El Confinamiento no huele bien: ¿Incompetencia… u otros inconfesables motivos? Por Jorge R. Rueda

El Confinamiento no huele bien: ¿Incompetencia... u otros inconfesables motivos?
El Confinamiento no huele bien: ¿Incompetencia… u otros inconfesables motivos?

«Hay un montón de cosas que no entiendo. Dicen que el confinamiento en España es el más estricto de Europa, ¿cómo es posible que tengamos el número de muertos más elevado en proporción a la población?»

Hay un montón de cosas que no entiendo. Dicen que el confinamiento en España es el más estricto de Europa, ¿cómo es posible que tengamos el número de muertos más elevado en proporción a la población? Entiendo que se cierren los bares, ciertos comercios y que se prohíba las reuniones, espectáculos etc, pero ¿de verdad sirve de algo tenernos encerrados en casa? ¿tiene sentido prohibir que salgamos a la calle a pasear o hacer ejercicio si para ello no es necesario agruparse o tener contacto con otras personas? No pueden ir dos personas en el mismo vehículo, aunque esas mismas dos personas convivan en la misma casa o hasta duerman en la misma cama. ¿Es lógico? Quedarse en casa sí, pero ¿de manera tan drástica? ¿No sería mejor que las autoridades sanitarias hubiesen repartido mascarillas para todo el mundo y nos obligaran a llevarlas siempre que estamos fuera de nuestras casas? ¿Cual es la verdadera razón por que hasta hoy en España no se hayan hecho los test necesarios para conocer la verdadera proporción del número de fallecidos en la pandemia que nos mata?


Me da la sensación de que esta es una medida más bien pensada de cara a la galería, y que se han cometido y se siguen cometiendo errores políticos que están costando vidas, y que tratan de taparse enfocando nuestra atención hacia otras cosas.

«Televisión Española emite una serie supuestamente humorística ambientada en el confinamiento, la gente busca maneras cada vez más originales y divertidas de presentar sus encierros domiciliarios»


Televisión Española emite una serie supuestamente humorística ambientada en el confinamiento, la gente busca maneras cada vez más originales y divertidas de presentar sus encierros domiciliarios, sacan altavoces por la ventana con canciones supuestamente optimistas y llaman héroe a todo el mundo. Nos tratan de vender el confinamiento como una experiencia romántica de la que saldremos todos fortalecidos y seremos mejor personas, algo sobre lo que personalmente tengo serías dudas de que sea así. Mientras tanto se hunde la economía, millones de personas van a perder sus empleos. Miles de empresas quebrarán y nosotros dando palmas y cantando «resistiré», como si no fuéramos del todo conscientes de lo que realmente está ocurriendo.


No sé qué está fallando, ni cuáles son las medidas exactas que deberían haberse tomado o que aún estamos a tiempo de tomar. Solo soy un ciudadano más tan preocupado ignorante y confuso como la mayoría. Pero sé que aquellos a los que les pagamos el sueldo para que gestionen esta crisis, no están demostrando estar a la altura. Si es cuestión de incompetencia, o hay otros motivos, lo ignoro. Pero insisto, esto no me huele nada bien. Y si no, al tiempo.

Jorge R. Rueda

Jorge R. Rueda

Nací al principio de mi vida, pero no me di cuenta de ello hasta que cumplí los treinta. Entonces descubrí que el mundo es un lugar hostil y que a través de la literatura tenía la oportunidad de rediseñarlo a mi manera, aunque no sirviera realmente para nada. De lector me convertí en escritor. Soy autor de cinco libros; El don de olvidar y otras historias, La conciencia dormida, Diario de un presunto suicida, Gente corriente y Los Ausentes. Ahora me estoy replanteando volver a ser lector, lo que se me da mucho mejor. Me encanta Nueva York, aunque vivo en Murcia por razones prácticas. Antes crecí y viví en Granada. Suscribo la frase de que uno no es de donde nace, sino de donde pace. Me gusta Mahler, el vino tinto, la cerveza y las bandas sonoras. Los cómics de Batman y la gente corriente. Vivo y dejo vivir.

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