La efectividad de la vacuna imprescindible para la recuperación en 2021. Por Federico Bisquert Lafuente

La efectividad de la vacuna imprescindible para la recuperación en 2021
La efectividad de la vacuna imprescindible para la recuperación en 2021

«La incertidumbre para el 2021 viene como consecuencia de las restricciones a la actividad hasta la aplicación de la vacuna y su impacto sobre los agentes económicos»

De acuerdo a la opinión de distintos expertos, y dado el estado de incertidumbre que nos invade a nivel mundial ante la evolución de la pandemia, lo cierto es que no hay a la vista “brotes verdes” de momento y debemos esperar al segundo semestre de 2021, donde podamos apreciar los resultados de las campañas de vacunación Covid-19 que se han iniciado este fin año y que el número de contagios registrado haya disminuido en unas proporciones aceptables y dicho sea de paso, estas premisas deben coincidir con la llegada de los primeros Fondos de Reconstrucción de Europa, con lo cual es fundamental que en España la vacuna culmine con el triunfo sobre el Covid-19 para que se desarrolle una auténtica recuperación en la segundad mitad de 2021, ya que, por los distintos estudios de previsión que se han realizado se estima que sea en el tercer trimestre cuando podamos observar esos índices positivos de recuperación marcados por el aumento del consumo de las familias y la liberalización de las medidas restrictivas a la movilidad y a la actividad comercial, sin embargo a día de hoy la demanda de bienes y servicios está prácticamente estancada, nuestra economía permanece ralentizada y solo la efectividad de la vacunación hará indudablemente que empiece a repuntar nuestro PIB.

Las previsiones macroeconómicas de organismos como el Funcas, que en su último informe para las comunidades autónomas, subraya la incertidumbre para el 2021 como consecuencia de “las restricciones a la actividad hasta la aplicación de la vacuna y su impacto sobre los agentes económicos”, de tal modo que también expresa que “suponiendo que se vacune a lo largo del primer semestre una proporción suficiente de la población como para levantar definitivamente las restricciones”.

En resumen que aplicando una alta dosis de optimismo hasta el próximo julio no notaremos esa esperada y deseada recuperación, contando además y de forma impepinable que la recuperación de España depende, sin duda alguna, de que los fondos europeos nos lleguen plazo, tiempo y forma, ya que el aparato burocrático es muy lento y nuestro Ejecutivo un tanto lerdo en el diseño de aplicación de estos fondos, donde deben definir con claridad meridiana proyectos potentes que generen empleo y líneas de liquidez para Pymes que son las unidades potenciales para generar empleo inmediato, tanto y en cuanto son las que generan el 70% del empleo en esta mi querida España.

Y tengamos muy presente que la caída inminente de afiliación durante los primeros seis meses de 2021 va a ser terrorífica ya que de los 750.000 trabajadores en ERTE’s difícilmente van a incorporarse nuevamente a sus puestos de trabajo y determinadas microempresas en esta campaña navideña se están limitando a liquidar stock’s, y liquidados los mismos “closed”, por tanto y ante las perspectivas tan poco halagüeñas, hay que recuperar a toda costa la situación de niveles de antes de la pandemia para poder alcanzar los niveles del resto de países comunitarios e inspirar la confianza de los inversores y eso, solo tiene un camino fuera de las idioteces propagandísticas gubernamentales y es que los fondos recibidos de Europa sean gestionados por un organismo independiente del Ejecutivo que cumpla con los requisitos exigidos de colaboración público-privada que nos exige nuestro Club de socios europeos para soltar los esperados euros y la verdad es que nuestra situación gubernamental no transmite precisamente una imagen de estabilidad institucional y eso daña la fiabilidad española ante terceros.

Cierto es que la mayoría de los profesionales que estamos inmersos en este sector, el de la pura y cruda Economía, coincidimos en que el invento de las distintas vacunas ha sido positivo para todos los mercados y por tanto confiamos en el crecimiento evolutivo de la economía durante el 2021, y aunque la recuperación va a ser paulatina, en general las opiniones son optimistas, independientemente de que ese positivismo está mediatizado por los riesgos inherentes de una mala gestión de nuestro Ejecutivo y esa amenaza está latente en nuestra sociedad.

