«Tirano Banderas». Por Teresita Ávila

Tirano Banderas

La fila de gachupines asintió con murmullos: -Unos eran toscos, encendidos y fuertes: Otros tenían la expresión cavilosa y hepática de los tenderos viejos: Otros, enjoyados y panzudos, exudaban zurda pedancia. A todos ponía un acento de familia el embarazo de las manos con guantes-. Tirano Banderas masculló estudiadas cláusulas de dómine:

-Me congratula ver cómo los hermanos de raza aquí radicados, afirmando su fe inquebrantable en los ideales de orden y progreso, responden a la tradición de la Madre Patria. Me congratula mucho este apoyo moral de la Colonia Hispana. Santos Banderas no tiene la ambición de mando que le critican sus adversarios: Santos Banderas les garanta que el día más feliz de su vida será cuando pueda retirarse y sumirse en la oscuridad a labrar su predio, como Cincinato. Crean, amigos, que para un viejo son fardel muy pesado las obligaciones de la Presidencia. El gobernante, muchas veces precisa ahogar los sentimientos de su corazón, porque el cumplimiento de la ley es la garantía de los ciudadanos trabajadores y honrados: El gobernante, llegado el trance de firmar una sentencia de pena capital, puede tener lágrimas en los ojos, pero a su mano no le está permitido temblar. Esta tragedia del gobernante, como les platicaba recién, es superior a las fuerzas de un viejo. Entre amigos tan leales, puedo declarar mi flaqueza, y les garanto que el corazón se me desgarraba al firmar los fusilamientos de Zamalpoa. ¡Tres noches he pasado en vela!

(Primera parte, Sinfonía del trópico. Libro primero: Icono del Tirano)

Le falta a usted intención política. Nosotros no podemos decir que el público premió con una ovación la presencia del Licenciado Sánchez Ocaña. Puede usted escribir: «Los aplausos oficiosos de algunos amigos no lograron ocultar el fracaso de tan difusa pieza oratoria, que tuvo de todo, menos de ciceroniana». Es una redacción de elemental formulario. ¡Cada día es usted menos periodista!

(Segunda parte, Boluca y Mitote. Libro primero: Cuarzos ibéricos)
Ramón del Valle-Inclán, Tirano Banderas. Novela de Tierra Caliente.
Tirano Banderas. Ilustración de Guillermo Flores Pacheco

«Ha sido toda una innovación, hay que reconocerlo, basar una autocracia en la ‘estrategia del amor’. Como ha dicho el ‘carismático líder’ con indisimulado orgullo, algo no usual en política»

Esta primavera que se nos resiste —a pesar del tan cacareado «clima cambiático»— trae unas hechuras nuevas, el patrón sartorial que visten los nuevos emperadores ungidos por la ‘democracia’, quienes intentan cabalgar las enormes olas de desafección sin neopreno. Eran otros tiempos aquellos, cuando la etiqueta exigía una indumentaria llamativa que ensombreciese al común mortal, al hombre del pueblo liso y llano que debía asumir su condición subalterna con ropajes poco favorecedores. Opulencia y distinción para unos —derroche, verbo hiperbólico y exaltado—, mientras los carecientes disfrutaban del único privilegio de la adulación y la contemplación extática. ¡Cuánto han engañado al mundo bajo el hechizo de lo gratuito, y a qué altísimo precio se paga!

La erótica del poder se concede de vez en cuando el ejercicio desatado de lujo versallesco [vídeo] porque conlleva la rémora del capricho absolutista —por todo lo alto— si la factura corre a cargo de los presupuestos del Estado. Y, aunque se suponga la existencia de mecanismos que regulen la tentación del exceso, la tan manoseada ‘transparencia’ se asemeja cada vez más a un enorme colador por el que el agua cae no en fino hilo, sino como torrentera desatada, yéndose los dineros a destinos sospechosos y difícilmente rastreables. Por enumerar algunos ejemplos cuyas huellas aún permanecen húmedas, varios medios VozpópuliEl Periódico de España y Libertad Digital coincidían en el asunto en sus artículos respectivos [1], sin que exista en la actualidad, por mucho que lo pregonen, la menor intención de corregir tales irregularidades. De hecho, continúan revelándose diversas actuaciones opacas, como bien puede verse en estos artículos de moncloa.comTransparencia crítica a Escrivá por no declarar sus gastos, y también el mismo medio: Móstoles critica la falta de transparencia de Elma Saiz.

Asimismo, El Debate ha denunciado en distintas ocasiones estas prácticas corrosivas que obvian el debido respeto en cuanto se trata del dinero público: Sánchez, obligado a desvelar los acompañantes y los gastos de sus 88 días de vacaciones en palacios. Y más reciente aún, después del bochornoso episodio de la «carta a la ciudadanía», el diario ABC ha publicado este mismo viernes otra noticia que se suma a esa relación de hechos perfectamente orquestados para dinamitar los restos de decencia que aún permanezcan: Sánchez pide controlar la financiación de los medios y obvia la de los partidos. Por cierto, son dignos de atención los subtítulos que la acompañan, sobre todo el segundo: Los de Otegi aplauden al presidente por sumarse a su tesis de que España adolece de «falta de democracia», puesto que ya se conoce la debilidad del resistente de manual por ciertos compañeros en la política de la «nueva normalidad».

