
«Los actuales son tiempos de supervivencia; el panorama onírico de la humanidad actual debe encontrarse bastante revuelto»
Un día, hace mucho tiempo, soñé que me fusilaban unos soldados chinos vestidos de verde. Absurdo el sueño que, como de todos los sueños que recuerdo, quise explicar el significado imaginando que mi subconsciente utilizaba su propio manual simbólico para contarme lo muy fastidiada que andaba mi vida en ese momento. La mayoría, cuando sueña algo raro, busca en algún manual el significado de su pesadilla y siempre encuentra algo: Oscuros resultados estándar que explican con dificultad las brumas personales de la noche.
Los actuales son tiempos de supervivencia; el panorama onírico de la humanidad actual debe encontrarse bastante revuelto. Conocemos que, de cada golpe de evolución y de cada absurdo destructor humano, los más fuertes sobrenadarán sobre el fango y los cascotes. Por ello, en tiempos de desolación, como los presentes, lo mejor es ser niño: Cuando el vehículo vital es nuevo y la capacidad de recuperación se encuentra íntegra con todas las partes del ser rebosantes de vida.
Se equivoca quien piensa que morir es pasar de la vida a la muerte de golpe. De una sola vez. Rara vez sucede así, salvo en criaturas nonatas o muy jóvenes. La persona que alcanza una edad avanzada ha asistido a muchos funerales de partes de sí misma.
«Se van dejando girones de vida enganchados en las zarzas del camino, y al final del recorrido, se alcanza el punto de llegada prácticamente desnudo»
Se van dejando girones de vida enganchados en las zarzas del camino, y al final del recorrido, se alcanza el punto de llegada prácticamente desnudo. De lo que suceda detrás de la puerta emergerá otro tema para filosofar en días menos grises que los presentes.
El prisma que somos va perdiendo caras con el tiempo. La mayoría, nos convertimos en figuras bamboleantes cargadas con sacos al hombro llenos de cristales rotos. Llamamos experiencia a cada asesinato de nosotros mismos que se produce, por nuestra mano o por la de otros.
«Mala cosa llegar a un momento como el presente, tiempo de supervivencia, un poquito muertos, casi muertos o prácticamente muertos»
Mala cosa llegar a un momento como el presente,tiempo de supervivencia, un poquito muertos, casi muertos o prácticamente muertos; porque, entonces, no quedan muchas armas para sobrevivir. Llamamos vejez a ese saco de desechos. A esa ofensa colosal al ser humano que es la decrepitud física. La ofensa culpable, destructora definitiva de las últimas barricadas.
Sería embarazoso hurgar entre las partes mías que pasaron a mejor vida. Busque cada uno las suyas. Pero, después de tantos años, comprendo el misterioso sueño del pelotón de soldados chinos queriéndome fusilar.
La premonición parcial del, entonces futuro, en el que ese subconsciente más sabio de lo que creemos, me advertía de la posible pérdida de una de las partes más importantes de mi ser, me entregó también símbolos nuevos que se hacen tangibles ahora mismo, cuando los chinos, son los artífices, quizá involuntarios, de muchas muertes totales o parciales en este mundo globalizado para nuestro bien o para nuestro mal.
