Las normas comunitarias de la nueva moralidad, la censura, el gasto público y mi duda existencial. Por Vicky bautista Vidal

Hay que auditar todo el gasto incurrido durante la crisis sanitaria para eliminar la sospecha de que el que reparte se queda con la mejor parte. Por Linda Galmor
Hay que auditar todo el gasto incurrido durante la crisis sanitaria para eliminar la sospecha de que el que reparte se queda con la mejor parte. Por Linda Galmor

«Debemos ser fiscalizados para que la honestidad y la compostura no sean mancilladas por la masa amorfa que somos para los prebostes de la nueva moralidad mundial»

Parece, que la nueva inquisición virtual durante el siglo de la mediocridad, que se ha erigido en líder austero de la moralidad y estandarte de la pacatería, lo ha hecho solo por territorios o países. España, es una de sus preocupaciones, al parecer, puesto que ha decidido implantar un “comisariado” de denuncias con el pretexto de defendernos de supuestos bulos. Además de hacer como que debemos ser fiscalizados para que la honestidad y la compostura no sean mancilladas por la masa amorfa que somos para los prebostes de la nueva moralidad mundial.

Pero no basta con intentar administrar nuestra virtud. Como ya sabemos, Facebook, ha decidido entregar la llave moral no a una empresa apolítica, y, por tanto, imparcial. Lo ha hecho a la empresa familiar de “la pareja roja”: como se llama al capitoste de la Sexta: Ferreras, y su santa esposa, titular ésta del bastón de mando y rayo justiciero de Facebook en España, la abusada.

«De la pantalla infestada de anuncios, trampas publicitarias, intrusiones indeseadas, peligros conocidos y desconocidos, emerge un extraño aroma virtual a podrido»

De la pantalla infestada de anuncios, trampas publicitarias, intrusiones indeseadas, peligros conocidos y desconocidos, emerge un extraño aroma virtual a podrido. Por unas causas u otras, sin contar a las mafias, hackers de diversas intenciones y empresas desvergonzadas que se adhieren a su espalda para contemplar sin recato los sitios que visita y venderle después algo acorde a sus gustos, unos cientos de miles de ojos a sueldo más unas cuantas máquinas, monopolizan las voluntades, las tendencias políticas, los pensamientos de todos…

Pero, no se equivoque, nadie vela realmente por su integridad moral: por encima de la hipócrita estrechez mojigata, ¡atento!, no solo es la posesión de su alma lo que quieren obtener de usted si eso no supone una ganancia para estos nuevos puritanos mil veces más hipócritas que los quemadores de brujas del pasado.

«Si usted no gusta a algunos de los miles de ojos que espían sus movimientos y sentencian sus palabras, pueden hacerle desaparecer sin que les tiemble el pulso»

Ahora no lo apresarán, le coronarán con un capirote con algún símbolo bordado y lo pasearán en un carro para que la chusma disfrute viendo pasar al pecador y apedreándolo.
Ahora, basta silenciarle a usted. Es fácil ningunearlo y hacer que no se vean sus escritos. Se le puede acusar de violar normas comunitarias confeccionadas a la medida y ser amenazado, amordazado y encarcelado virtualmente por periodos de tiempo variados. Como colofón, si continúa usted en sus trece, puede llegar el ajusticiamiento final: pena de muerte en la nube.
Si usted no gusta a algunos de los miles de ojos que espían sus movimientos y sentencian sus palabras, pueden hacerle desaparecer sin que les tiemble el pulso: a usted y a sus cuentas, sin considerar, o a lo mejor sí, a los cientos de miles de afiliados y amigos que tengan estas.

El negocio nunca tiene moral. Para el dinero no existen ni tendencias ni sublimidades. Todo es negocio en la red. Son tiempos de globalización. Se persigue un gobierno mundial único y nadie cae en la cuenta de que, si el posible “único” gobierno es indigno, no sufrirá un territorio, será el mundo entero bajo la bota de alguien, el que padecerá. El mundo en manos de unos pocos.