El pago de favores a través de un abono económico regular, cada vez más generoso, bajo la fórmula legal de la publicidad institucional no es nueva [2]. A ella se aferra el poder para, al menos, limitar las críticas que pudieran llevarle a una situación complicada. Pero, debido al creciente número de medios que escapan a su continua fiscalización y que —con mayor independencia o acierto— ejercen su labor informativa, no hay terreno político europeo o patrio que se quede sin reaccionar ante su futuro alcance y haga tambalear sus posiciones [3]. Por consiguiente, presentan los datos incómodos como agresiones, desde el conocimiento de un lenguaje hábil en el manejo de la victimización y del presunto desamparo en el que peligran las instituciones y las ‘democracias’ que nos hemos dado. De este modo, resultan más convincentes sus medias verdades y sus mentiras descaradas —sus narrativas armonizadas en perfecta sintonía, en rara unanimidad— desacreditando los discursos no afines y tildándolos de ‘fake news’. Además, la práctica del señalamiento está adquiriendo tintes sombríos. El artículo de Antonio de la Torre en La PaseataTodo sigue igual tras el quinario de auto “consagración” de Fray Perico “mártir”, diseccionaba a la perfección la comparecencia de Pedro Sánchez antes los medios el pasado 29 de abril, cuando se declaró con fuerzas renovadas para seguir su mandato, poniendo un punto y aparte. Quizás hubiera sido mejor decir con puntos suspensivos, dado que lo que sugiere lo no revelado produce escalofríos.

Ha sido toda una innovación, hay que reconocerlo, basar una autocracia en la ‘estrategia del amor’. Como ha dicho el ‘carismático líder’ con indisimulado orgullo, algo no usual en política. Y al igual que toma cuerpo una escala musical, a base de tonos ascendentes o descendentes, el regreso a unos determinados sones informativos impone una división en medios fieles e infieles. Los primeros no solo se han conformado con sus entrevistas-masaje [4] habituales —sin apenas presión, acaso un leve roce cariñoso— sino que también los periodistas próximos han salido en tropel y firmado un manifiesto, antes de que la menor duda ensombrezca su amor por el presidente, para escenificar su alejamiento de los díscolos, marcados como apestados por el hecho de cuestionar y mostrar unas formas menos amables.

La secuencia de cargas de profundidad —los señalamientos a los medios— ha ido en aumento desde que Santos Cerdán fue nombrado secretario de Organización del PSOE. Al parecer, los resultados discordantes de las encuestas electorales de tres medios —ABC, El Mundo y El Español— con las estimaciones cocinadas por Tezanos y afines se le indigestaron: El PSOE denuncia a tres periódicos por sus encuestas electorales. Y ahora, arremete con intolerable brutalidad contra el director de El DebateBieito Rubido, por decir lo siguiente:

«Ha comprado los boletos para terminar su carrera política de la manera más trágica posible, porque va a llevar la situación a tal extremo que dentro de su perfil psicológico va a forzar tanto la máquina que esto va a acabar mal, no sé cómo, insisto» (El PSOE plantea denunciar al director de ‘El Debate’ por sus palabras sobre Sánchez)

Y hace nada, en términos muy parecidos se ha expresado Alfonso Guerra en una entrevista para The Times, difundida en varios medios nacionales, entre ellos El IndependienteAlfonso Guerra en ‘The Times’: “Sánchez es cada vez más autócrata y está cavando su propia tumba”. Que, de momento, no ha suscitado una reacción parecida.

Los medios internacionales tampoco han pasado por alto la intempestiva forma de actuar de nuestro «Drama King», como le ha motejado acertadamente Libertad Digital.

Por último, en el Día Mundial de la Libertad de Prensa, curiosamente, se produce esta paradoja que nos tiene con el alma en vilo —Sánchez hunde la libertad de prensa con ataques, señalamientos y ‘pseudomedios’ a sabiendas de que el reinicio de su mandato tras el breve paréntesis de reflexión, posiblemente traerá consigo un estilo nuevo y sospechoso. No sabemos si creará tendencia o será una moda pasajera.

El totalitarismo que hoy se nos presenta no viste camisas negras, ni siquiera añora el rojo —más allá de la propaganda— viste el polícromo uniforme de unas pretendidas víctimas, distribuidas en numerosas minorías sufrientes y atormentadas. El más doloroso de los totalitarismos, el plebeyismo democrático, acaba de anunciar su aceleración hacia la nada.

Fernando MuñozEl ImparcialEl signo insignificante

 

NOTAS_____


[3] Tema que ha sido tratado en una publicación anterior: https://lapaseata.net/2023/09/17/cumbres-borrascosas/

en el que citaba el artículo de elEconomista titulado El Estado podrá espiar a periodistas y redacciones por «interés general» si no revelan las fuentes

 

Teresita A.

Mi nombre tiene una historia detrás. La culpa no fue del cha-cha-chá -como cantaba Jaime Urrutia- sino de un "accidente burocrático". Nací en Logroño y pasé mi adolescencia en un lugar de cuyo nombre siempre me acordaré. Mis banderas son el humor cervantino y la retranca de Miguel Delibes -a quien tuve el honor de conocer, ya que soy autora de un libro cuya fuente exclusiva es su obra: Fórmulas de tratamiento en la narrativa de Miguel Delibes-. Las vocaciones -al contrario que las casualidades- existen y se persiguen, como los sueños. Y los míos siempre tuvieron en el foco darle a la tecla y escribir. Además, ejerzo como profesora en un instituto vallisoletano.

Artículos recomendados

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: