En el Universo todo es respiración: De periodistas, plumillas y escritores. Por Vicky Bautista Vidal

De periodistas, plumillas y escritores
En el Universo todo es respiración: De periodistas, plumillas y escritores

«Como todo es respiración, el artista, en su aspiración, absorbe, aprende, sueña, medita, rumia, prepara, comprende, organiza sensaciones, ordena el caos…»

Inspirar, espirar, son procesos que mueven el mecanismo de la vida. Así no es tan difícil comprender como puede producirse el síndrome de la hoja en blanco que afecta a tantos escritores y las crisis de inactividad creativa de algunos artistas, durante las cuales, solo el vacío parece habitar en su espacio interior. Como todo es respiración, el artista, en su aspiración, absorbe, aprende, sueña, medita, rumia, prepara, comprende, organiza sensaciones, ordena el caos… y en la espiración, expele el resultado de todos esos procesos y emite una forma al exterior, que es su obra.

El tiempo no tiene nada que ver y la paciencia debe ocupar su escaño en la organización planetaria de ese pequeño universo que es un hombre. Y esa es la diferencia entre el escritor y el periodista, aunque las dos cualidades moren unidas en la mayoría de los profesionales de la prensa.

«El periodista es admirable desde el punto en que no tiene necesidad de inspiración»

El periodista es admirable desde el punto en que no tiene necesidad de inspiración. Sus estados de ánimo pueden colorear su escrito, que es una crónica de todo lo que sucede y de lo que percibe. Precisa ser ordenado porque expone un hecho. Las cualidades ideales para un periodista serían, entre otras: Ética, Ecuanimidad, Sinceridad, Claridad, Imparcialidad… El escritor analiza y el periodista sintetiza. Ambos utilizan las mismas herramientas, pero ordenan el presente de maneras diferentes.

Cuando un escritor comenta sobre su entorno lo hace desde su mismidad. Solemos encontrárnoslo en sus frases. A veces, tropezamos con él en cada renglón. Imposible que no adorne la realidad que percibe, la magnifique o la minimice a su voluntad en busca de una estética literaria. Se cuenta a si mismo; observador y observado al mismo tiempo. En sus noticias siempre hay Literatura.

«Al igual que a los maestros, a los periodistas debería exigírseles por ley la “carencia” de inclinación política»

En los escritos literarios de un periodista siempre hay noticia. La crónica se esconde, pero es la sombra del relato. Al igual que a los maestros, a los periodistas debería exigírseles por ley la “carencia” de inclinación política. 

Ambos a su manera son formadores. Nadie tiene derecho a inclinar a otros, especialmente si son niños, emocional y culturalmente desamparados, a enarbolar creencias que solo la experiencia de la vida daría garantía a un sujeto para abrazar. Mucho menos si el que inclina lo hace movido por intereses muy alejados de todas esas cualidades necesarias que convierten a un proyecto de persona en un ser humano de calidad.

El presente es abrumador. Cada día más asfixiante en todos los sentidos. Demasiadas tormentas para el ciudadano medio, que se harta de despertar cada mañana con un nuevo temor. Imposible de acudir a los medios de comunicación, que van a caer sobre el sujeto con todo el peso de sus propios intereses, adornando la realidad con el color del que pague mejor.

«Sin imaginación, sin Cultura real, sin verdaderas aspiraciones nobles para mejorar algo, solo enturbian más la mente del espectador»

Las marionetas que gesticulan desde los programas de televisión y radio, repitiendo las consignas aburridísimas de siempre. Sin imaginación, sin Cultura real, sin verdaderas aspiraciones nobles para mejorar algo, solo enturbian más la mente del espectador.
Muchos de los informadores de algunas cadenas son “comisarios” del régimen que les alimenta.

Nada más alejado del espíritu del Periodismo que estos testaferros cansinos sin carisma, sin interés. En todos los siglos ha habido grandes hombres. Está por ver todavía donde están los grandes hombres del decepcionante siglo XXI. Tendrán que surgir con ciencia infusa y cualidades “de nacimiento”, porque, ni hay suficientes formadores adecuados, ni se les espera, de momento.

Vicky Bautista Vidal

Vicky Bautista Vidal

Nací en Madrid. Y como a casi todos los madrileños, todo el mundo me parece cercano y de casa: es el carácter de la ciudad. Esto me ha ayudado después para congeniar con toda clase de personas en los diferentes sitios donde viví. Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales. Soy la primera sorprendida por que observo como últimamente me meto en berenjenales de opinión acerca de asuntos políticos, cuando en realidad, la Política, me importó un bledo toda la vida. Puede ser sentido común herido o un amor recién descubierto por España y su unidad. No milite, milito o militare en nada. Pero estoy de parte de la razón y el sentido común. Defenderé a cualquier gobierno que me facilite la vida y reprochare sin pausa a quienes me la incomoden. La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir.

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