Pedro, Pablo y el gobierno populista de la farsa y la psicopatía. Por Linda Galmor y Guirong Fu

Pedro, Pablo y el gobierno de la farsa y la psicopatía. Por Linda Galmor
Pedro, Pablo y el gobierno de la farsa y la psicopatía. Por Linda Galmor

 

«Pedro el buen Narciso, Pablo el jodido farsante y el gobierno populista del engaño y la psicopatía»

Observado desde la psicología clínica,

Pablo Iglesias es un caso interesante:

todo dios sabe que es un jodido farsante,

cualquier cosa que por su boca diga;

y que si miente a quien jamás irá a votarle,

con más fuerza miente aún a quien de él se fía.

***

A diferencia, empero, del muy hipócrita Sánchez

que, como buen Narciso, ni repara en sus mentiras,

Pablo las medita, todas ellas, mucho antes,

pues tiene la mendacidad en muy alta estima:

que nadie va a creerle muy bien él sabe;

de modo que nunca miente para engañar a nadie,

***

sino para derramar, aposta, sal sobre ‘la herida’:

Se dice a sí mismo -cuando observa, al detalle,

la falacia que quiere soltar con malicia desmedida-:

«¿Será bastante gorda para fustigarles y cabrearles?

¿Será bastante envenenada para despertar su ira?»

***

Y se pasa largo rato relamiéndose íntimamente,

como si hubiera conseguido ya EL EFECTO que quería.

A eso es a lo que él llama, muy precisamente,

«Cabalgar contradicciones», aunque sea así todos los días.

No se trata de respetar la verdad o de ser consecuente;

***

que es falacia cualquier cosa que por su boca diga.

INTUIR cuál sea la falacia por la pueden llegar a amarte

es la 1ª habilidad que se espera de TODO BUEN POPULISTA.

¿La 2ª? ¡Intuir justo aquella por la que con más fuerza pueden odiarte!

En el uso de ambas, Pablo Iglesias es UN JODIDO ARTISTA!

***

 

guirong fu

guirong fu

Tengo 60 tacos; es decir, una linda juventud... prolongada. Catalán y ESPAÑOL de Barcelona, en donde ahora vivo feliz, pues, TENIENDO SALUD, no me falta de nada. Guirong Fu, en Twitter, decidí hacerme llamar; y todos saben que es Nietzsche quien puse en mi avatar. No hay en mí afán de ocultamiento, pero va con mi talante el anonimato. De otra suerte, aunque les pusiera mi retrato, no habrían de reconocerme ustedes un pimiento. Den todos por bien seguro, sin embargo, que, siempre que se trate de defender MI DIGNIDAD y EL HONOR de quienes me honran con su amistad, no habré de ocultar de mí ni un solo dato. ¿Mis intereses? Los mismos que siempre tuve: El humanismo, la buena literatura y el ámbito entero de la psicología. Y aunque en la política no siempre demasiado me entretuve, los años me han llevado a querer tomarle la medida: Me duele su arbitrariedad, su falta de sentido común, sus dislates. Su ambición soez, su arrogancia, su desvergüenza, su hipocresía. Me indigna que me deslumbre con sus lindos 'escaparates' y que cuando entramos a 'comprar' no nos dé más que porquería.

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