Estoy indignada por mi dignidad pisoteada. Por Silvia Gutiérrez Oria

Estoy indignada por mi dignidad pisoteada
Estoy indignada por mi dignidad pisoteada

«Estoy indignada, lo que no quiere decir que me falte dignidad, sino que, la que tengo se está viendo pisoteada vilmente por unos miles de egoístas»

Estoy indignada, lo que no quiere decir que me falte dignidad, sino que, la que tengo se está viendo pisoteada vilmente por unos miles de egoístas de la fauna humana, dejemoslo ahí. Y hablo en primera persona, porque a pesar de pensar en el sacrificio general que estamos haciendo toda la ciudadanía, percibo una resignación de fondo que me gusta bien poco… Hay familias separadas desde hace meses por este confinamiento que, a pesar de haber llegado tarde, es por el bien general.

Parejas de novios, matrimonios, padres de hijos, abuelos de nietos, todos separados… Ya no es que no se puedan abrazar, es aun peor, no pueden ni mirarse a lo ojos para decirse lo que se echan de menos..ni cómo está afectando a la manera de ver sus vidas.

Es una distancia no solo física, sino emocional, dado que este aislamiento coarta la expresión libre de nuestras emociones con el único fin de mantener el equilibrio de nuestras familias… Quizás nadie se pare a reflexionar , que esa contención, también provoca daños en la salud mental de la población…

Soy critica con las autoridades en general, pero justa, o eso creo, en pensar que, empezado el desastre, se ha hecho como buenamente se ha podido… Las consecuencias de esta pandemia en el mundo son asoladoras, pero en nuestro país se ha multiplicado por diez.

A los que no nos ha tocado perder a un ser querido, estamos de «enhorabuena» a pesar de las tristezas particulares por la distancia… Pero pensando en todas esas personas que no han podido despedirse de sus familiares y que han muerto en la más absoluta soledad, no puedo ni imaginarme el dolor tan grande que están padeciendo. No es baladí la factura emocional que está causando esta tragedia.

En medio de esta herida personal, colectiva e institucional, te llegan imágenes surrealistas de unos auténticos analfabetos sentimentales «celebrando» reuniones festivas, botellones y demás actos irresponsables contra una sociedad maltratada y herida… Son indolentes ante lo ajeno, lo que no es falta de empatía.., su mal es ni más ni menos inconsciencia… Son casi terroristas, sí, porque su actos no son sólo suicidas, sino delictivos, ya que puede arrebatar la vida a los demás ….

¿Es que nadie se da cuenta de la superficialidad de esta sociedad ? Del poco fondo moral que posee? ¿No es paradójico que mientras unos mueren masivamente en camas de UCI, otros, al mismo tiempo sin miedo, ni precaución alguna se salten las normas con el peligro que conlleva? ¿Sólo a mí se me ocurre que hay alguna carencia que no permite avanzar a esta sociedad hacia un futuro desarrollado en todas las áreas formativas, incluida la inteligencia emocional?

Habitualmente se toman medidas demasiado tarde, dejando descolgados a muchos por el camino… Este mal que nos ha tocado de lleno, es de todos, quizás también entre todos podamos reclamar una sociedad mejor , una sociedad de fondo, preparada para la vida y para la muerte… Que sin vendas ni disfraces aprenda a afrontar la vida con responsabilidad colectiva.

Quizás aún estemos a tiempo para intentar paliar los daños emocionales y psicológicos que está dejando esta pandemia. Ante esta deriva, ¿qué podemos esperar si no es soledad y abatimiento?

«Con una falta tal de gente con la que coexistir, como hay hoy.., ¿qué puede un hombre de sensibilidad hacer, sino inventar sus amigos, o cuando menos, sus compañeros de espíritu?«
(Fernando Pessoa)

Silvia Gutiérrez Oria

Silvia Gutiérrez Oria

Profesionalmente.., arquitecto de interiores, de pasión creativa , licenciada en sentimientos y emociones. Observadora compulsiva del ser humano, sarcástica de vez en cuando, tímida pero resuelta, y muy intensa. Disidente de la igualdad, ni con el hombre ni con nadie, somos únicos e irrepetibles. Reivindico mi lado más femenino, el más sensual y creo en el derecho a ser frágil, pasional y romántica con la osadía de un gladiador Mi vocación principal es ser mujer, una mujer en búsqueda activa de sí misma y de los valores que de verdad importan. "Soy la mujer que piensa..Algún día mis ojos encenderán luciérnagas" (Gioconda Belli)

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