«Poco a poco, se verá usted obligado a comer y beber lo que a bien tenga el gigante alimentario de turno»

Es extremadamente difícil llegar a un gobierno único, pese a los esfuerzos que se puedan hacer y lo engañados que puedan estar los artífices de ese posible orden mundial de la nueva moralidad y la censura. El monopolio es ahora la ambición de todos; llega hasta el terreno de la alimentación, por lo que, poco a poco, se verá usted obligado a comer y beber lo que a bien tenga el gigante alimentario de turno. Y si es calidad lo que venda, bien, pero si es basura, basura comeremos sin poder elegir.

Estamos monopolizados y somos juzgados por una palabra o una imagen. Facebook nos juzga y condena por una idea o por un desnudo, artístico o no. Y yo me pregunto: ¿Por qué, en sus videos, esos que nos ofrecen en la cabecera de la página y cuya sección se llama Watch, aparte de que estos sean de Sudamérica casi en exclusiva, lo que no es malo ni bueno, podemos ver cada día asesinatos en directo, personas desnudas por enfermedad mental u otras circunstancias, malos tratos machistas, peleas a navaja, gente pillada infraganti en el sexo, muertos por las calles a causa del coronavirus, culos a cascoporro, etc.

Para ver si aclaro mis dudas escribo la siguiente notita con la esperanza de que algún ojo vigilante o máquina, haga llegar mi inquisitiva pregunta al muy honorable propietario de Cara libro. Humildemente y sin acritud lo digo, o sea, de verdad.

Querido señor Zuckerberg, espero que al recibo de esta nota este usted bien y su cara de zapatilla rezume salud y buen color. Si tiene a bien, quisiera una respuesta aclarándome qué quiere decir eso, señor Z., ¿qué hay malos menos malos y ofensas menos dañinas y actos menos importantes según el lugar del mundo, la religión o la política, y que el fornicio y los culos de unos son menos ofensivos que los de otros y la violencia machista más tolerable, y que, por ello, usted y su santuario de la pureza se pasan allí por el forro sus normas comunitarias porque solo ejemplarizan por necesidad económica, o algún otro tipo de necesidad?… No entiendo nada. Explíquemelo.

Ovejunamente suya esta que lo es. V.

Vicky Bautista Vidal

Vicky Bautista Vidal

Nací en Madrid. Y como a casi todos los madrileños, todo el mundo me parece cercano y de casa: es el carácter de la ciudad. Esto me ha ayudado después para congeniar con toda clase de personas en los diferentes sitios donde viví. Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales. Soy la primera sorprendida por que observo como últimamente me meto en berenjenales de opinión acerca de asuntos políticos, cuando en realidad, la Política, me importó un bledo toda la vida. Puede ser sentido común herido o un amor recién descubierto por España y su unidad. No milite, milito o militare en nada. Pero estoy de parte de la razón y el sentido común. Defenderé a cualquier gobierno que me facilite la vida y reprochare sin pausa a quienes me la incomoden. La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir.

2 comentarios sobre “Las normas comunitarias de la nueva moralidad, la censura, el gasto público y mi duda existencial. Por Vicky bautista Vidal

  • el 11 mayo 2020 a las 19:03
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    La resposabilidad de imponer un régimen totalitario a un pueblo entero en este caso España recae en el líder (Sanchez) que primero a reúnido en derredor suyo un grupo dispuesto voluntariamente a someterse a esa disciplina totalitaria que luego impondrá por la fuerza su ideologo y brazo ejecutor (Iglesias) al resto de los españoles excepto a Vasco y Catalanes con los que ya ha llegado aun acuerdo para que le apoyen en su sueño de ser el jefe de estado de la republica Federal socialista española, su planificacion estaba preparad para que culminara en 2030 pero la pandemia le ha venida a visitar para que el tiempo le sea mas propicio a su deseos. Ahora es cuando los españoles tenemos que demostras si somos democratas que quieren vivir en democracia o solo somos borregos amaestrado viviendo en un regimen socialcomunista totalitario.

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  • Victoria Vidsl
    el 13 mayo 2020 a las 12:03
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    Esperemos que ese espiritu del dos de mayo que parece estar despertando, palie la desidia que según usted ha adelantado la culminacion del plan siniestro en diez años.
    A ver si caen las pieles de borrego y surge el iberico indomable de pasado. Veremos.
    Un saludo.

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