De Profundis: Hay hechos que matan más que las balas y que los cuchillos. Por Vicky bautista Vidal

De Profundis: hay hechos que matan más que las balas y que los cuchillos... ¡Ya lo creo, hasta las orejas! Por Linda Galmor
De Profundis: hay hechos que matan más que las balas y que los cuchillos… ¡Ya lo creo, hasta las orejas! Por Linda Galmor

«Pero a poco que se vuelva la cabeza a un lado u otro, puede estallar en la cara la ineludible realidad: Realidad cotidiana, realidad histórica… Entonces, se acaba la paz»

Pensaba escribir algo desenfadado, incluir alguna experiencia disfrazada, personal o ajena, envuelta en celofán humorístico. Después, quedarme como una campana y continuar con mi vida sin mayor inquietud. Pero a poco que se vuelva la cabeza a un lado u otro, puede estallar en la cara la ineludible realidad: Realidad cotidiana, realidad histórica… Entonces, se acaba la paz.

Esas realidades siempre son el manto que recubre efectos producidos por el ser humano.
Salvo las tragedias intempestivas de mamá Naturaleza, casi siempre, es el humano el artífice de la muerte, el dolor, la violación de espacios, derechos y cuerpos. El desastre, proviene de la animalidad de ese personaje que se cree excelso, incólume sobre el vértice de la pirámide; dueño de la Tierra y del Universo, señor del tiempo y “elegido” de los dioses. Siendo en realidad, autodestructivo, enemigo de si mismo en la denostación de parte de él con arreglo a los sexos. Codicioso, cobarde a causa de la ignorancia, inseguro y loco.

 «El horror se acepta como gesta gloriosa según del grupo del que provenga. Ignora que la única salida se encuentra en sí mismo»

Llama “entelequia” a la depuración de si mismo por el intelecto. Desde que nacen, enseña a sus crías los conceptos aprendidos de sus ancestros y los prepara para sobrevivir en la selva humana. El horror se acepta como gesta gloriosa según del grupo del que provenga. Ignora que la única salida se encuentra en sí mismo a través de la unión y el respeto a esa parte de él que son los demás.

El Humanismo no está de moda. Pocos se preocupan de moldear a la criatura que llega al mundo. El hombre actual piensa que ya está cerca de la excelsitud debido a lo avanzado de su civilización. Pero en lo verdaderamente valioso, que es su esencia, es un Cromañón sin ánimo de evolucionar.

Para comprobarlo no hay más que verlo en una conflagración. Como atacante es asesino, violador por ley, destructor que cumple órdenes de otro y por ello, cree ser inocente.
No hay ni un solo territorio en el mundo que pueda tener la conciencia de grupo limpia de culpa. Y hasta cierto punto se comprende observando el error básico de nuestra educación desde la cuna.

«Lo que hiere el alma sensible, es ese sobrepasar la necesidad para rodar por el precipicio de la insania y del mal gratuito»

Pero, lo que hiere el alma sensible, es ese sobrepasar la necesidad para rodar por el precipicio de la insania y del mal gratuito. Acabo de leer un artículo sobre la violación sistemática de mujeres: jóvenes, ancianas y niñas, en la Alemania de la Segunda Guerra Mundial por parte de soviéticos… Imagino que también, por otros “salvadores” de Europa.

No es nuevo en la Historia, por supuesto, ese comportamiento animal. Nadie puede tirar la primera piedra. Yo misma, imaginándome en un peligro sin salida y con un arma en la mano, sé que no dudaría en descargarla sobre el “enemigo”: al fin y al cabo, soy humana.
Pero no tengo tan claro si sintiera ninguna satisfacción, de ser hombre, en sojuzgar sexualmente a criaturas aterrorizadas para mi enfermizo placer; y quiero pensar que no todos los soldados actúan como bestias sin alma, aun si hubiera órdenes en ese sentido.

Imagino ahora, de aquí al principio de la Historia conocida, a todos esos hombres que ejercitaron la fuerza sobre mujeres y niñas indefensas. Cientos de miles, ya en sus territorios, muriendo en paz en sus camas, rodeados por amantes esposas y queridos hijos. Enterrados en tierra sagrada y contemplados por todos como el buen padre, el estupendo vecino que nunca hizo daño a nadie, que quizá, ayudó mucho a su pueblo… El soldado laureado al que enterraron con su espada de gloria, su bandera y sus medallas…

«De Profundis: Acto de contrición necesario, pues, hay hechos que matan más que las balas y que los cuchillos, dejando la herida sangrante abierta durante toda la vida»

Me pregunto si la sombra de la vil ignominia los acompañó en su vida o en su muerte. Si fueron testigos en su último aliento y pasó frente a sus ojos, ya vidriosos, el pánico, las súplicas, el dolor y la impotencia de sus víctimas. Si tuvieron tiempo de asumir el mal propio y arrepentirse. Porque, a falta de inteligencia, no hay nada que ayude a entender mejor, que el sufrimiento en carne propia. Ojalá, en el postrero estertor tuvieran tiempo para entonar el salmo 130: “De Profundis”: Acto de contrición necesario, pues, hay hechos que matan más que las balas y que los cuchillos, dejando la herida sangrante abierta durante toda la vida de la víctima.

Vicky Bautista Vidal

Vicky Bautista Vidal

Nací en Madrid. Y como a casi todos los madrileños, todo el mundo me parece cercano y de casa: es el carácter de la ciudad. Esto me ha ayudado después para congeniar con toda clase de personas en los diferentes sitios donde viví. Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales. Soy la primera sorprendida por que observo como últimamente me meto en berenjenales de opinión acerca de asuntos políticos, cuando en realidad, la Política, me importó un bledo toda la vida. Puede ser sentido común herido o un amor recién descubierto por España y su unidad. No milite, milito o militare en nada. Pero estoy de parte de la razón y el sentido común. Defenderé a cualquier gobierno que me facilite la vida y reprochare sin pausa a quienes me la incomoden. La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir.

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