Caos, cobardía e irresponsabilidad con risas: No hay epílogo. Por José Crespo

Caos, cobardía e irresponsabilidad con sonrisa
Caos, cobardía e irresponsabilidad con risas

«Ante el caos actual, me pregunto viendo la foto del presidente sonriente en Lanzarote: ¿De qué se reía? ¿Hay algo de lo que sonreír en este momento?»

¡Sálvese quien pueda! ¡O yo, o el caos!, ¡después de mi el diluvio!, cualquier expresión le cabe a este gobierno y a su cabeza visible Pedro ‘Pilatos’. Lo afirmo con tristeza al final del libro “Covid19: Crónica y Memoria de una Pandemia Anunciada”, en el que no hay un epílogo al no haber un final claro a la vista.
Lamentablemente no he podido cerrar esta recopilación de artículos con un final a la vista, al menos hasta que se encuentre una vacuna efectiva. Desgraciadamente la pandemia no ha acabado, insisto ¡pandemia! Debemos cuidarnos nosotros y a nuestras familias. La responsabilidad exclusiva del gobierno de la nación en materia de control de pandemias se mantiene viva no siendo posible eludir y repartir responsabilidades entre las regiones españolas, algo que parece se está haciendo mientras los políticos han permanecido de vacaciones, pues parece que a ellos no les ha afectado la crisis dado que se han multiplicado como hongos los cargos públicos de todo tipo y de asesorías a pesar de la carencia económica y la ruina que se cierne sobre España. Y por ello, cierro las líneas del libro solicitando una oración por las víctimas y exigencia de la verdad en cuanto a la contabilidad de fallecidos y asunción de responsabilidades penales y políticas.
Ayer día 25 el muñeco Sánchez regresaba de sus vacaciones, de palacio en palacio, al tiempo que el vicepresidente comunista, el del escudo social ahora se encuentra inmerso en la corrupción por la financiación ilegal de su partido financiado desde Venezuela donde la prensa anuncia a Iglesias como “El Chávez español”.

 

El Chávez español
El Chávez español

«Tiene que haber un mando único y responsable para la lucha frente a la pandemia, más allá del estado de alarma, al amparo de nuestro ordenamiento jurídico»

¿Qué fue del ingreso mínimo vital? ¿Alternativas a empresarios, autónomos, familias en estado de vulnerabilidad?… ¡Bluf! Lejos de eso el gobierno metió la mano en la caja de los ayuntamientos. Tiene que haber un mando único y responsable para la lucha frente a la pandemia, más allá del estado de alarma, al amparo de nuestro ordenamiento jurídico con normas como son la Ley General de Salud Pública, la ley General de Sanidad y la Ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud.
Ese mando único debe contemplar todas las medidas a adoptar en todos los ámbitos, desde las medidas individuales en nuestra vida diaria, nuestras relaciones sociales y vida laboral, lo que tenemos ahora, en cambio, es un desbarajuste en el que cada región española va a su aire, dando normas sanitarias, en materia educativa y laboral, y sobre todo en el comercio.
Nadie habla de cuál es el impedimento para salir adelante y no es otro que nuestro sistema de organización territorial, el de las autonomías, o estado “cuasi-federal” como lo calificó ayer Pedrito Valiente en su ceremonia de descarga del “marrón” de las responsabilidades.
La alerta sanitaria la dio la OMS en su día y ello da inicio a una serie de medidas y responsabilidades que solo finalizarán cuando la OMS afirme que la pandemia haya finalizado. El 30 de enero de 2020 el Ministerio de Sanidad asumió la competencia de “vigilancia de la salud pública” como consecuencia de la alerta sanitaria de la OMS dado que el artículo 14 de la Ley General de Sanidad Pública (Ley 33/2011, de 4 de octubre, con sus últimas modificaciones de 28 de marzo de 2014) afirma que corresponde al Ministerio de Sanidad la asunción de funciones en materia de vigilancia en salud pública relativas a «la gestión de alertas de carácter supra autonómico o que puedan trascender del territorio de una comunidad autónoma y la gestión de alertas que procedan de la Unión Europea, la Organización Mundial de la Salud y demás organismos internacionales y, especialmente, de aquellas alertas contempladas en el Reglamento Sanitario Internacional».
La Ley General de Salud Pública señala en liderazgo estatal e impide que las regiones españolas pudieran ir por su cuenta, independientes, en la gestión de la crisis sanitaria para frenar la expansión del coronavirus en contra de esa ley.
Hagamos memoria y recordemos que el gobierno de España debería haber decretado el estado de alarma el mismo día 31 de enero pasado, al día siguiente de declarar la OMS la ‘Emergencia Sanitaria Pública de Interés Internacional’ haciéndose cargo por completo desde el día 30 de toda la responsabilidad sanitaria en todo el territorio nacional en aplicación del artículo 14 de la Ley General de Sanidad Pública.
La responsabilidad por la Ley General de Sanidad ante pandemias es totalmente del gobierno y no puede ser sustituida por las regiones. Lo que sí se sabe, es que desde el gobierno han estado únicamente preocupados de la ideología, la propaganda y del populismo.
Miremos donde miremos vemos que tanto la Ley de Sanidad, como la de Transparencia, no digamos ya la de Contratos del Estado, han sido y son papel mojado para esta casta política que no ha ejercido ni creado un puesto de trabajo en su vida. Eso sí, aprovechando la declaración del estado de alarma se ha prodigado en crear direcciones generales, cargos y asesorías a diestro y siniestro, más bien a ultra siniestro.
Durante sus vacaciones vimos un montaje en el que se veía a Sánchez moviendo documentos sobre una mesa y diciendo que tenía mucha información, haciendo que trabajaba, y para remate y muestra de que ha perdido los papeles, la guinda la puso el muñeco cuando un periodista le preguntó por el actual número de fallecidos por el coronavirus y no se la sabía, respondió al periodista que sin problema se la facilitarían por la tarde. Ese número debería tenerlo grabado, saberlo y tenido actualizado y al día.
Yo me pregunto viendo la foto del presidente sonriente en Lanzarote en el palacio de La Mareta, regalo de Hussein de Jordania al rey Juan Carlos. ¿De qué se reía? ¿Hay algo de lo que sonreír en este momento?
José Crespo

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Historia. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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