Las tres Emes, el Coronavirus y la Ley del Olivo. Por José Crespo

Existe un dilema moral sobre si deben ser publicadas o no: Las tres Emes y el Coronavirus
Existe un dilema moral sobre si deben ser publicadas o no: Las tres Emes y el Coronavirus

“Las tres Emes son las tres iniciales de tres palabras que nos inundan y atormentan, Mentira, Maldad y Manipulación”

No estoy haciendo publicidad de la marca  “3M”de esa mascarilla que todos quisiéramos tener sino de las tres iniciales de tres palabras que nos inundan y atormentan, Mentira, Maldad y Manipulación.

Quien miente en los pequeño miente en lo grande, pero quien miente además con una falsa titulación de doctorado en Economía y además sigue como presidente de un gobierno me lleva a pensar que hay un serio problema mental de por medio añadido además de una sociedad anestesiada a la que le da igual “Juana que su hermana” en un país donde la única Ley que se cumple es la Ley del Olivo, ¡permanecer!, ley que se aplica a rajatabla por parte de cierta clase política que solo aspira a estar, simplemente estar y a lo sumo destruir el edificio constitucional.

Todos sabemos que hubo negligencia por la grave responsabilidad de seguir convocando el 8-M, a pesar de la advertencia de la OMS, con una prensa cómplice, a la que se riega y ha regado de millones que salen de nuestros bolsillos, ya sabemos aquello de que “mata más el machismo que el coronavirus”, espero que la Justicia independiente, si queda algo de ella, ponga a cada cual en su sitio.

“Paciente cardiaco, tengo que jugármela con un pañuelo como tapabocas cuando salgo a la compra. Siento bochorno de mi país cuyo gobierno ha multiplicado el gasto en cargos públicos”

Veo países como Corea del Sur, a tiro de piedra del estallido de la pandemia, con algo  más de población que España pero con cinco veces menos de territorio, o sea más densidad de población, cuyas cifras dan envidia dada la escasez de víctimas mortales, con una calles limpias e higienizadas sin el asco de chicles pegados por los suelos, y un país que no se ha parado y donde a cada ciudadano se le proporcionan dos mascarillas por semana, y yo, paciente cardiaco, tengo que jugármela con un pañuelo como tapabocas cuando salgo a la compra. Siento bochorno de mi país cuyo gobierno ha multiplicado el gasto en cargos públicos y asesores pero que es incapaz de facilitar la fabricación de mascarillas, alcoholes y respiradores, al que se le quitan los pedidos en aeropuertos extranjeros y se queda de brazos cruzados, y por supuesto  con una sanidad dividida en diecisiete taifas que dan las cifras con criterios no unificados y con las cuales no se pueden sacar conclusiones.

Se ha llegado a culpar a gobiernos anteriores por la situación de la Sanidad cuando el único problema es que tenemos ¡diecisiete!

“Se nos ha mentido diciendo que a los sumo habría un par de casos declarados… y quien lo dijo nos atormenta cada día con curvas, picos, uves, ues y eles”

Se nos ha mentido diciendo que a los sumo habría un par de casos declarados… y quien lo dijo nos atormenta cada día con curvas, picos, uves, ues y eles, ya me dirán cómo es la recuperación en “L”, que debe de ser como saltar a una piscina sin agua, lo único que me consuela es que a la vista de su brillante currículo aunque haga el ridículo, me refiero al señor Simón, no podrá alegar ignorancia ante un tribunal, como la cajera-ministra que nos dice hizo lo que aconsejaron los expertos. El gran mentiroso nos dijo que llegaríamos  a 10.000 casos y ahora estamos superando los 110.000, y nadie dimite, sangre fría y maldad a diario desde la tribuna. Si no se hacen test masivos ¿de qué sirven estas cuentas que nos colocan? ¿Qué tienen de realidad?. En medio de este torbellino nos colocan una guinda de maldad y es la petición de terroristas y separatistas de que se despenalicen las injurias a la Corona y los ultrajes a España, y… ¿nadie tiene algo que decir?.

Hace unos días, en negro sobre blanco, ponía en duda las cifras cuando mencionaba el resumen del CIBER y del Instituto de Salud Carlos III  y me gustaría equivocarme. No soy matemático ni estadístico pero creo que sufrimos una burda manipulación y me hago una cuenta sencilla sobre los números más dolorosos, el de los fallecidos, y es la siguiente:

Tomo como muestra un tanatorio madrileño de una de las grandes empresas del sector, me dicen que los meses más fuertes con mayor carga de trabajo son noviembre, diciembre, enero y febrero, y a partir de ese mes empieza a bajar hasta los meses de verano que son de menos trabajo. Dicho esto, me dicen que durante este mes de marzo se han estado recogiendo a diario entre 80 y 90 fallecidos de los cuales solo 20 como máximo se declaran como bajas a causa del Covid-19.

Me asalta la duda y pregunto sobre el mismo mes pero de 2019, se me indica que fue de una media como mucho de 20 cuerpos recogidos a diario, y aquí me invade el terror si hago la resta y lo aplico a este mes de 2020.

Debería haber sido aproximadamente de 20 recogidas diarias como el año pasado pero han sido 80 o 90, nos encontramos entonces con una diferencia que oscila entre 60 y 70, con lo que si le restamos a estas dos cantidades los 20 oficiales que están dando de coronavirus nos quedan entre 20 y 30 que no sabemos de qué han podido morir y lógicamente aventuro que deben ser por Coronavirus.

O sea que no serían 20 sino  60 o 70 los fallecidos diarios por la pandemia.

El año pasado hubo unos 600 servicios en marzo aproximadamente y este mes de marzo exactamente 2.400, o sea que se han multiplicado por cuatro el número de fallecidos.

“¿Qué hacemos entonces con las cifras de fallecidos por coronavirus, las multiplicamos por dos o por tres?”

¿Qué hacemos entonces con las cifras de fallecidos por coronavirus, las multiplicamos por dos o por tres?, aunque la persona que me informa, mucho más pesimista, me indica que incluso se podrían multiplicar por cuatro o cinco.

Entiendo que los hospitales estarán facilitando cifras correctas y es muy posible que estos fallecidos hayan finado en su casa o en residencias, pero me da exactamente igual son personas que han fallecido y que parece no están en el cálculo. No quiero comentar la canallada que se puede resumir como lo hace un diario digital «las personas que se están viendo más afectadas por el coronavirus, llevarían mucho tiempo muertas en otros países».

Soy hijo de una madre que ha cumplido 90 años en soledad en una residencia, que con seis años vivió y vio atrocidades inenarrables, que no acusó traumas, que no me inoculó odio hacia nada ni nadie,  que no se quejó nunca de nada, trabajó, dio su vida, sacó adelante cinco hijos y no quiero que llegue a su último aliento sin despedirnos, sin poder  besar su mano agradeciéndole lo que hizo por nosotros.

 Quisiera claridad y coherencia pero sobre todo que no haya mentiras, ni maldad y mucho menos que no se nos pretenda manipular.

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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