Dejarán un apestoso e infausto recuerdo de decretos ley, tonterías varias, ruina y paro. Por Rodolfo Arévalo

Dejarán un apestoso e infausto recuerdo de decretos ley, tonterías varias, ruina y paro. Ilustración de Tano
Dejarán un apestoso e infausto recuerdo de decretos ley, tonterías varias, ruina y paro. Ilustración de Tano

«En la actualidad muchos políticos aparte de su estómago lleno, dejarán un apestoso e infausto recuerdo de decretos ley, tonterías varias, ruina y paro»

Ya sé que aquí en España, debido a la gran cantidad de mentirosos, vagos e indecentes ladrones que hay en el poder y casi en cualquier parte, pretender algo de responsabilidad en asuntos de cualquier tipo es una quimera. Quimera es una ilusión, una fantasía, un animal irreal… Y en España no hay nada más irreal que pretender encontrar a algún español que quiera ser responsable de algo.

Cuando trabajaba, porque estoy jubilado, aunque ahora “curro” más que entonces, y había puestos más altos con más responsabilidad, muchos compañeros decían, no, no quiero responsabilidad. Yo pensé que era algo anecdótico, pero veo que no, que no lo es. Tanto es así que la jefa de personal de TVE, en aquella época, judicializaba cualquier petición de plus, ascenso o cualquier otro tema para que nadie pudiera decir que había metido la pata, que fuera el tribunal de justicia de trabajo quién la metiera.

Encontrar un español responsable de algo, que no eche las culpas al empedrado más desgraciado y cercano que tenga, es como encontrar a aquel hombre que buscaba el cínico en Grecia a plena luz del día con un candil. Vamos que resulta no imposible, si no algo irreal, virtual, esotérico.

El parlamento, con sus parlamentarios no es otra cosa que el reflejo de lo que son los españoles, por eso la responsabilidad, también allí, brilla por su ausencia. ¡Que panda de irresponsables! No te cuento si es el Gobierno de la nación… Responsabilidad… y un pedazo de lo que a usted le plazca… Y es que en España otra cosa no habrá, pero chuletas, matones e hijos de puta, aunque sus madres sean unas santas, los hay. Porque para ser hijo de puta no hay que nacer obligatoriamente con esa condición, se puede adquirir fenotípicamente en el transcurso de la existencia, ejemplos hay muchísimos y que Richard Dawkings me corrija si yerro.

Es curioso como en España la envidia hace que mucha gente, que vale la pena, se quede en el camino, todo porque molesta a algún mediocre que ocupa un inmerecido puesto. El santoral político está lleno de gente que pasó y pasará sin pena ni gloria oiga, que no quieren dejar su sello en la historia, Véase, vaya ahora no recuerdo… Pero creo que en la actualidad muchos de ellos aparte de su estómago lleno, dejarán un apestoso e infausto recuerdo de decretos ley, tonterías varias, ruina y paro.

Esto no debería asombrar ya a ningún votante de izquierdas porque siempre que ha gobernado la izquierda, España acabó en una ruina cósmica, interplanetaria, como hubiera sido la mundial si nuestro brillante presidente Sánchez hubiera o hubiese coincidido con Obama en el Olimpo de los bobos. Afortunadamente este hecho, benditos sean los astros, no ocurrió. Y sí una buena y acertada victoria de un presidente, buen gestor, amante de la libertad y el mercado libre como es Trump, que hizo su fortuna gestionando muy bien la herencia que le dejó su padre, no como hacen aquí los gobiernos. Y lo hizo bien por una sola razón, es responsable, sabe que de él depende una nación con cuatrocientos millones de personas. Ahora se le echan encima por los muertos por coronavirus… ¡Ya quisiéramos tener en España la media de muertos que los americanos detentan, ínfima en comparación!

Pero clamar en las desérticas mentes aleccionadas durante años y años, por la izquierda casposa que hay por aquí, es una misión imposible ajena a cualquier persona educada en las buenas costumbres, respeto a la ley y respetuosa con sus gentes y su patria. Ya se ha dicho muchas veces a lo largo de la historia de nuestro país. Literatos, pintores, poetas, artistas en general lo han descrito por activa y por pasiva. Seguimos en esa España de charanga y pandereta, de cerrado y sacristía… en la que ningún responsable dará un palo al agua si no es para beneficio propio, jamás por responsabilidad con los otros a los que como en los cuadros de Goya solo golpeará con una mazo de madera en la cabeza, y sin poder huir ni uno ni otro de la envidia, la mala baba, el sadismo y la locura del otro.

Una pena de futuro que los “acertados votantes de encefalograma plano de izquierda, han votado a mayor gloria de España”. “Daos” por jodidos, como le decía el cura del chiste a una chiquilla. En Otoño todos en paro, sin un duro o calvos, yo ya lo estoy por decisión propia, calvo quiero decir y ya sé que aquí en España, debido a la gran cantidad de mentirosos, vagos e indecentes ladrones que hay en el poder y en las calles, casi en cualquier parte, pretender algo de responsabilidad en asuntos de cualquier tipo es una quimera. España Descanse en Paz. Eso por lo menos.

Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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