«Empiezo a pensar en las manos y en su utilidad, al mismo tiempo que repaso mi vida; como si de rebobinar una película se tratara».
Las manos. Por Manuel Sanz Real

www.lapaseata.net

«Empiezo a pensar en las manos y en su utilidad, al mismo tiempo que repaso mi vida; como si de rebobinar una película se tratara».

Prefiero pensar que la vida se rige por el azar, por los avatares de su propio desarrollo, a aceptar que hay un Dios que permite que ocurran tantas desgracias.

«No tenemos ya las prisas de los años jóvenes, en los que necesitábamos todos los segundos del día para tratar de comernos el mundo».

«En la actualidad ya soy primera línea de batalla, desde que murió mi madre, él próximo en caer, más tarde o más temprano seré yo».

«Por la mañana, en el cementerio, me habían empujado las prisas; el sol en lo alto, el suelo humedecido y como de tempero, la soledad del camposanto…».

«Cuando imaginamos situaciones vividas con nuestros amigos y familiares, cuando existían, en cierto modo los regresamos a la vida».

Esos doce días que me han hecho guardar mi corazón en el cofre del hombre muerto, poniéndome a salvo del sentimiento, pero dejándome frío y solo…

Doblego la rodilla como súbdito, como inferior, implorando clemencia, no para mí, sino para los que están sufriendo aquello que no merecen.

Para mí, la eternidad nunca ha sido una opción. Imagínense una eternidad entre angelitos tocando el arpa, de nube en nube con nuestras alitas.

Tiempos de persecución, de vejaciones, de calumnias, de blasfemias, de ataque sistemático a todo lo que suene a catolicismo y a Iglesia de Roma.

Si algo tengo que agradecer a esta vida es a mi padre, mi madre, una mujer y unos hijos que me quieren, ¿Qué más se puede pedir?

En mi barca se puede surcar el cielo por toda la eternidad mientras alguien te recuerde y hay dos pares de remos.

No importa lo que usted hizo. ¡Muérase! Durante unas horas será la luz del mundo, por mucho que haya que blanquear su sepulcro después.

Sentimientos de otoño por los caminos añados. Es el otoño que no acaba de llegar. Es el futuro que se vislumbra cercano. Un tiempo que empieza a ser molesto