como dicen algunos que quieren “epaté les bourgois”, porque me haya faltado viajar y mundo. Porque llevo en ello desde que nací. Nada me es realmente extraño.

Ya he dicho hace mucho tiempo que o los gobiernos Europeos toman la iniciativa para frenar la inmigración ilegal y regular la legal, se pide el acatamiento de la democracia y de la forma de vida occidental, o no debe de darse permiso a quién no acepte esas normas, ni siquiera de residencia a integrantes de otras culturas cuya religión entra unilateralmente en conflicto con nuestro sistema de creencias en donde prima sobre todo ello la libertad de los individuos. Y que por ende tienen la desfachatez de hacer de este hecho ley.

Esto que parece algo absolutamente normal, que debiera ser así, hace que algunos individuos que no están en sus cabales se tomen estos asuntos a la tremenda, se sientan amenazados y vayan por cuenta propia a degüello de los que él cree invasores. NO, probablemente la culpa sea una enfermedad mental o cualquier otra cosa, pero no se les puede encasillar en arcones concretos. Inmediatamente se le tilda de persona de ultra derecha, como si no pudiera darse ese caso en cualquier otro tipo de persona de ultra izquierda o demócrata de toda la vida. Y es que el tema de la inmigración, generalmente, de la que no coinciden con los postulados vitales de la nuestra, es una olla a presión que por fuerza tarde o temprano estallará.

«Y permítame querido lector repetir lo que he afirmado siempre, o se controla el descontrol o los ríos de sangre serán moneda de cambio habitual en nuestras calles»

Y permítame querido lector repetir lo que he afirmado siempre, o se controla el descontrol o los ríos de sangre serán moneda de cambio habitual en nuestras calles. Da igual que número de fuerzas de orden público traten de mantener a raya estas situaciones, siempre se desbordan. Cuando un occidental va a un país Islámico, por la cuenta que le tiene acata las normas del lugar, pero no suele ocurrir viceversa. Aquí cuando ciudadanos de países de religión musulmana acceden a Europa parece que hay que aceptar que puedan imponer sus costumbres y ritos a la comunidad, o con proximidad a la comunidad y acoger estos ritos casi de modo festivo e integrador aunque no tengan nada que ver con nuestra propia forma de ser y pensar. Sin que ningún morador originario tenga derecho a decir no, no deseo tener este tipo de manifestaciones festivas, religiosas, o lo que sea junto al lugar en el que vivo y tampoco deseo tener que presenciarlas. No son parte de mí cultura. Teniendo en cambio que aceptar que el que llega pueda poner en solfa las celebraciones religiosas del pueblo de acogida.

No, esto no debe ser así. Si para mi un perro es un compañero de vida agradable y fiel, no tengo porque tolerar que haya quién por su creencia particular mate a los perros sin que esto me cargue de violencia. Esto no es racismo, ni xenofobia, ni nada que se le parezca y la prueba está en que cuando personas de esas culturas vienen a vivir aquí y mantienen los pies dentro de su tiesto, no pasa nada de nada. Porque no hay cultura más tolerante y abierta que la occidental, con la forma de gobierno democracia. Pero claro, siempre hay un pero y ese se produce cuando algunos gobernantes, quizás en beneficio propio electoral o por otros motivos ocultos, empieza a dar al inmigrante derechos sobre los de los propios moradores originales de la comunidad de acogida. En ese momento los oriundos del lugar pueden sentirse amenazados, porque no, las sociedades y civilizaciones no son iguales ni desde un punto de vista moral, social o religioso, ni tienen por qué serlo, no han llegado a postulados de comportamiento igualitarios, es más unas están socialmente más retrasadas que otras o no han dado los pasos que llevan a la mentalidad abierta de occidente, porque han permanecido en sus postulados tribales.

«De todo esto que parece de pura lógica, hay ya especialistas que empiezan a escribir sobre ello, y no debe de tomarse a la ligera»

De todo esto que parece de pura lógica, hay ya especialistas que empiezan a escribir sobre ello, y no debe de tomarse a la ligera para luego llevarse las manos a la cabeza de espanto cuando por cualquier motivo se dispara la violencia. Hay que ser mucho más serios en los planteamientos sociales, no todo vale, puede valer para algunos tipos de configuración mental, pero no para el genero humano tomado en grandes masas. Si las civilizaciones son diferentes no es por nada, es porque la forma de pensar durante milenios de sus individuos es diferente y difícilmente pueden mezclarse y hacerse compatible. Por eso no he oído en mi vida una estupidez más grande que lo de la alianza de civilizaciones de nuestro ilustre ex presidente, que para no dejar de darse el pisto, sigue brujuleando por la tierra que el opina que es del viento.

No, la tierra no está para poemas baratos, la tierra es de quién la habita y en cada lugar adopta culturas diferentes que en ningún caso tienen porqué aceptar otra distinta. Por todo esto es por lo que debo de ser raro de narices, porque lo que en mi mundo, desde joven siempre ha sido lo lógico, en estos momentos parece fuera de la lógica y del sentido común.

Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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