Mala ralea, muy mala ralea sobrevuela esta peligrosa pandemia. Por Rodolfo Arévalo

Ilustración de Tano
Mala ralea, muy mala ralea sobrevuela esta mierda de pandemia. Ilustración de Tano

«A estas alturas de este atípico verano, estoy tan harto de oír bobadas acerca de la peligrosísima pandemia, enfermedad COVID-19 que he decidido quedarme en casa»

A estas alturas de este atípico verano, estoy tan harto de oír bobadas acerca de la peligrosísima pandemia, la enfermedad COVID-19 que he decidido quedarme en casa a meditar a lo lama budista, así, sin tener que escuchar el run run de las teles y radios, incluso radio patio de vecinos y familiares. Que el mundo está lleno de sinvergüenzas e hijos de mala madre, llamados hijos de perra, es lo que todo el mundo sabe, o empieza a saber, cuando se caen del guindo tan bonito que le pintan cuando es un niño o un adolescente y cae en las manos de los escultores de buenos ciudadanos, que previamente aleccionaron los ocultos aleccionadores de masas.

Debes trabajar, mucho y bien, te dicen para lograr un puesto en la sociedad. Un puesto que te permita llevar un vida digna y correcta. Para ello deberás mantener los pies en el tiesto que te marcan y así ser feliz. Pero ese tiesto, solo es para los tontos en general. Esto es una mentira de antología de la mentira, porque estudiar está bien, pero lo que de verdad te posicionará en la vida en un puesto decente es tu cociente intelectual y tu capacidad para trabajarlo y usarlo, si es posible retorcidamente y, en contra de otros competidores que también tiran a matar. Ejemplos buscadlos en las oposiciones a cualquier puesto. A degüello con los demás.

Lo que nadie te dice es que si gastas una mala leche del treinta, es cuando vas a prosperar. O eso, o ser una hormiguita más que expuesta al ¿libre albedrío? de los que manejan los hilos de los millones de marionetas humanas, o sea de nuevo la sociedad buena y organizada admite la puñetera ley de la selva. Es la lucha por la supervivencia te dicen y hasta cierto punto lo es. Pero que lo tenga que ser no quita que también sea cierto que las alianzas de los monos vestidos no sean terriblemente egoístas y alejadas a lo que hizo que los humanos lo fueran, seres civilizados. Llega un momento en la vida de las grandes corporaciones o de los imperios o cualquier otro gran grupo de interés, en que los individuos no valen absolutamente nada, y eso es lo que debieron pensar en la OMS, cuando bien regada de millones por algunos laboratorios farmacéuticos se prestaron a poner en marcha un plan o un experimento de cómo sería luchar contra un pandemia. Fíjate, un experimentito de nada…

Sí, lo habían planeado previamente en algunas reuniones y conferencias, algunas públicas para más indecencia. En ellas se postulaba que para colocar vacunas contra un virus, lo deseable era tener una gran pandemia. Querían quizás una pandemia estilo Gila, que matara poquito, pero se les fue de la mano, porque no mataba un poquito sino un muchito. Y mira por dónde alguno pensó incluso, creo, que el tiro les había salido bien porque se quitaban de en medio viejos, que eran los más afectados, reduciendo la carga a los estados para mantener a estos seres inservibles como si fueran ellos mismos virus decrépitos.

Algunos gobiernos aplaudieron con las orejas, se sabe. Todo muy solidario y bonito. Más estando respaldado por los adalides de la nueva globalidad. Menos mal que no se les ocurrió usar un virus como el Ébola, “Allah es grande” pero no existe, si existiera fulminaría a estos indecentes asesinos, pero espero que esto no se les ocurra alguna vez en la que en vez de sobrar viejos, sobremos gran parte de la población occidental que debe ser sustituida por mano de obra casi esclava proveniente de África y Asia, que ya existe “in situ”, o de otros lugares, porque a las grandes fortunas no les interesa pagar excesivamente por el trabajo, pero sí sacar grandes beneficios. ¡Sus beneficios!

El mundo estaba cambiando y no era cuestión de dejarse avasallar por las plebes de ignorantes. ¿¡Pero qué se habrán creído esta panda de bobos de baba, trabajadores de mi riqueza, para mí riqueza y por mí riqueza!? Si me hubieran dicho esto hace años, no lo hubiera creído, por las enseñanzas sociales de la escuela.

Lo que está claro es que todo este jolgorio mundial, tan bien extendido y coreografiado por países, va a contribuir a que algunos laboratorios farmacéuticos se pongan las botas a vender vacunas de tres tipos, la China, la del imperio Bill Gates, y la Británica, eso sin menoscabo de los miles de millones de mascarillas producidas y vendidas además de respiradores, curiosamente fabricados en China. ¿Qué tendrán los Chinos? ¡Que buenos negociantes son! Ah y salvo Trump, pero que malo que es Trump, nadie va a ponerles las peras al cuarto.

Todo esto se ha ido poniendo de manifiesto por el trabajo honrado y el esfuerzo de investigadores y periodistas, ya que muchos médicos fueron convenientemente “suicidados” o “desaparecidos” y no pudieron decir ni pío cual pajarillo caído del nido. Hoy en día es aún más evidente cuando los buenistas de izquierda, convenientemente manejados por los líderes del dinero, aceptan pasar de cursos en la formación, sin que los individuos tengan los mínimos conocimientos para poder trabajar en algo productivo y no de “corre ve y dile” para lo que vale solo con hablar. Ni siquiera producirán faltas de ortografía “jatetú que importante” aunque sí de léxico, pero a quién le importa que “HAYAN FIESTAS COMO MUY BONITAS”. Desde luego importa más traer inmigrantes de países subdesarrollados que puedan hablar Catalán y Valenciano, para que aren nuestro campos y trabajen en esos puestos que ya no queremos los señoritos Europeos.

Será más rentable y mucho más barato, así que pedrito de Fulánez te has quedado sin futuro, y a lo peor sin vida si te aniquila el virus, pero descuida te lo agradecerán los artífices de la nueva Globalidad de Esclavos, traídos en ¿pateras?, o en barcos hasta las pateras cercanas a la costa. Y encima los políticos de ultra izquierda les dan ciudadanía y dinero, que para sí quisieran y ganaron muchos jubilados vivos y de los que están ya criando malvas, personas que hicieron su país con esfuerzo y que no son “los viejos”, son tu padre, tu madre, tío, tía, sobrino, suegra, cuñado y vaya usted a saber.

Mala ralea, muy mala ralea sobrevuela esta mierda de planeta en el que desde luego sobramos, si no todos, sí los grandes hijos de puta y es que a estas alturas de este atípico verano, estoy tan harto de oír bobadas acerca de la ¡Peligrosísima! enfermedad COVID-19, que he decidido quedarme en casa a meditar a lo lama budista, sin tener que escuchar el run run de las teles y radios, incluso radio patio de vecinos y familiares. Pero sobre todo para no tener que dar dinero a las farmacéuticas depredadoras del dinero del prójimo. Esas que te dejan morir si no puedes pagar. Vivir para ver.

Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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