Hoy es un día que todos deberíamos maldecir a quienes mataron a casi tres mil inocentes. Por Rodolfo Arévalo

Hoy es un día que todos deberíamos maldecir a quienes mataron a casi tres mil inocentes
Hoy es un día que todos deberíamos maldecir a quienes mataron a casi tres mil inocentes

«Hoy día 11 de septiembre de 2020 es un día que todos deberíamos maldecir a quienes mataron a casi tres mil personas inocentes, sobre todo poniendo el énfasis en la religión musulmana y en el Corán»

Hoy día 11 de septiembre de 2020 es un día que todos deberíamos maldecir a quienes mataron a casi tres mil personas inocentes, sobre todo poniendo el énfasis en la religión musulmana y en el Corán. Como tal no deja de ser una civilización estancada en la edad media en la que la religión lo impregna todo desde el día a día hasta la incluso la política que impone un estado teocrático.

Todo el que me conoce sabe que no soy una persona intransigente y puedo llegar a ser muy tolerante, pero esto nunca ocurrirá frente a quienes, no llevando la razón inapelable pretenden imponerme ideas, conductas, políticas o religiones, no pedidas, ni deseadas. Digamos que soy como soy por la gracias de no creer en ningún Dios. El único Dios que conozco es la inteligencia humana, bien desarrollada y no dictatorial.

Fui educado en la religión católica, porque entre otras cosas es y era la mayoritaria en España. Pero yo la verdad nunca estuve realmente interesado en seres redentores de las miserias humanas. Para eso hemos de bastarnos nosotros mismos con nuestra inteligencia. Asumir la vida y la muerte como una consecuencia más de la propia vida, el principio y el fin que tienen todas las cosas.

Para resolver estos miedos debieran estar más presentes y más consideradas las personas, los humanos libres de las sociedades liberales y democráticas, deben apaciguar el sentimiento inestable de los individuos menos fuertes psicológicamente, dentro de la libertad que nos deja nuestra propia condición animal, aunque se le añada el sobrenombre de racional. Racional respecto a qué y a quiénes. Solo respecto a nuestra propia forma de ver y vivir el mundo.

Un ser racional debe de apartar las invenciones imaginarias, que no son demostrables, de su dialéctica y enseñanzas. Pero no puede alejar las estructuras formadas por el conocimiento, más o menos cierto, de lo demostrado y comprobado científicamente.

El ser humano es más sentimental que racional o debiera serlo, y responde con impulso casi impensados a los estímulos, para eso se crearon las leyes y normas, para poder convivir, y la mayor parte de nosotros lo hacemos bastante bien en las sociedades libres. El sentimiento, la empatía, el amor o el odio nos definen como lo que somos animales que también poseen razón. Solo surgen los problemas cuando la sinrazón se impone sobre grandes grupos que generan creencias, muchas veces, la mayor de las veces por interesada conveniencia, que tratan de hacer las únicas formas de ver el mundo.

Esto es así porque los seres humanos son gregarios y lo mismo que buscan soluciones para regir deben buscar las formas sociales para convivir y desde luego la mejor de ellas es la democracia, donde todos los individuos son libres para expresar, decir, sentir y desear lo que quieran, mientras respeten todos esos postulados en los demás.

De un tiempo a esta parte, algunas personas han querido imponer una manera igualitaria de pensamiento palabra y obra, y de esta manera conseguir formar un rebaño enorme de borregos que obedezcan las varas con que los dirigen ciertos poderosos individuos. Ya se decía en un informe llamado “El mundo en el siglo XXI” que las empresas y grandes corporaciones llegarían a imponer hasta sus propias monedas y dinero y esto se está viendo en muchos negocios.

El dinero a partir de muy pronto, que ya se ha convertido en dinero de plástico, con las tarjetas, y que solo existe en forma de guarismos en las pantallas de ordenador, desaparecerá directamente y solo tendremos lo que se llama crédito. Esto en parte hace que perdamos casi toda la libertad. Tienes crédito para comprar aquí o allá, para comer aquí o en otro lugar, pero realmente no posees más que esto y los posibles bienes muebles e inmuebles que hayas podido adquirir por tu crédito, nada más.

Esto que está muy bien en general en las sociedades libres, no lo es tanto en las sociedades dirigidas por la dictadura o por la religión, porque obligan al individuo a tener crédito, basado en su fidelidad a una causa, tanto política como religiosa, es por esta razón que opino que no debe de dejarse que los gobiernos tengan el control de las decisiones, ni tampoco el control y manejo de la información, que suele ser impuesta con normas igualitarias, por falta de recursos de información alternativos y que no perdona al no enterado o al disidente.

Más aún cuando se trata de posturas políticas teocráticas que se basan en la conveniencia, no en postulados que puede aceptar todo el mundo, si no en creencias afectivas políticas o religiosas. Esto y no el odio o el racismo son las razones por las que yo, en concreto, y otras muchas personas no quieren que se establezcan formas culturales tan diferentes a la nuestra en nuestros territorios, máxime cuando estás lejos de ser dialogantes son dictatoriales y terroristas frente al disidente.

Digo y decimos muchos no, y esto no debe de confundirse con racismo o con la manida xenofobia. Aceptar la libertad de todos los seres humanos de cualquier cultura es una obligación, mientras esas otras culturas no decidan que son ellas las que tienen que imponerla a otros. Si no es así, lo siento pero defender la nuestra es totalmente justo y necesario.

Conservar lo nuestro frente a lo extraño es la única razón de existir como cultura, pero hoy día 11 de septiembre de 2020 es un día en el que todos deberíamos maldecir, sobre todo poniendo el énfasis en la religión musulmana y en el Corán, a quienes mataron a casi tres mil personas inocentes y todos americanos sino también cientos de turistas, porque es una religión que algunos, bastantes, interpretan como dogma irrenunciable y exportable, es más quieren imponerlo incluso matando al disidente y esto no, a mi, ni harto de Whisky, que respeten mi ateísmo y forma de ver el mundo, como yo respeto la suya en sus lugares de origen, muchas veces por imposición antidemocrática.

Así que no, que no vengan a mi país los que no quieran renuncias a imponer por cualquier vía su cultura y religión. Los demás sean todos bienvenidos dentro de un orden y regulación.

Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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