Señora ministra Celaá, en educación la desigualdad es lo menos desigualitario. Por Rodolfo Arévalo

Señora ministra Celaá, en educación la desigualdad es lo menos desigualitario
Señora ministra Celaá, en educación la desigualdad es lo menos desigualitario

“Señora ministra Celaá ser bobo y querer imponer a la realidad unos planteamientos que jamás serán los lógicos e integradores no tiene un pase”

La Señora Ministra Celaá ha decidido por sus santos… ponga lo que desee, y sin tener ni idea de lo que es un niño que necesita una educación especial, una normativa de integración de estas personas en los ambientes escolares de la, famosa ya nueva normalidad, que por lo visto solo entienden unos cuantos individuos, más listos que los demás, incluso los técnicos en la materia, que quizás debieron recibir una educación especial dado su cociente intelectual que les impide pensar con normalidad.

Esto viene a ser como si un niño tiene la cualidad de correr los cien metros lisos en diez segundos y se pretendiera que los demás también lo hagan aunque no tengan las cualidades físicas para hacerlo. Si esto fuera posible todos seríamos deportistas de élite y podríamos ir a las Olimpiadas.

Pensar con normalidad implica admitir que los seres humanos, todos y cada uno, son diferentes, en fenotipos y en genotipos, y aunque pueda parecer que darles los mismos medios para su formación sea integrador e igualitario, no hay nada más alejado de la realidad, ni nada más discriminatorio. Incorporar a una clase ordinaria a un niño con dificultad de lectura o escritura o incluso de movilidad, por parálisis cerebral, es como pretender que otro cualquiera de entre nosotros se integre en una cátedra de física cuántica de Stephen Hawking o en una de Teoría de cuerdas con las herramientas intelectuales que nos haya dado el bachillerato y nuestro intelecto medianito. O sea se trata de un absurdo, avasallador de incautos, mentira al pueblo al que diriges y engaño hacia uno mismo, por convicción política.

Estos seres, más indefensos que el resto, jamás llegarán a saber nada de nada, es más se acomplejarán, porque serán rechazados casi sistemáticamente por los alumnos de capacidades normales, haciendo que los que no las tienen sufran, desde acoso y aislamiento y a veces hasta desprecios por parte de sus compañeros. Si no es así, y aún absorbiendo toda las capacidades del profesorado, que se volcaran en él, provocarán el hastío del resto de la clase que verá retrasada su evolución por perder la atención del profesor y volcarla en estos alumnos en detrimento del resto.

Esto que es una obviedad es algo que los socialistas no llegan a entender porque viven el los mundos de Yuppie del buenismo tonto y baboso. Una cosa es ser socialista y pretender hacer que todo el mundo tenga las mismas oportunidades pero no es ser más socialista cuando se piensa con la credulidad del carbonero, pensando que el ambiente es más importante que la genética, porque no lo es.

Nadie desea que un ser humano carezca de dotes intelectuales potentes a la altura de las de cualquier otro, pero es evidente que la naturaleza las produce. Esto no es ni malo ni bueno, ni socialista, ni fascista, es solo un hecho real, contra lo que no se puede luchar, por lo menos hoy en día. Cuando en el futuro haya capacidad de manejar la genética y manipulando las cadenas, de la misma, hacer el milagro de incidir sobre cualidades concretas del adn, tal vez se consiga algo que se acerque mucho a la normalidad, mientras tanto será imposible y lo más igualitario en cuestión de enseñanza será apostar porque la separación y desigualdad sigan estando presentes.

Se logra más con esa educación separada que intentando integrar dándose cabezazos contra la realidad. Igualmente, y por las mismas razones, habría que separar a los genios de la clase, y a veces se hace, colocándolos en cursos más avanzados para que no se aburran y abandonen los estudios. ¿Qué hay que hacer con los que no pueden seguir el ritmo o nivel de sus compañeros? ¿Qué se hundan en la miseria de creerse peor que el resto? Al final Lo ideal sería incluso una educación individual, pero como esto es absolutamente prohibitivo para un estado, se tiende a separar por grupos grandes de niños con las mismas edades y por consiguiente con las mismas capacidades, esto resulta factible e igualitario mucho más lógico que los planteamientos acomplejados de la pretendida igualdad en todo, de las izquierdas, de integrar al diferente.

Ser bobo y querer imponer a la realidad unos planteamientos que jamás serán los lógicos e integradores no tiene un pase, porque al final en temas como estos la desigualdad es lo que es menos desigualitario.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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