El riesgo existe, y por ello debemos tener en cuenta los riesgos mundiales, como son, por ejemplo, que no tenemos un fecha de caducidad exacta de la pandemia, las elecciones estadounidenses, el Brexit con sus inminentes consecuencias, el estímulo fiscal que se han inventado en EE.UU. y cierta probabilidad de una tercera ola pandémica, Dios nos libre, lo cierto es que la economía global puede alcanzar un nivel de contracción en torno al 5% y que con independencia de ésta crisis pandémica, nuestro sistema se estaba agotando ya que con los niveles de Deuda Pública que habíamos alcanzado estábamos consumiendo los niveles de crecimiento en futuro a medio y largo plazo, el tema bursátil es optimista, por ejemplo, de la última encuesta realizada por el Economista a 21 analistas y gestores de bolsa española, 11 de ellos, un 52%, creen que el Ibex se revalorizará entre un 10 y 20% el próximo año y ninguno de ellos cree que veremos otro año de pérdidas. El 43% de los consultados cree que las alzas serán de un dígito simple, esto quiere decir que el ciclo bursátil no está tan desconectado, hemos pasado de la fase de esperanza, donde todavía el entorno es negativo y los beneficios se contraen, a que de repente ocurre algo, que hace que el mercado se dé cuenta que los ciclos siguen existiendo y que después de esto viene la etapa buena del ciclo, el crecimiento y cierto es que en la fase de esperanza es donde más dinero se gana en el mercado por la brusquedad de movimientos, por tanto creo sinceramente, que lo peor ha pasado aunque no sea para tirar cohetes ya que los datos pandémicos, aun, son bastante malos y el crecimiento sigue ralentizado a la espera de la efectividad de las vacunas, por tanto el trayecto de la recuperación es largo y complicado, de hecho España cerrará el año con una caída del PIB en torno al 12%, según los expertos del Observatorio Financiero del Consejo General de Economistas (CGE), que no son precisamente optimistas y recuerdan que, al igual que ha ocurrido en las principales economías del mundo, el crecimiento con fuerza del PIB en el tercer trimestre en España, alcanzando 16,7% inter trimestral, no ha sido suficiente para compensar las caídas de los trimestres anteriores.

Cierto es, que, en el último trimestre, la segunda ola de la pandemia ha sido letal, con un aumento en el número de contagios y a su vez de restricciones impuestas, lo que ha provocado un efecto negativo en el turismo, la hostelería, la restauración y las actividades artísticas, con lo que se refuerza la postura de la previsión de contracción del PIB en tasa interanual será del 12,2% a final de año, además, el crecimiento para 2021, se ha revisado a la baja según los datos de crecimiento estimados en septiembre, del 7,2% al 5,5%, ante la incertidumbre de permanencia de un gran número empresas, con el inminente riesgo de pérdida de empleos finalizada la prórroga de los ERTE,s, y como no, la moratoria para la solicitud de concurso de acreedores, cuyos efectos son rápidos y contundentes, como paro de larga duración, la insolvencia de empresas y el riesgo financiero.

Vamos a echarle moral al tema, ya que por ejemplo China ya ha alcanzado los niveles de antes de la pandemia y se espera que EE. UU. los recuperará a lo largo de 2021, aunque Europa no se prevé que los alcance hasta el primer semestre de 2022 y España esperemos que sea a finales de 2022, si lo hacemos, más o menos bien y nos dejamos de bobadas populistas incoherentes y se remodela nuestro Ejecutivo con tecnócratas, gestores profesionales, que queden excluidos del enchufismo nepotista.

 

 

Federico Bisquert

Federico Bisquert

Soy Economista Forense, intervengo en temas (periciales) digamos de flagrante actualidad (corrupción, financiación irregular, estafas, etc…) también en el ámbito de la Administración Concursal, la consultoría tributaria y la docencia.

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