Muchos ya no valen ni la piel humana que ocupan. Por Rodolfo Arévalo

Muchos ya no valen ni la piel humana que ocupan
Muchos ya no valen ni la piel humana que ocupan

«El problema real de la España actual, no es ni siquiera político. El problema se reduce a una falta de sensibilidad, muy extendida y propia de sociedades con poca cultura y da igual que tipo de cultura»

Por acontecimientos tales, como lo ocurrido con una persona anciana de la que se burlan su cuidadoras unas auxiliares, de lo que deduzco que su nivel de formación no es superior, es por lo que podemos decir que el problema real de la España actual, no es ni siquiera político. El problema se reduce a una falta de sensibilidad, muy extendida y propia de sociedades con poca cultura y da igual que tipo de cultura.

Una sociedad que no valora lo importante en la vida, que son sus semejantes, tengan tres días en forma de embrión o sean vetustos señores que yacen en sus ataúdes en el cementerio. La profanación de casi todo lo que debe tener un valor no económico pero sí afectivo ha sido una practica bastante extendida tanto en la actualidad como en otras épocas.

A algunos la profanación de tumbas, les parece algo realmente divertido. De aquí a las violaciones en grupo por machos tanto originarios del país como extranjeros es un paso lógico. También es un paso lógico que un gobierno que tiene sobre sus espaldas la escalofriante cifra de más de cuarenta mil muertos, no se inmute, ¿qué importancia tiene? Pensarán que ninguna, más si cabe, porque la mayor parte de estas personas eran muy ancianas y según ellos ya no servían para nada, salvo quizás para detraer recursos que el estado necesita para sus jaranas y grupos afines. Pero no, nada más alejado de la realidad.

«Tradicionalmente todas las culturas han respetado a sus ancianos, porque ellos eran igual a las bibliotecas y ordenadores, almacenes de conocimientos»

Tradicionalmente todas las culturas han respetado a sus ancianos, porque ellos eran igual a las bibliotecas y ordenadores, almacenes de conocimientos que en caso de conflicto, hambrunas y otras vicisitudes les servían como fuente de información veraz de la experiencia de toda un vida. Si vemos este tema en la profundidad que tiene es grave, puesto que de un plumazo se ha descartado del ser humano su función principal la que lo hace humano, su sentido de colaboración y ayuda a sus semejantes, cualidad por la cuál pudo llegar a convertirse en la especie que hoy conocemos como Homo Sapiens, es verdad que con distintas sub ramas, no subespecies porque se pueden mezclar unos con otros, pero si como subespecies culturales y estas por desgracia son difícilmente asimilables, precisamente porque carecen de la vinculación afectiva hacia referentes en este caso culturales a los que me he referido y por supuesto a los referentes afectivos que en cada una están basados en imágenes, palabras y significados distintos.

Si la capacidad de lenguaje es algo que está pre definido en la estructura cerebral, y da igual cuál sea el que se aprende, podría decirse que la estructura oral y de pensamiento es muy parecida en todos los Homo Sapiens, pero la cultura o el ambiente en el que se produce ese pensamiento lo moldea en un sentido o en otro.

«No solo no los entiendo, sino que pienso deberían ser muy gravemente reprendidos. Son comportamientos que se alejan de la esencia propia humana»

Por eso que a los protagonistas de las noticias como la de la burla de una anciana, el asesinato de un niño, o incluso la agresión a otros seres por saber que son más débiles que uno y no se pueden defender, no solo no los entiendo, sino que pienso deberían ser muy gravemente reprendidos. Son comportamientos que se alejan de la esencia propia humana.

No sé si el final de la humanidad se producirá por la irrupción en todas las actividades de robots que nos acabarán sustituyendo, desde luego si quitamos el componente afectivo si pudiera ser así. Ningún ser humano será necesario si no hay otros por los que sentir afecto y empatía. Pero quizás esto ya no tenga remedio, cuando vemos una sociedad más volcada en tener que en ser, una sociedad que no quiere en muchos casos tener hijos, aunque vendan como justificación que estos descendientes no tendrán futuro. Parece más bien un tema de egoísmo rabioso: “si tengo hijos se transforma mi vida, ya nunca será lo que era, porque me debo a otro”.

«Muchos ya no valen ni la piel humana que ocupan, tan desprovistos de humanidad se han quedado»

Todo esto es temible y parece hasta raro que esto no lo haya producido un virus que haya actuado en los últimos cuarenta años. Pero no, no debe ser así, es solamente cuestión de un yoismo infinito. Así podemos apagar todo lo que es humano y pegarnos todos y cada uno de nosotros un tiro, no tendrá la más mínima importancia, muchos ya no valen ni la piel humana que ocupan, tan desprovistos de humanidad se han quedado.

Muchas veces se habla de que las especies desaparecen, esto durante muchos años se llamo gigantismo referido a los dinosaurios y aunque se sabe que su desaparición se debió a muchos factores, no me extrañaría nada que el planeta, que llamamos Tierra, tenga ningún problema en deshacerse de un animal tan poco amable en la actualidad como lo es el llamado Homo Sapiens que desde luego ha perdido todo lo que le hacía superior al resto de los animales vivientes. Se dirá que es racional, pero qué hay más peligroso que la racionalidad pura, si perdemos el contacto afectivo, el contacto piel con piel. Nada de nada solo queda la deshumanización. ¿Es eso lo que queremos? Pues vamos por muy buen camino. Por acontecimientos tales, como lo ocurrido con una persona anciana de la que se burlan su cuidadoras unas auxiliares, podemos decir que el problema real de la España actual, no es ni siquiera político, es solo de humanidad el único factor que nos hizo humanos.

Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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