Las redes sociales en nuestro mundo de pensamiento igualitario obligatorio. Por Rodolfo Arévalo

Las redes sociales en nuestro mundo de pensamiento igualitario obligatorio
Las redes sociales en nuestro mundo de pensamiento igualitario obligatorio

«Dado que vivimos en un mundo de pensamiento igualitario obligatorio, por un pertinaz lavado de cerebro o sequía intelectual, no me queda más remedio que hacer pertinaz hincapié en el tema de la libertad del individuo frente a las redes sociales»

Quiero hacer unas reflexiones sobre una red social, en particular y sobre todas en general. Desde luego unas y otras pueden diferir en sus postulados, pero dado que vivimos un mundo de pensamiento igualitario obligatorio, por un pertinaz lavado de cerebro o sequía intelectual, como se decía de la falta de lluvia en tiempos del dictador Franco, no me queda más remedio que hacer pertinaz hincapié en el tema de la libertad del individuo frente a los monopolios. Esos que son tan variados en la actualidad.

Para empezar de manera suave tendremos que hablar de las empresas de servicios, tales como, las de telefonía, las eléctricas, las de gas y otras no por menores más peligrosas, como los mercados centrales de abastos y otros negocios franquiciados varios. Otras, más que vendedoras de producto, son vendedoras de ideas, como las asociaciones vecinales sectarias, las asociaciones feministas o los sindicatos de cualquier cosa, asociaciones profesionales, incluso academias tales como la de cine, que suelen ser siempre de izquierdas, por lo menos aquí en España, las APAS dominadas por un sector particular de padres y profesores generalmente hábilmente dirigidos y otros grupos más, que sería difícil enumerar.

Hasta aquí todo está relativamente dentro de un orden, (sería impensable pensarlo de manera diferente) (¡Calla que te escuchan!), porque eres libre de estar “apuntado” a ellas o no. El problema surge, cuando el grupo que se maneja es enorme, me estoy refiriendo a las redes sociales, tales como Twitter o Facebook. En estos lugares y mientras los temas permanezcan en el ámbito familiar o de amistad, como por ejemplo enseñar la foto de la tortilla tan buena que hizo mi suegra, o de la paella del fin de semana, no hay ningún problema “hacuna matata….”.

También serían pasables las informaciones sobre temas amorosos, novios, novias, besos, abrazos y otras cosas por el estilo, siempre que no se hable de sexo explícito, que nos sale el medio oeste americano y se escandaliza. Para este tipo de relación flojita, cercana amigable y muchas cosas más así, lo creó en principio su inventor, como un instrumento para conectar individuos que compartían universidad. Pero lo que no previó es que formas de ver la realidad y el mundo hay innumerables y claro su invento podría convertirse en la nueva caja de Pandora.

Esa caja ya lo es desde que hay millones de individuos que acceden diariamente a ella. Es entonces cuando un ámbito de libertad, que debiera serlo siempre, tiene que adoptar medidas de coerción, o digamos el típico pellizco de monja o coscorrón de profesor a sus alumnos, por díscolos, y se convierte en una especie de dictadura de colegio. Niño eso no se dice, eso no se hace, caca nene, tres días sin jugar en el recreo.

Vamos ridículo, una ridiculez de pardillo, algo muy americano, o estás integrado en tu sociedad barrio o lo que sea o te vas. Eso yo lo llamo odio al disidente. Pero no, estas redes sociales, en especial Facebook considera odio el dar comentarios sobre otras civilizaciones, maneras de comportarse, o formas libres de expresarse, si no son a favor, cualquier disidencia con lo políticamente correcto debe ser castigado. Postulan unas reglas que nada tienen que ver con el uso del léxico adecuado y reconocido por la RAE en español e imagino que por cualquier otra academia de la lengua. ¡Porque no, hijo no!, hay palabras como maricón, mariquita, mariconzón, muy de Maduro, que no se pueden expresar, no vaya a ser que se le indigeste a Pepa el boquerón con vinagre que se zampó después de haberlo expuesto al escaparate social.

Ellos argumentan que es para no soliviantar a los individuos unos contra otros, sin darse cuenta de que la rivalidad y diferencias de cualquier tipo, que provocan disputas son muy anteriores a la existencia de Facebook. Esas discrepancias y pendencias pertenecen al derecho de libertad de expresión del individuo, por lo menos del individuo que habita las democracias occidentales y que por ende no debe, ni puede ser reprimido, ni castigado por un ente denominado red social, que no deja de ser un negocio, en este caso casi monopolístico, que nos vende como espectadores a las compañías de publicidad, tal como han hecho la radio o la televisión desde hace muchos años.

No Facebook, no, ya no es hora de expulsar de clase a Pedrito, porque pedrito tiene cincuenta “tacos”, tiene su criterio y unos atributos como los del caballo de Espartero y vosotros solo podéis intentar amedrentarlo, que mira como tiembla, cerrándole la cuenta unos días. La libertad, eso de lo que tanto presumís en esas redes sociales, debe estar por encima de criterios morales, particulares. Salvo quizás, como en cualquier medio de comunicación los que atacan a la infancia. Poner desnudos de cuadros famosos o estatuas, incluso fotos artísticas, no debe de resultar una afrenta para nadie y si lo es, basta con que se deje de mirar. Este tipo de actividades represivas recuerdan mucho a las dictaduras o dictablandas, pero en definitiva dicta algo. Si no fuera porque nos venden publicidad, sería el momento en que si tan violentados u ofendidos se sienten o piensan pudieran estarlo algunos de sus afiliados, deberían cerrar el chiringuito de manera consecuente, pero no, eso va a ser que no, justo ahora en que tenemos publicidad muy bien pagada.

Por eso, me he puesto a pensar en cómo es posible que Pepa no se de cuenta de que la manejan a su antojo y además quiero hacer unas reflexiones sobre todas las redes sociales en general. Desde luego unas y otras pueden diferir en sus postulados, pero dado que vivimos en un mundo de pensamiento igualitario obligatorio, por un pertinaz lavado de cerebro o sequía intelectual, no me queda más remedio que hacer pertinaz hincapié en el tema de la libertad del individuo frente a los monopolios, a las empresas y al estado, por muy ¿democrático que aún pueda ser? Habría que preguntar en Moncloa, no por nada, por no meter la pata.

Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

2 comentarios sobre “Las redes sociales en nuestro mundo de pensamiento igualitario obligatorio. Por Rodolfo Arévalo

  • el 21 octubre 2020 a las 20:45
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    Las redes sociales llegaron justo para compensar un poco la enorme falta de libertad que hay ahora… Había más libertad con Franco

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    • el 27 octubre 2020 a las 19:39
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      Pues eso parece, ahora sí vivimos una dictadura de narices y ésta viene impuesta desde intereses foráneos y para subyugar el derecho de expresión que no sea sobre la tortilla de patata. Menudos «chuletas matones» hay pululando por el mundo.

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